sábado, 29 de julio de 2017

Noche estrellada

Colaboración para el diario El Periodista, de Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina.

Una noche bajo las estrellas. De esas noches únicas que invitan a soñar despiertos e imaginar en tiempos futuros con un mañana lleno de concreciones y metas cumplidas. Una noche de esas, irrepetibles, para creer en que se puede seguir creciendo cuando se deja la arrogancia de lado y se disfruta con el placer genuino sin escuchar ninguna otra urgencia.

El joven Máximo Fjellerup, de sólo 19 años, llegó temprano como la mayoría de los invitados al Polideportivo Roberto Pando del Club Atlético San Lorenzo, de la Ciudad de Buenos Aires, para la 29ª edición del Juego de las Estrellas del básquetbol argentino.

En la breve charla previa que mantuvo con El Periodista, casi a modo de presentación, puertas afuera del estadio, el escolta de Bahía Basket deslizó que “estoy muy contento de estar acá” y, ante la consulta de si su padre, Leandro, reconocido exjugador de nuestra ciudad, iba a estar presente, confirmó que “es una lástima, no pudo venir porque se quedó en el campo, pero seguro lo va a mirar por la tele”.

El talentoso base debutó en esta fiesta-show con un desempeño notable (convirtió 16 puntos) donde protagonizó volcadas espectaculares, alley-oops y asistencias de lujo, y estuvo cerca de quedarse con el MVP si no fuera por la magia de Facundo Campazzo. Aquí, el dato de color: su padrino, Juan Manuel Locatelli, había sido el último tresarroyense en participar del Juego en 2010 y ser elegido como el jugador más valioso.

Foto: Leonardo Bassini/Guillermina Luna Audiovisual

"Tenía muchas ganas de jugar y lo disfruté mucho. Estoy muy contento. Al principio estaba un poco nervioso pero después cuando el partido empezó la ansiedad se fue y me divertí. Espero tener muchos Juegos más. También quiero agradecer a toda la gente que nos apoyó y a mi familia que también vino", resumía el exjugador de Argentino Junior que hasta 2007 sólo quería ser futbolista de Huracán de Tres Arroyos. Pero un amigo y hoy compañero de equipo, Fermín Thygesen, lo convenció para que probara con otro deporte. 

Máximo ingresó en el quinteto titular del Equipo Blanco y cuando fue reemplazado por el NBA Patricio-Garino se retiró ovacionado. Jugó como lo que es: un chico con un presente brillante y un futuro promisorio. Se divirtió como si estuviera en el patio de su casa o, mejor dicho, en el campo familiar. Si hasta cantó y bailó al ritmo del hit "Despacito" cuando estaban en el intervalo del partido y mientras tiraban al aro.

En relación a los rumores que circulan desde comienzos de año sobre una posible llegada a la NBA en el corto plazo, el hijo de Leandro y Karen sostuvo que "no le doy bola a lo que digan. Esta semana me ayudó mucho estar con Luis (Scola). De cómo entrena a pesar de tener todo el éxito del mundo y sigue tratando de mejorar. Esta temporada va a ser de menos partidos y voy a contar con más tiempo para entrenar solo y mejorar en lo individual. Pero depende de cómo vos entrenes, de la dureza y lo responsable que seas y después todo viene solo”.

Fjellerup compartió equipo en el Polideportivo con Campazzo y Garino, a quienes ya conoció en Estados Unidos en un entrenamiento de cinco días en Nueva York y el capitán de la Selección Luis Scola fue el anfitrión. Y ahora que el dinamarqués fue citado a la preselección Argentina se volverán a encontrar en la AmeriCup que se disputará en Córdoba y Bahía Blanca, en septiembre próximo.


“Con Pato (Patricio Garino) y Facu (Campazzo) tuve la oportunidad de entrenar unos días así que los conocí y son muy buenos chicos. Siempre están para ayudarte y te hacen mejor persona y mejor jugador. Estar ahora en la Selección y compartir momentos con ellos cuando me toque va a ser una linda experiencia, lo voy a disfrutar al tope y a sacarle el mayor jugo posible”, expresó el reemplazante natural de Lucio Redivo (se quedó con el torneo de triples junto a Eduardo Dominé) en el club bahiense por la partida de su excompañero que emigró al Bilbao Basket, de la Liga ACB de España.

Foto: Leonardo Bassini/Guillermina Luna Audiovisual

Sobre el cierre de la entrevista, Fjellerup se mostró conforme con el balance de la temporada en lo personal y colectivo a pesar de haber estado muy cerca de obtener alguna de las tres competencias (Liga Nacional, Liga de las Américas y Liga Sudamericana) en las que participó. “Creo que la temporada fue muy buena a pesar de cómo la terminamos. La temporada que viene va a ser mejor para todos; no va a estar Lucio pero le van a dar protagonismo a otros chicos, así que sólo tenemos que focalizarnos en la Liga Nacional. Y hay que disfrutar porque el equipo mantiene la misma base, Bahía Basket sigue desarrollando jugadores y lo que nosotros hicimos desde hace dos, tres años, ahora lo van a hacer otros y hay que apoyarlos”.

Antes de la despedida, el protagonista no se olvida de los amigos y los aficionados de Tres Arroyos que lo apoyan en cada partido. “Siempre cuando puedo voy para allá a saludar a mis amigos y me gusta reencontrarme con ellos y también con mi familia. Así que aprovecho para mandarles un saludo y gracias por estar siempre”.

A pesar de su corta edad, Máximo habla como juega: siempre distendido, relajado. Sabe manejar la presión y la ansiedad. Parece un experimentado de mil batallas y tiene muy en claro que este es un camino largo donde el esfuerzo y el equilibrio serán cualidades innegociables para no desviarse del objetivo y sólo pensar en jugar y divertirse. Y claro, para seguir alimentando su sueño, como lo manifestara hace un tiempo, de triunfar en la NBA. Pero ahora no lo vocifera, sólo lo siente y trabaja para ello.-