domingo, 9 de agosto de 2020

Garrincha: El ángel de las piernas chuecas

 Es sabido que en Brasil florecen futbolistas como hierba en la pradera. Con una extensión de más de 8 millones de kilómetros cuadrados y con una población de 210 millones de habitantes, la tierra del samba, el carnaval y el futebol es el país más poblado de América Latina. Cinco veces más que la Argentina. Y hay que integrar a Chile, Uruguay, Perú, Ecuador, Venezuela, Bolivia y Colombia para tener una dimensión real de lo que se habla. 

Los cazatalentos recorren cada rincón en busca de nuevos jóvenes con aptitudes que hacen pensar que pueden ganarse un lugar en el deporte más popular del planeta. Uno de esos tantísimos cracks fue Garrincha. Un dotado por los dioses para “alegrar al pueblo brasileño” a pesar de que tenía la pierna derecha torcida, inclinada hacia adentro y seis centímetros más corta que la otra. Esa malformación de nacimiento – heredada de su padre- no significó un obstáculo para su carrera. 

El obrero jugador 

Manuel Francisco Dos Santos es su verdadero nombre. Nació el 28 de octubre de 1933 en la pequeña favela de Magué, en el distrito de Pau Grande, en el Estado de Rio de Janeiro. Creció en el seno de una familia humilde y numerosa. Tenía 15 hermanos. Todos trabajaban para aportar en casa. Lo apodaron Mané y Garrincha, éste último fue con el que pasó a la inmortalidad de unos pocos elegidos. Así lo bautizó su hermano por un pájaro típico de la región que era objeto de travesuras de la infancia cuando podían atraparlo. 

El Sport Club Pau Grande, de su ciudad natal, fue el lugar donde el niño comenzó a deslumbrar entre los equipos de empresas textiles. La América Fabril, fundada por ingleses, participaba de los campeonatos interfabriles cariocas. A sólo 90 kilómetros de Rio de Janeiro, en la región de Petrópolis. Fue uno de los primeros casos del surgimiento del obrero-jugador. 

Luego llegarían Vasco da Gama, Fluminense y San Cristóbal hasta recalar a los 18 años en Botafogo de Futebol y Regatas. El crack que desconcertaba a rivales recostado sobre la banda derecha, se convirtió en el mayor ídolo para los torcedores cariocas. Lideró al club en los campeonatos Estaduales de 1957, 1961 y 1962. Representó a la institución hasta 1965 con números impactantes: 245 goles en 612 partidos. 

Los preconceptos y apariencias físicas que le provocaron más de un rechazo de los dirigentes deportivos para ser contratado no minaron su pasión, sino que potenciaron sus capacidades y habilidades. 

En una de sus últimas entrevistas a la televisión, en 1978, comentó que “nunca fue una dificultad tener una pierna torcida, sino todo lo contrario. Eso me facilitó poder driblar. Los rivales no sabían para dónde me iba a lanzar ni hacia donde iba a salir con la pelota”. Padeció dolores y sufrió tratamientos en sus rodillas producto de las patadas arteras de sus adversarios que no podían controlar sus desconcertantes amagos. 

Dupla letal con Pelé 

“Mi mejor momento en el fútbol fue cuando me convocaron para la Selección”, recordaba Garrincha en una de sus últimas entrevistas al programa Vox Populi. En 1958, junto a Pelé y compañía, lograron el primer título mundial para Brasil, conquista que se repetiría cuatro años más tarde en Chile 1962. Fue seleccionado como el mejor futbolista de ese año. Con O Rei y Mané en cancha, la Selección amarelha no perdió nunca. Disputó 61 encuentros y marcó 17 goles. 

Final triste y solitario 

Garrincha llevó una vida privada desordenada, descuidada, llena de excesos. Fumaba desde los 10 años y su adicción al alcohol fueron sus grandes rivales. “Tomo caipirinha porque el whisky es muy caro”, repetía entre compañeros y amigos. Sí, dos rivales a los que no pudo regatear y lo llevaron a un desenlace triste. 

Tuvo 12 hijos de cuatro mujeres distintas. Una de ellas fue la popular cantante brasileña Elza Soares. El mediático matrimonio duró 15 años y con episodios de violencia de género inocultables a pesar de la época que precipitaron el fin de la relación. Durante la Dictadura Militar se vieron obligados a abandonar el país y se refugiaron en Italia hasta 1976. Tuvieron un hijo: Manuel Juniors, Garrinchinha, quien falleció en un accidente de tránsito en 1986. 

El inolvidable número “7” murió en 1983 a causa de una cirrosis hepática cuando tenía 49 años. Su despedida, en el Estadio Maracaná, fue multitudinaria. La alegría del pueblo se apagaba con la muerte de unos de sus mayores ídolos: el ángel de las piernas torcidas. 
“Yo no soy rico. Soy rico de salud. Yo lucho siempre y lucharé. Tengo un poco para mi bebé, mis hijas con salud, mi casa. No guardé plata ni tampoco gasté tanto. Sí sólo guardo dinero para comprar cigarrillos”, confesaba. 
Mané sirvió como fuente de inspiración y admiración de poetas, escritores, cantantes y cineastas. El popular artista Vinícius de Moraes escribió una soneto en su honor: “o anjo das pernas tortas” (Él ángel de las piernas chuecas/torcidas), el escritor Ruy Castro tituló una de sus obras “Estrela solitária (Estrella solitaria)”, los versos de Drummond de Andrade y el documental de Joaquim Pedro de Andrade “Garrincha: o alegría do povo brasileño”. 

 “Nunca olvidé lo que fui antes y lo que soy ahora. Soy una persona muy alegre y siempre estoy haciendo bromas. Soy el mismo de siempre”, se autodefinía el hombre amiguero y de perfil bajo que para muchos brasileños fue un milagro de Dios.-

sábado, 20 de abril de 2019

La pelota como refugio

Colaboración para el diario La Voz del Pueblo, de Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina.

Sarajevo: ciudad del Arco Iris. Lugar plácido, pintoresco y cosmopolita donde convivían en paz habitantes de diferentes etnias y credos. No significaba un obstáculo para la armonía social de este pueblo ser judío, musulmán, católico u ortodoxo. Las comunidades se interrelacionaban y evolucionaban guiadas y aferradas de acuerdo a sus creencias religiosas y costumbres. Y así también la cultura, el arte y el deporte. Las distintas expresiones que el ser humano puede desarrollar tenían libertad en una ciudad “abierta”.

El 5 de abril de 1992 esa postal se evaporó. El odio de la guerra de Bosnia dejó más de 10.000 civiles muertos y al menos 50.000 heridos. Mucho del terror se vio por la televisión. Todo se transformó. De patas para arriba. La obsesión era que Sarajevo desapareciera del mapa. Y duró unos sangrientos y eternos cuatro años. La muerte absurda y el horror entre los propios conciudadanos enceguecidos por una causa disfrazada de una Gran Serbia.

La ciudad quedó sitiada y aislada en pocas horas por el JNA (Ejército Popular Yugoslavo) y el VRS (Ejército Popular del Srpska). Cortaron los suministros de gas, electricidad y agua. Escaseaban la comida y los medicamentos. Y las vías de circulación terrestre como las carreteras corrieron la misma suerte. El cielo se teñía de otro color y el aire de otro olor.


La escuela de la vida


En medio de la tragedia, un ex futbolista serbio, Predrag Pasic, toma la decisión de no abandonar su tierra a pesar de las posibilidades que le ofrecen para emigrar y funda una escuela de fútbol en mayo de 1993. Su pasado como ex jugador de la Selección yugoslava en los años ’80 le abrió muchas puertas en Europa, donde vistió las camisetas del Stuttgart y el Munich 1860, ambos clubes de la Bundesliga alemana.
“Afuera había odio entre sus padres y los dirigentes políticos. Pero aquí adentro estábamos todos juntos”
“Había que resistir y seguir con vida. No podía alejarme de mis amigos y mi tierra. Había que adaptarse a una guerra. Y yo pensé en resistir jugando al fútbol. Reuní a más de 300 niños que eran los que más peligro corrían. Entonces ahí decido crear una escuela de fútbol dentro de la ciudad en ruinas. Era crucial para nosotros que la escuela tuviera todas las comunidades y religiones de Sarajevo, igual que antes. Afuera había odio entre sus padres y los dirigentes políticos. Pero aquí adentro estábamos todos juntos. Suena loco abrir una escuela de fútbol en medio de una guerra. Cuando lo pienso ahora se me aflojan las piernas. Pero entonces me parecía tan normal. Hoy me daría miedo hacerlo”, recordaría Pasic en una entrevista concedida a la cadena de televisión Al Jazeera. Mientras la capital de Bosnia sufría bombardeos y su población disparos, sus calles, edificios y casas iban dejando paso a una fisonomía llena de escombros, humo en la atmósfera, sangre derramada, gritos y sirenas alocadas. Los que podían huían, los que no, sólo pensaban en atrincherarse y rezar.

Pasic es ortodoxo, su mujer católica y su hija se casó con un musulmán. Hoy es considerado un héroe nacional. Así rememora aquel momento cuando inauguró Bubamara. “Nunca olvidaré ese día. Me esperaban 200 niños de todos los barrios de la ciudad. Con 20 chicos para mí ya hubiera sido un éxito. Este fue un lugar maravilloso durante la guerra. Alrededor del edificio la gente diseminaba el odio y lanzaba bombas. Se estaban matando entre ellos. Pero este era un lugar lleno de sueños. Los sueños nacidos en las mentes de esos niños”.

El ex mediocampista del FK Sarajevo ni se imaginaba que tanta cantidad de niños iban a refugiarse en su escuela. La zona donde estaba ubicada la cancha de fútbol era una de las más castigadas de la ciudad. Implicaba un alto riesgo llegar a destino porque debían cruzar un puente de unos 30 metros de largo vigilado por los francotiradores que se apostaban en las montañas. Muchos de los snipers alquilaron casas de millonarios para obtener la mejor posición de tiro. Fue un milagro que ninguno resultara herido o muerto.


“A veces bombardeaban el gimnasio donde entrenábamos y entonces no íbamos al refugio. Había que correr hasta una escalera que nos conducía hacia un túnel subterráneo. Los niños se ponían en posición casi fetal hasta que pasasen los bombardeos. Por la forma en que un niño corría te dabas cuenta de si estaba traumatizado o no. Porque si perdés a tu hermano, no corrés igual que si no lo perdiste. El entrenamiento es una excelente forma de rehabilitación. A los chicos queríamos transmitirles valores de unidad y de compartir. Que, en una guerra civil, sos más fuerte cuando estás unido. Esa era nuestra arma”, explica quien por algunas horas era como un padre para los pequeños.
“A los chicos queríamos transmitirles valores de unidad y de compartir. Que, en una guerra civil, sos más fuerte cuando estás unido. Esa era nuestra arma”
Cuando uno lee, indaga e investiga acerca de lo sucedido, los datos que se descubren no dejan de sorprender y causar un cierto estupor. El coronel Radovak Karadzic, entrenador psicólogo del FK Sarajevo, luego se transformó en “una especie de animal político. Yo lo conocía bien. Todo el tiempo nos enseñaba a estar juntos, a desarrollar el espíritu de equipo, que la victoria sólo vendría si estábamos todos unidos. Y el político rechazó toda convivencia compartida y tuvo sitiada a Sarajevo durante tres años”, lamenta Pasic. Este siniestro hombre fue quien lideró la matanza y hoy enfrenta once cargos de crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio cometidos durante la Guerra de Bosnia y la masacre de Srebrenica (en la que murieron 8000 musulmanes). En 2016 fue condenado a 40 años de prisión por el Tribunal Internacional de La Haya. 

El 9 de diamante

El delantero internacional bosnio Edin Dzeko, formado en el Zelieznicar Sarajevo, clásico rival del FK Sarajevo, nació en la ciudad del Arco Iris y estuvo cuatro meses en Bubamara. Allí aprendió a valorar la vida por sobre todo. Hoy, con 32 años, es una estrella mundial de la Roma, de Italia, equipo con el que disputó y llegó a las semifinales de la Liga de Campeones de Europa.

El goleador militó en el Wolfsburgo, de Alemania, con el que obtuvo tres Bundesliga, luego fue transferido al poderoso Manchester City (2011), de Inglaterra, donde compartió plantel y también hoy visten la misma camiseta en el club romano con el serbio Aleksandar Kolarov, quien también había sufrido la tragedia de la guerra.


Bubamara cumple dentro de un mes 25 años de existencia. “Significa mariquita. De pequeños muchos jugamos con balones de plástico con los colores de una mariquita. Además, tenemos una famosa canción popular que habla de una mariquita”, detalla Pasic como si fuera un docente de Jardín. En la actualidad asisten 5000 chicos de entre 5 y 18 años al prestigioso centro deportivo en diversos centros del país. Es un semillero que ha resistido y crecido con el paso del tiempo. Y sigue aportando jugadores a la Selección. El sueño de ser futbolista que estaba sepultado durante los años de la guerra civil se fortaleció una vez consumida la tragedia, aunque todavía el deporte en esa joven nación que es Bosnia – Herzegovina, no ha podido erradicar de raíz con el resentimiento. “Los estadios en Bosnia están medio vacíos, con demasiado odio. Aún no nos miramos a los ojos. Aún no sonreímos como antes. Creo que sólo he encontrado esa sonrisa de nuevo en los campos de fútbol llenos de niños”, reflexiona el creador de la escuela.

Pásic y su preferido: Dzeko
Sarajevo respira hoy otro aire menos contaminado. Más diáfano. Su pueblo ha sufrido mucho en esos fatídicos cuatro años. Cientos de miles de víctimas de una guerra en busca del cuento de la Gran Serbia en pleno conflicto de los Balcanes. Por fortuna, la historia de la humanidad demuestra que siempre alguien es capaz desde su modesto lugar, pero con un gran gesto, hasta poniendo en riesgo su propia vida, de transformar la miseria en un juego. Y creo que no hay acto más generoso y bondadoso que pensar en los niños. Predrag Pasic lo hizo. Esta frase final, de su autoría, lo resume todo. “La Tierra, el planeta que habitamos, es una pelota de colores. Una pelota redonda y colorida como en el deporte. Los que juegan y aman el deporte deben aferrarse a esta idea”.-

Pasión de madres

Colaboración para el diario La Voz del Pueblo de Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina.

Madres y deportistas. Todo a su tiempo y en su justo lugar. Obligaciones, compromisos y deseos que se van planificando. Decisiones que cuesta tomar cuando se es una deportista de alto rendimiento. Se piensa en la edad, ese relojito biológico, y se analiza el presente deportivo por el que se esté atravesando para llegar a la tan ansiada y buscada maternidad.

Para que no sea tan temprano ni tardío el remanso. Ese deseo. La familia. Y el volver a ser. Vidas paralelas. Compatibles. Encastrables como juego para niños. Escribo estas líneas sentado en la arena de Playa Varese, apoyado en una carpa mientras, a unos metros, un grupo de madres docentes charlan y debaten sobre los temas de actualidad que las tienen en el centro de la escena de los conflictos educativos y sociales.

La lucha eterna. Una huelga más. ¿Sus hijos? Juegan a enterrar objetos un poco más alejados, casi a la sombra de una de las escolleras emblemáticas de Mar del Plata. Historias de mujeres, madres, que merecen ser contadas.

Leona con garras


Fue la mejor arquera del mundo de hockey sobre césped elegida por sus pares y entrenadores. Se colgó con Las Leonas la medalla plateada en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, campeona mundial en Rosario 2010 y bronce en Río de Janeiro 2016. Ella es Belén Succi, quien decidió tomarse un impasse en 2012 y regresó cuando pudo reponerse a los ataques de pánico un año antes de quedar embarazada.

La jugadora del Club Atlético San Isidro comunicó la sorpresiva decisión al cuerpo técnico y a sus compañeras tres semanas antes de los Juegos Olímpicos.

Al tiempo nació Bautista, cambió el chip y como el hockey es un estilo de vida para ella retornó al arco de la selección. Y los éxitos volvieron a florecer. Medalla de bronce en el Mundial de La Haya y la Champions Trophy de 2014 y en Río 2016. Goofy, como la apodaron sus compañeras, es la única madre del plantel y la más experimentada con 33 años.

Su jerarquía la ubica en el rol de liderazgo en una etapa de transición que atraviesa el seleccionado mayor. La meta de llegar a Tokio 2020 está en camino después de superar dos graves crisis.

Tampoco se puede dejar de mencionar a otra de las llamadas históricas de Las Leonas: Magdalena Aicega. A los 42 años, sigue jugando al hockey en su querido Belgrano Athletic, club al que volvió luego del tercer embarazo, a solo 20 días del nacimiento de Luca. “Volví por amor propio. Estaba en un 40 por ciento por el embarazo. Volví para ayudar al club porque estaba comprometido con el descenso. Volvería a cometer esta locura”, asegura.

Magui tiene tres hijos: Rocco, Indiana y el nombrado Luca. Su familia está íntimamente ligada al deporte. Su marido, Mariano Lorenzetti, es rugbier ya retirado de la Primera del Hindú Club y viven en una casa dentro del predio en Don Torcuato. La defensora y excapitana reparte su rutina entre los medios, su incursión como entrenadora de las divisiones formativas de Belgrano y su todavía pasión como jugadora. “Voy a tirar un poquito más”, desafía.

Raqueta en mano 

En el ámbito internacional, dos ex Nº 1 del mundo, como las tenistas Kim Clijsters y Serena Williams, fueron madres y eso las llevó a alejarse del deporte por un tiempo, pero cuando volvieron, lo hicieron en gran forma. Los cambios bruscos en sus cuerpos fueron asimilados muy rápido a pesar de vivir situaciones complejas en algunos casos.

La excéntrica tenista estadounidense confesó que “casi muero tras el parto de Olympia. Sufrí una embolia pulmonar y se me abrió la cicatriz de la cesárea por lo que tuve que volver a pasar por el quirófano”. Así lo relató la menor de las hermanas Williams en una carta enviada a la CNN. “Me gustaría que mi hija tenga una vida normal. Yo no la tuve”, reflexionó.
Serena (37 años), ganadora de 23 torneos de Grand Slam, retornó a los courts después de dos años y, poco a poco, se fue reencontrando con su mejor versión. En el documental de la cadena HBO, “Being Serena” (Siendo Serena), la empresaria detalla cómo vive su maternidad, los avatares que padeció luego del nacimiento de su hija y cómo fue volver a sentirse una deportista profesional. Hoy figura en el puesto Nº 17 del ranking de la WTA.

La belga, por su parte, vivió un embarazo menos traumático. A los 23 años, de manera prematura, debió abandonar el circuito y le dio prioridad a su hija Jada. Luego de dos años, en 2009, y tres semanas después de su regreso, logró consagrarse campeona del US Open.

De esta manera, se convirtió en la primera tenista de la historia en recuperar el Nº 1 de la WTA siendo madre. Clijsters fue Nº 1 en cuatro ocasiones y se retiró en 2012. Hoy tiene dos hijos y fue entrenadora de su compatriota Kim Flipkens y acompañó en varios torneos a Ellie Mertens.
Y así historias de madres deportistas siguen apareciendo por todo el mundo. Vidas compatibles. Tiempo para todo con prioridades singulares. Como la maratonista estadounidense Paula Radcliffe, quien tras ser mamá ganó la Maratón de Nueva York tan sólo diez meses después de haber dado a luz o la española olímpica Nuria Fernández, quien a los 40 años, y con tres hijas, volvió a competir en el Europeo de Atletismo en Belgrado 2017.

“Me decían que estaba loca, que cómo con mi primera hija y con 33 años iba a volver a la competición. Y mirá, regresé y logré mi mejor victoria deportiva: ser campeona europea en los 1500 metros en Barcelona 2010. Y me decían que estaba acabada. Las mujeres, cuando nos proponemos algo, lo conseguimos. Tenemos una fuerza interior bestial”, valoró.

No quedan muchas palabras, calificaciones o elogios. Ni siquiera hace falta hurgar para descubrir más bondades. Lo dijeron ellas con sus historias. Simplemente ¡Feliz Día!

jueves, 18 de abril de 2019

"Estamos sentados sobre un polvorín"

Colaboración para el diario El Periodista, de Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina.

En tiempos de ajustes y recortes. De números y cuentas. De mirar con cierto pánico la balanza de la economía y la mala palabra llamada “inflación”, tanto que no la queremos ni mencionar y menos escuchar en los medios de comunicación. En ese contexto que marca la vida diaria de cada mortal argentino, siempre es interesante conocer la opinión de expertos que entienden cómo funciona el modelo económico de
Cambiemos, hacia dónde vamos, qué nos espera como sociedad con los indicadores actuales y qué recaudos debemos tomar para que nuestro poder adquisitivo no se resienta más. Aunque todo está muy lejos de ser una panacea.

En diálogo con
El Periodista en su moderna oficina de la Ciudad de Buenos Aires, en el microcentro porteño, el tresarroyense Juan Pablo Zambotti (43 años), Licenciado en Administración (UBA), explicó en qué consiste el trabajo que realiza para el Ministerio de Producción de la Nación en el programa que otorga subsidios a emprendedores, al tiempo que sostuvo que “el país es inviable. Estamos sentados sobre un polvorín”.


Hijo de Juan Carlos, albañil y constructor ya fallecido, y Silvia, exprofesora de Biología, el exdocente de la UBA en las materias Cálculo Financiero y Administración Financiera, y en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), destacó que “la Escuela Técnica (E.E.T Nº 1) me marcó para toda la vida” y recordó que el programa “A saltar la pared”, creado por la Dirección General de Escuelas y Cultura de la Provincia de Buenos Aires, allá por 1993, fue “una experiencia maravillosa para pibes como nosotros”, entre otros temas.

Se abren las puertas de la cátedra. Una lección más como en los viejos tiempos universitarios ante cientos de alumnos… Sin tapujos.


-¿Por qué elegiste Buenos Aires para continuar tus estudios universitarios?
Ni bien terminé la Escuela Técnica me vine a estudiar Ingeniería. Estuve dos años y después me cambié a Económicas. Ahí me di cuenta que la base de Matemática adquirida era muy importante. Esos dos años en Ingeniería me sirvieron para que no tuviera problemas en progresar. Entonces, un día mis compañeros me pidieron que les diera clases particulares de Análisis, Álgebra y Física. Todo para Económicas. Y así comenzó mi primer laburo en la Facultad. Fui ayudante de cátedra en las materias Cálculo Financiero y Administración Financiera. Y después de más de diez años, me dieron la cátedra de Administración Financiera y Cálculo Financiero en la UBA. Llegué a tener seis cursos de 150 personas por semana. De, hecho en el Ministerio de Economía, debe haber muchos alumnos míos ahí. Tengo alumnos por todos lados.

- También sos autor de algunos libros teóricos, ¿no?
- Así es. La inquietud surgió porque me gusta escribir. Empezó con algo pequeño y después se  transformó en un libro donde junté todo lo que había escrito durante tres años. Escribí tres: “Matemática Financiera aplicada. El camino de los números (2010), “Finanzas para la toma de decisiones (2009) y “Tiempo de finanzas y mercado de capitales (2007) que los usaba para la teoría de los cursos mientras hacía la carrera. Ahí ya quedé como especialista en Finanzas y me dediqué a eso. Trabajé mucho con Banca Privada y ahora somos representantes de un Banco Privado de Inversión de los Estados Unidos. Más allá de laburar con SMG (Swiss Medical Group) a nivel local, me especialicé en subsidios y beneficios fiscales. Aparte con la consultora en la cual oficio de Presidente y asesor financiero para emprendedores, Dinamisión, somos Incubadora en el Ministerio de Producción de la Nación. Y en ST Consulting soy el director financiero.

- ¿De qué se trata el programa al que hiciste mención?
- Es un Programa que se llama Préstamo Semilla y ayuda a pequeños emprendedores de manera económica y financiera. Esta línea la gestionamos nosotros, a tasa cero, de 250.000 pesos y a cinco años de plazo con un año de gracia. Es un empujoncito interesante para arrancar como Incubadora. Nosotros los acompañamos en todo el proceso de llevar a cabo el proyecto, la creación de la empresa y demás. Hace un año que estamos bastante metidos con el Ministerio y ya presentamos más de 60 proyectos.

- ¿Cuál es la partida presupuestaria destinada?
- Hay presupuestos, y grandes. Pero aparte todos los Ministerios tienen programas. El de Producción tiene el Semilla, el PACC y alguno que otro más, aunque el PACC (Programa de Acceso al Crédito y la Competitividad) está discontinuado. El Semilla ahora está cerrado pero lo van a volver a abrir y van a ampliar los montos. Muchos de los beneficios de estos programas son subsidios. Se llaman Aportes No Reembolsables. Estamos hablando de aportes que pueden llegar hasta los 5 millones de pesos. Lo que pasa que no son nada conocidos. Ese es un problema que tiene este Gobierno.

- ¿Por qué creés que esto sucede cuando el Ministerio tiene un área de Relaciones Institucionales?
- Hay de todo. Hay Prensa y Difusión pero realmente no sé por qué no se informa sobre esto. No sé cuál es el motivo por el cual no se fomentan, más allá de las Incubadoras que en el país hay 400. Hay un montón pero lo que pasa es que el 60, 70 por ciento nunca presentaron un proyecto. Sucede que es fácil ser Incubadora. Se presentan los colegios, las universidades, cualquiera se puede postular, pero creo que ahora se pusieron más estrictos. Y no había que pagar nada. No son líneas difundidas porque yo tengo charlas con emprendedores todo el tiempo y ninguno tenía la más remota idea de que pudieran conseguir plata a estos niveles. La función mía es fomentar desde todas las Redes Sociales este tipo de beneficios y ayudar a la gran masa emprendedora que hay en nuestro país, que no es poca, y desde donde han salido empresas muy importantes a nivel mundial como Despegar o Mercado Libre. Son los famosos Unicornios. No digo que vaya a haber muchos, no es fácil que aparezcan, pero en nuestro país existe una cultura emprendedora muy importante.


- ¿Mercado Libre es un caso de éxito especial?
- Mercado Libre nació como una empresa de compra – venta y hoy su negocio ni siquiera pasa por ahí. Ha hecho una mutación en la parte financiera y hoy es un negocio financiero y no de una empresa de compra – venta de productos. Después, como repito, hay pequeños emprendedores con ideas muy buenas pero que no pueden sobrevivir a la coyuntura. Nosotros ahí podemos acompañarlos, darles un paraguas para que sepan qué puede pasar y estén preparados. Acá lo que hacemos nosotros es educar. Yo educo desde todos los ámbitos. Hoy te puede ir bárbaro como emprendedor, pero quizás mañana ya no. Hay que tener siempre un plan b. Ser precavidos y siempre estar a la defensiva. Nunca bajar los brazos por más que te vaya bien. Nosotros hablamos mucho de eso para darle más vida a las empresas.

- ¿La mayoría de los emprendimientos están relacionados con qué áreas?
- El Ministerio de Producción está aprobando más que nada proyectos que tengan que ver con base tecnológica. Hacer un proyecto de impacto social o ambiental, y que ganes plata, son más difíciles de pensar. El 70 por ciento de mis proyectos son Aplicaciones (APPS) muy interesantes y el Gobierno, obviamente, quiere que se desarrollen. Viendo el caso de Despegar y Mercado Libre, que son bienes exportables y con un potencial tremendo, todo conduce a lo tecnológico.

Sueños de futuro

- ¿Con qué startup de las que estás asesorando ves con mayor futuro para que se consolide?
-  Te puedo decir varias. Los nombres aún no porque no están lanzadas al mercado. Tenemos una emprendedora que armó una aplicación para los chicos que tienen Diabetes. Es una madre que tiene uno o dos hijos con Diabetes y ella, como tiene una base de educación tecnológica, diseñó una herramienta para que los chicos carguen los valores de insulina de una forma más sencilla y amigable. En el mundo existen algunas aplicaciones de este tipo pero ninguna es amigable. Como ella sufre el problema de manera directa le resultó más fácil pensar cómo armar algo desde su lugar. Este fue uno de los casos más emblemáticos porque la mujer lo hizo todo a pulmón y cuando le sacamos el préstamo la verdad que no lo podía creer. Estaba muy emocionada. Laburar con emprendedores es lo mejor que te puede pasar en la vida porque es gente que la rema de abajo y cada logro que tiene es una victoria. Sería lindo poder acompañar a una empresa desde que nace hasta que sea una empresa grande. Ser parte de ese proceso a mí me parece maravilloso y a eso apuntamos.

- ¿Cómo se te presenta la oportunidad de trabajar para Producción?
- Yo había laburado con emprendedores y me enteré por eso. Estas líneas ya estaban vigentes en otros años pero no estaban bien gestionadas. No salían, no fluían y me daba la sensación de que era para amigos, no se terminaban de implementar. Pero buscando y trabajando con emprendedores me encontré con una persona que era Incubadora y me dijo que “no, nada que ver, los proyectos se presentan y salen”. Pero la verdad que el Semilla (se refiere al nombre del programa) requiere de una documentación bastante baja y puede salir en seis meses que es re poco tiempo para que te desembolsen un préstamo y el emprendedor puede hacerse de un dinero importante que le cambie la ecuación.

El desarraigo

- ¿Cuál era tu idea cuándo terminaste la Secundaria en Tres Arroyos?
- Mirá, pasó algo muy loco. Allá por 1993, en el último año de la Escuela Técnica, hubo un programa que se llamaba A saltar la pared y era iniciativa del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Fue un concurso para todos aquellos alumnos de los últimos años de las escuelas secundarias que quisieran emprender y te capacitaban. Presentabas un proyecto, lo evaluaban y si ganabas te hacías acreedor de $10.000 para que puedas llevarlo a cabo. Con un grupo de compañeros presentamos un proyecto – no era obligatorio hacerlo- para competir. Fue bastante polémico porque generó un problema adentro del Ministerio de Educación. El emprendimiento tenía que ver con realizar obras para proveer de energía eléctrica a cinco escuelas rurales de la zona. Imaginate que nos querían asesinar. Nos decían, porqué nos metíamos en ese tema y que no era competencia nuestra. Nosotros éramos pibes…

- ¿Cómo se les ocurrió ese proyecto?
- Un profesor de la escuela nos comentó que desde la institución enviaban caseteras a las escuelas rurales y no las podían usar porque no tenían luz. Entonces empezamos a investigar y descubrimos que eran cinco los establecimientos educativos que carecían de servicio eléctrico. Una de ellas era la escuelita que estaba en la curva de Claromecó y que ahora no existe más. ¿Qué fue lo que pasó? Con la plata que nos daban nosotros hacíamos la instalación de todas las escuelas y nos servía de práctica real antes de hacerlo en un tablero. Encima, la mano de obra era gratis porque la prestaba la escuela. Presentamos el proyecto a pesar del escándalo que se armó y, aunque intentaron darnos de baja, no se atrevieron a hacerlo por escrito y nos tuvieron que dejar participar. En definitiva, está claro que no ganamos pero nos dieron el dinero igual. Increíble. Nos hicieron una mención especial. No íbamos a ganar porque lo que fuimos a hacer le hubiese correspondido al mismo Gobierno hacerlo. A la primera escuela nos invitaron después y, de hecho, nos hicieron una nota para el diario. Dos años más tarde visitamos la escuela en la inauguración y vimos a los chicos que nos miraban sorprendidos y emocionados. Claro, nosotros con 18, 19 años, le habíamos llevado la luz. Una cosa increíble. No habíamos tomado conciencia de lo que logramos. Eso fue algo que me marcó para toda la vida. Haber presentado un proyecto a esa edad…Yo me había olvidado que había pasado todo eso, pero qué loco que con el tiempo lo seguí desarrollando con emprendedores.

¿El Colegio Industrial te brindó conocimientos para aprender un oficio?
- Claro que sí. Yo he hecho toda la instalación eléctrica en casa y, cuando me vine a Buenos Aires pero tuve que volver un año cuando mi viejo estaba enfermo, me dediqué a eso. La plata no nos alcanzaba. Ahí salías con el título de Técnico Electromecánico Nacional. Increíble lo que me sirvió la escuela y lo que me marcó. Esa capacitación que realizamos me llevó a trabajar con emprendedores en la actualidad. Fue una experiencia maravillosa. A veces cómo los programas que se hacen en las escuelas pueden ayudar a los estudiantes a descubrir algo que tenían latente y no sabían que les gustaba.

- ¿Cómo fue alejarte de tu familia, tus amigos 
 para seguir estudiando en Buenos Aires? ¿Cómo asimilaste ese cambio tan brusco?
- Me vine a vivir a una pensión que era de un familiar y quedaba en el barrio de Flores. Era una pensión de gente grande. Quedaba muy lejos de la Facultad y de algunos conocidos que venían también a Buenos Aires. Aparte no existía el GPS, estaba la guía filcar… Y yo cursaba en Ciudad Universitaria así que estaba arriba del bondi más de una hora. El primer año no la pasé nada bien; ya el segundo año vinieron mis hermanos, nos mudamos a Belgrano y la situación cambió. Pero no es un cambio fácil para alguien que viene del Interior. A muchos les pasa que vuelven. A mí me encanta la Ciudad. Siempre me gustó.

- ¿Qué es lo que más extrañás?
- Las amistades. Cuando viajo me gusta pasar a visitarlos. Siento que he dejado muchos amigos allá. Siempre me quedaron los mejores recuerdos. A mí mujer le encanta Tres Arroyos. Le gusta porque es chiquita, linda y prolija. Para el que viene de afuera la ve como una ciudad tranquila y pintoresca. La verdad que es una Ciudad muy linda. Nosotros porque nacimos ahí y no le damos ni bola. Y ni hablar Claromecó. Antes cuando no teníamos las mellizas (Giuliana e Isabella) íbamos más seguido.

- Para ir finalizando la charla, no puedo cerrarla sin pedirte un análisis sobre la grave situación económica que atraviesa el país. 
- Yo no hago predicciones, pero tengo el pálpito que esto ya lo vivimos. Lamentablemente, el nuestro es un país cíclico y si estudiamos la Historia esto no es la primera vez que pasa. La discusión de si emitimos o no emitimos, si nos endeudamos o no, si el precio del dólar sube o baja, es una discusión que la tenemos hace 70 años. Eso me hace intuir que no hemos avanzado nada, que seguimos discutiendo las mismas cosas e, indefectiblemente, esto no va a terminar bien. ¿Qué no es terminar bien? Terminará en un default o en una reestructuración de deuda, con una disparada del dólar que acomodará los precios… No digo que las condiciones estén dadas para que ocurre lo del 2001, pero la cadena de pagos está muy sentida. Las empresas no se pueden financiar a una tasa del 50, 60 por ciento. El país es inviable. No podés porque tenés una tasa que hace que las empresas no se puedan financiar de ninguna manera y, por otro lado, tenés la presión fiscal más alta del mundo. Estamos sentados sobre un polvorín. Falta la chispa para que esto estalle. Las empresas están echando mucha gente y otras cierran y se van del país. Es una situación extremadamente complicada. Si esto continúa, en marzo o abril los que mantienen el sistema se van a caer porque la carga impositiva es impagable. Y aparte no sirve para nada. Si me decís que pasa como en Alemania que te cobran el 60 por ciento de impuestos, tenés resuelto varios aspectos de tu vida. Pero acá no tenés seguridad, no tenés escuelas, no tenés salud… Para poder cambiar esto no creo que sea un proceso fácil. Necesitás un proceso de educación que no lleva menos de 15 años para que se vean los resultados. Y hay que hacer una reestructuración de todo: laboral, fiscal y política. ¿Quién va a pagar ese costo político y aceptar que el sistema de reparto está quebrado? Nadie. Y no lo digo yo. Pero está quebrado no sólo acá, sino a nivel mundial. Acá porque tenés a 4 millones de personas que cobran algo y nunca pagaron un mango. Y aparte la expectativa de vida cada vez es mayor. Antes, el sistema de reparto funcionaba porque te jubilabas a los 60 y te morías en promedio a los 65. Entonces el sistema sólo te tenía que mantener cinco años. Hoy, la expectativa está en 75 años. Eso es impagable. Y eso lo paga la población activa. La gente que trabaja es cada vez menos. La pirámide demográfica se invierte porque la gente vive cada vez más. Y en los países del Primer Mundo ya tienen un problema: después del 2060 es muy probable que haya más gente vieja que joven. Es terrible.- 

martes, 1 de mayo de 2018

Sir Mo Farah


Colaboración para el diario La Voz del Pueblo, de Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina.


Miles de refugiados cruzan el océano en balsas y botes precarios desde hace años. Embarcaciones abarrotadas de cuerpos que sólo buscan escapar de la hambruna que azota sus tierras producto de guerras civiles y persecuciones políticas. Familias enteras. Madres con sus hijos en brazos de tan sólo meses de vida. La imagen se repite y cada vez son más los que mueren en el intento. Y eso es lo que más duele.

Mohammed, de 8 años, tiene un hermano gemelo de nombre Hassan. Ambos debieron huir de su tierra natal, Mogadishu, en Somalia, y quedar al cuidado de sus abuelos en Djibouti, donde la Guerra Civil no castigaba tanto. Sus padres emigraron hacia Inglaterra en busca de un mejor porvenir y más tarde el atleta se unió a su familia.

En 1992, Londres fue la ciudad que cobijó, primero, a su padre, donde comenzó a trabajar en el Aeropuerto de Heathrow, y un año después, se estableció toda la familia Farah menos su hermano, que contrajo una enfermedad y debió quedarse en su país. A los pocos meses, la familia regresó a Somalia para encontrarlo pero no lograron dar con el paradero del pequeño, ya que había sido rescatado por otros parientes que se lo habían llevado consigo a un lugar incierto y desconocido lejos del conflicto social y económico.

El bicampeón olímpico en los 10.000 metros no sabía una palabra en inglés. Su primo fue de vital ayuda para intentar hilvanar los primeros vocablos. Con esfuerzo y dedicación, algunas frases clave como "¿dónde está el baño?, "disculpe" y "vamos, entonces", fueron el inicio para comprender un idioma nuevo y adaptarse a una cultura distinta y compleja.

Llegó a la cima del atletismo mundial

El cuerpo en movimiento


El Feltham Community College fue la escuela testigo de sus inicios en esto de poner el cuerpo en movimiento. Mo enseguida demostró dotes naturales para pruebas de atletismo, en especialidad con la jabalina, y como futbolista. Su velocidad y destreza sorprendieron a su profesor de Educación Física, Alan Watkinson, quien lo estimuló para empezar a correr.

El tiempo atestiguó el progreso de Farah a cada paso. Los reiterados éxitos como campeón juvenil británico de cross country entre colegios y subcampeón europeo junior en la misma modalidad -el primero con su doble nacionalidad- lo fueron transformando en el mejor proyecto del Reino Unido como corredor de elite de mediofondo.

En 2006, rompe con los récords y pasa a la historia al registrar en los 5000 metros tan sólo 13m09s40. "Cuando vi a los keniatas, realmente me hicieron abrir los ojos, porque era como si estos son los corredores con los que voy a competir, entonces debía entrenar más duro. Desde 2005, senté cabeza y comí, dormí y entrené. Eso es todo lo que hice desde entonces", confesaba. Tres años antes de establecer esa marca, Mo regresó a su país natal para encontrar a su hermano. "Fue una de las mejores cosas que me pasó en la vida", destaca en cada entrevista donde le preguntan qué significó para él haberse reencontrado con Hassan después de una década. Una herida abierta por años se cerraba. Era el incentivo que le faltaba para terminar de explotar todas sus condiciones y potenciarlas.

La multinacional Nike ya lo había seducido y lo apoyaría hasta la actualidad. Con el objetivo de bajar sus registros en cada nueva competencia, el hombre que se preparaba para Londres 2012, donde tendría el apoyo de 75.000 espectadores locales, se encontraba desde hacía un año radicado con su familia en Oregon, Estados Unidos. Con un flamante entrenador como el cubano Alberto Salazar, quien lideraba un proyecto deportivo respaldado por la empresa, y cuestionado en varias ocasiones por sus métodos extremos de entrenamiento y por los supuestos casos de doping que siempre rozaron a sus atletas, pero nunca se confirmó nada.

Baño dorado

La cita olímpica lo elevaría hasta la cima del deporte mundial. Pero un poco antes, en el Europeo de Barcelona 2010, conquistaba la medalla dorada en 5000, en 2011 se convertía en campeón mundial en la misma distancia y segundo en 10.000. Y como no podía ser de otra forma, la intensa y planificada preparación, con muchas semanas alejado de su familia, en aislados campos de entrenamiento, un método controvertido como la crioterapia (tratamientos de piel a temperaturas muy bajas) para reducir los tiempos de recuperación muscular y mejorar la circulación, darían sus frutos en los Juegos Olímpicos.

Mo disfruta de cada logro siempre junto a su familia

Dos medallas doradas (en 5000 también quebró el récord mundial) ante su público. Instante sublime, soñado. "Ese momento fue lo mejor que me pasó en la vida. Cambió mi vida por completo; ganar significó mucho para mí. Y que hubiera 75.000 personas gritando tu nombre y alentándote, no podría haber algo mejor", reconocía luego de subirse al primer lugar del podio.

La despedida de las pistas se dio de la mejor manera. En la Diamond League de Zurich, desarrollada en agosto pasado, donde conquistó la presea dorada con un tiempo de 13m6s. A los 34 años, ése fue el último adiós de Farah al sueño rojizo para pasar a incursionar en una especialidad distinta: 42,194 km. Y todo indica que su debut en la modalidad será nada menos que en el Maratón de Londres 2018. Pero antes se tomará unas merecidas vacaciones junto a su mujer, Tania Niell, y sus hijos Amani, Aisha, Rhianna y Hussein Mo.

Y pensar que aquel niño obligado al destierro, nacido en un país tan frágil y vulnerable, que soñaba con ser futbolista del Arsenal inglés, y revelara su fanatismo por el español Césc Fábregas -tiene como regalo el brazalete de capitán del ex mediocampista del Barcelona-, iba a sellar un profundo legado como atleta de fondo.

Contra las políticas de Trump

"Donald Trump me ha convertido en un extranjero", protestó el galardonado atleta al conocer el anuncio del presidente de los Estados Unidos, en febrero pasado, de restringir de manera temporaria las políticas migratorias de siete países musulmanes. Y continuó su catarsis en su cuenta oficial de Facebook: "Soy ciudadano británico y he vivido en Estados Unidos durante los últimos seis años: he trabajado duro, he contribuido a la sociedad, he pagado los impuestos y he traído a nuestros cuatro hijos al lugar que ahora llaman casa. Ahora, a mí y a muchos otros nos han dicho que no somos bienvenidos. Tengo profundos problemas para explicarles a mis hijos que ahora papá no es bienvenido en su casa, para explicar por qué el presidente ha introducido una política que procede de la ignorancia y los prejuicios".

Una historia de película

Colaboración para el diario La Voz del Pueblo, de Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina.

Historias que continúan. Historias que conmueven. Historias y más historias de vida. El primer capítulo tuvo como protagonista al atleta nacido en Somalia Mo Farah, múltiple campeón mundial y olímpico en 10.000 metros. El camino para llegar a la gloria deportiva a veces resulta demasiado espinoso. Una nueva historia que merece ser contada. Un ejemplo de superación, lucha y perseverancia.

Ella es Yusra Mardini, de tan sólo 18 años. Nació en Damasco, la capital de Siria, un pequeño país ubicado en la costa oeste del Mar Mediterráneo, escenario desde 2011 de una guerra civil que altera la paz de sus ciudadanos. En ese contexto hostil, crecía la niña nadadora impulsada por su padre, el principal mentor. Estudiaba y practicaba natación con absoluta naturalidad. A los 13 años ya integraba el equipo nacional de su país. Y los sueños también crecían...
Tiene 18 años y nació en Damasco. Su hermana la acompañó en un viaje extremo para cruzar el Mediterráneo en 2015. Es una nadadora virtuosa.
En 2012 todo ese remanso se transformó en un tormento para la joven y su familia. La guerra recrudeció y una bomba estalló en la piscina cubierta donde perfeccionaba su técnica en estilo crol y mariposa. El destino quiso que Yusra saliera ilesa. Pese a todo, participó del Mundial de Piscina Corta en Estambul. Y en ese mismo lapso su casa también quedó destruida.


Milagro en el agua

La única salida posible, riesgosa como todos los escapes para buscar un mejor porvenir, era huir a Europa. El plan se puso en marcha y en 2015 se concretó. La odisea hacia la salvación indicaba cruzar el Mar Mediterráneo en una precaria embarcación hasta Turquía y luego allí llegar a la isla de Lesbos, en Grecia.

Mardini se subió a un bote en la costa de Turquía con otras 20 personas en la misma situación que ella y la de su hermana Sarah, también nadadora, quien la acompañó en este viaje extremo. La capacidad del bote fue triplicada. En tiempos de desesperanza controlar el número es una tarea harto complicada. Los oportunistas e inescrupulosos de siempre están a la orden del día y en situaciones límites florecen como los jacarandás en plena primavera porteña.

"Antes de subir al barco, la gente te dice que vas a morir", recuerda Yusra, "así que lo primero que piensas cuanto te subes es en la muerte. No piensas en otra cosa". El desarrollo de la travesía se torna oscuro cuando uno de los motores comienza a fallar cuando estaban próximos a llegar a Lesbos. El bote comienza a desinflarse y el final para estos refugiados -aterradora cifra a nivel mundial de más de 65 millones de personas desplazadas- se aproxima.

Pero Mardini toma la decisión y el coraje de arrojarse a las frías aguas del Mar Egeo junto con su hermana y tres hombres más. "Necesitábamos tener menos peso en el barco y nadie más aparte de mi hermana y yo sabía nadar. El agua estaba helada y en ese sentido sentí que la vida misma era más grande que yo misma. Con una mano sujetaba la cuerda que estaba atada al bote, mientras que nadaba con la otra y los pies. Toda la gente en ese barco era parte de mí. Me pareció que era mi deber saltar al agua y si me hubiera ido, me hubiera sentido mal conmigo misma por el resto de mi vida", relataba alguna vez la heroína.


Después de tres horas nadando, arrastrando el bote, arribaron a Lesbos. Y de ahí hasta la bella Berlín. Pero la odisea aún no había finalizado...

Alemania, el nuevo refugio

El Centro de Refugiados de Berlín estaba bastante cerca del club Wasserfreunde Spandau 04, lugar que se convirtió en el escenario ideal para que volviera a nadar en paz y en condiciones privilegiadas. Yusra y su familia lograron con el tiempo establecerse en aquella ciudad luego de viajar varios días por Europa buscando el destino más propicio para sepultar, con el tiempo, el maldito infierno que los había despojado hasta de su humilde hogar.

Su primer entrenador, Sven Spannekrebs, resume así las cualidades de la joven cuando la vio lanzarse a la piscina. "Tiene resistencia mental y un nivel muy alto. Es muy buena. El talento te facilita las cosas. Pero la fortaleza mental, que querés hacer y lograr es lo más importante. Tiene capacidad aeróbica y es explosiva. Tiene muy buena técnica y basta con estabilizarla. Fuera de la piscina, es perfecta".

 El salto a Río

La meta fijada por ella, su entrenador y su manager era lograr competitividad para participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Pero el acelerado progreso de Mardini en cada entrenamiento y luego plasmado en los diferentes campeonatos mundiales y europeos acrecentó las chances de estar en Río de Janeiro.

El Comité Olímpico Internacional (COI) tomó la iniciativa política de crear, por primera vez, el equipo de Atletas Olímpicos Refugiados (AOR). Yusra fue elegida entre 10 figuras relevantes dentro de un grupo inicial de 43 deportistas nacidos en Siria, Sudán, Etiopía y República del Congo.

Compitió en dos disciplinas: 100 metros mariposa y 100 metros libre. Y no desentonó. Estuvo a la altura de las exigencias. A pesar de no haber alcanzado la final, ganó las preliminares en la primera especialidad. "Nunca hay que rendirse", fueron sus primeras palabras ante la prensa.

Luego de sorprender al mundo no sólo por su conmovedora historia de vida, sino también por su notable evolución deportiva, fue recibida por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el Papa Francisco. "Ahora esperamos tener la oportunidad de conocer a Lionel Messi", bromeó su técnico."Obama me pareció demasiado 'cool' y el Papa sólo me dijo 'hola'", confesó.


Desde que regresó de Río, lidera un proyecto deportivo en Alemania que se denomina "Berlín tiene talento". En ese marco una de las actividades comprende la visita a colegios para promover el deporte entre los jóvenes. "Me encantan los niños, disfrutan jugando y son muy abiertos", describió la experiencia. Y continuó: "Yo quería devolver algo de lo que se me ha dado. No todo el mundo ha tenido tanta suerte como yo".

El impacto mediático

Ni lerdos ni perezosos, por su parte, los productores de cine tampoco quisieron quedarse al margen de llevar a la pantalla grande la historia de Mardini. La productora Working Title adquirió los derechos de la novela que se publicará el próximo año para rodar una película. La dirigirá Stephen Daldry, el mismo de El lector, Billy Elliot o Las horas.

Los últimos dos años en la vida de Yusra fueron vertiginosos como se puede apreciar. Fue portada de la prestigiosa revista americana Time, que la incluyó en la lista de 'Los 30 adolescentes más influyentes del mundo' y figura en la de 'Las 25 Mujeres que están cambiando el Mundo' para la publicación People. Ah, y desde abril pasado se ha convertido en la Embajadora de Buena Voluntad de la Agencia de Refugiados de la ONU (ACNUR) más joven de la historia del organismo.
"El talento te facilita las cosas. Pero la fortaleza mental, que querés hacer y lograr es lo más importante", dijo su primer entrenador
"El talento te facilita las cosas. Pero la fortaleza mental, que querés hacer y lograr es lo más importante", dijo su primer entrenador. Además, en enero de 2017 participó en el Foro Económico Mundial en Davos, donde fue la participante con menor edad. Hay una frase del célebre dramaturgo y escritor alemán Bertolt Brecht que bien puede encajar con el perfil de Mardini. "Hay hombres (como raza o especie humana) que luchan un día y son buenos. Hay otros que lucha un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles".

Y ella confiesa: "Lo más importante en mi vida es la natación. Y después hablar y hacer cosas a favor de los refugiados. Cuando veo las noticias sobre Alepo en la tele, me voy a mí habitación y comienzo a llorar". Tokio 2020, es el nuevo objetivo de Yusra.-

sábado, 29 de julio de 2017

Noche estrellada

Colaboración para el diario El Periodista, de Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina.

Una noche bajo las estrellas. De esas noches únicas que invitan a soñar despiertos e imaginar en tiempos futuros con un mañana lleno de concreciones y metas cumplidas. Una noche de esas, irrepetibles, para creer en que se puede seguir creciendo cuando se deja la arrogancia de lado y se disfruta con el placer genuino sin escuchar ninguna otra urgencia.

El joven Máximo Fjellerup, de sólo 19 años, llegó temprano como la mayoría de los invitados al Polideportivo Roberto Pando del Club Atlético San Lorenzo, de la Ciudad de Buenos Aires, para la 29ª edición del Juego de las Estrellas del básquetbol argentino.

En la breve charla previa que mantuvo con El Periodista, casi a modo de presentación, puertas afuera del estadio, el escolta de Bahía Basket deslizó que “estoy muy contento de estar acá” y, ante la consulta de si su padre, Leandro, reconocido exjugador de nuestra ciudad, iba a estar presente, confirmó que “es una lástima, no pudo venir porque se quedó en el campo, pero seguro lo va a mirar por la tele”.

El talentoso base debutó en esta fiesta-show con un desempeño notable (convirtió 16 puntos) donde protagonizó volcadas espectaculares, alley-oops y asistencias de lujo, y estuvo cerca de quedarse con el MVP si no fuera por la magia de Facundo Campazzo. Aquí, el dato de color: su padrino, Juan Manuel Locatelli, había sido el último tresarroyense en participar del Juego en 2010 y ser elegido como el jugador más valioso.

Foto: Leonardo Bassini/Guillermina Luna Audiovisual

"Tenía muchas ganas de jugar y lo disfruté mucho. Estoy muy contento. Al principio estaba un poco nervioso pero después cuando el partido empezó la ansiedad se fue y me divertí. Espero tener muchos Juegos más. También quiero agradecer a toda la gente que nos apoyó y a mi familia que también vino", resumía el exjugador de Argentino Junior que hasta 2007 sólo quería ser futbolista de Huracán de Tres Arroyos. Pero un amigo y hoy compañero de equipo, Fermín Thygesen, lo convenció para que probara con otro deporte. 

Máximo ingresó en el quinteto titular del Equipo Blanco y cuando fue reemplazado por el NBA Patricio-Garino se retiró ovacionado. Jugó como lo que es: un chico con un presente brillante y un futuro promisorio. Se divirtió como si estuviera en el patio de su casa o, mejor dicho, en el campo familiar. Si hasta cantó y bailó al ritmo del hit "Despacito" cuando estaban en el intervalo del partido y mientras tiraban al aro.

En relación a los rumores que circulan desde comienzos de año sobre una posible llegada a la NBA en el corto plazo, el hijo de Leandro y Karen sostuvo que "no le doy bola a lo que digan. Esta semana me ayudó mucho estar con Luis (Scola). De cómo entrena a pesar de tener todo el éxito del mundo y sigue tratando de mejorar. Esta temporada va a ser de menos partidos y voy a contar con más tiempo para entrenar solo y mejorar en lo individual. Pero depende de cómo vos entrenes, de la dureza y lo responsable que seas y después todo viene solo”.

Fjellerup compartió equipo en el Polideportivo con Campazzo y Garino, a quienes ya conoció en Estados Unidos en un entrenamiento de cinco días en Nueva York y el capitán de la Selección Luis Scola fue el anfitrión. Y ahora que el dinamarqués fue citado a la preselección Argentina se volverán a encontrar en la AmeriCup que se disputará en Córdoba y Bahía Blanca, en septiembre próximo.


“Con Pato (Patricio Garino) y Facu (Campazzo) tuve la oportunidad de entrenar unos días así que los conocí y son muy buenos chicos. Siempre están para ayudarte y te hacen mejor persona y mejor jugador. Estar ahora en la Selección y compartir momentos con ellos cuando me toque va a ser una linda experiencia, lo voy a disfrutar al tope y a sacarle el mayor jugo posible”, expresó el reemplazante natural de Lucio Redivo (se quedó con el torneo de triples junto a Eduardo Dominé) en el club bahiense por la partida de su excompañero que emigró al Bilbao Basket, de la Liga ACB de España.

Foto: Leonardo Bassini/Guillermina Luna Audiovisual

Sobre el cierre de la entrevista, Fjellerup se mostró conforme con el balance de la temporada en lo personal y colectivo a pesar de haber estado muy cerca de obtener alguna de las tres competencias (Liga Nacional, Liga de las Américas y Liga Sudamericana) en las que participó. “Creo que la temporada fue muy buena a pesar de cómo la terminamos. La temporada que viene va a ser mejor para todos; no va a estar Lucio pero le van a dar protagonismo a otros chicos, así que sólo tenemos que focalizarnos en la Liga Nacional. Y hay que disfrutar porque el equipo mantiene la misma base, Bahía Basket sigue desarrollando jugadores y lo que nosotros hicimos desde hace dos, tres años, ahora lo van a hacer otros y hay que apoyarlos”.

Antes de la despedida, el protagonista no se olvida de los amigos y los aficionados de Tres Arroyos que lo apoyan en cada partido. “Siempre cuando puedo voy para allá a saludar a mis amigos y me gusta reencontrarme con ellos y también con mi familia. Así que aprovecho para mandarles un saludo y gracias por estar siempre”.

A pesar de su corta edad, Máximo habla como juega: siempre distendido, relajado. Sabe manejar la presión y la ansiedad. Parece un experimentado de mil batallas y tiene muy en claro que este es un camino largo donde el esfuerzo y el equilibrio serán cualidades innegociables para no desviarse del objetivo y sólo pensar en jugar y divertirse. Y claro, para seguir alimentando su sueño, como lo manifestara hace un tiempo, de triunfar en la NBA. Pero ahora no lo vocifera, sólo lo siente y trabaja para ello.-