viernes, 29 de noviembre de 2013

River, Ramón y el exitismo fagocitante

Abatido, vulnerable, endeble. Así se lo notó a Ramón Díaz en la conferencia de prensa que brindó este martes en el predio de Ezeiza. Su rostro adusto y algunas de sus palabras no hicieron más que confirmar la evidencia de la presunción.

“En ningún momento vine para hacerle daño al club. Quiero que los chicos crezcan. Al final del campeonato voy a ver si sigo o si me voy”, sentenció. Claro mensaje. Y no era demagogia o ironía, cualidades que suele mostrar el Pelado y que son un sello de su estilo. Aunque se sentará a hablar con la próxima dirigencia, el ciclo parece tener un final impensado.

El riojano ganó ¡12 títulos! con el Millonario, 7 como entrenador y 5 como jugador. Es el más ganador de la historia del club de Núñez y la gente clamaba su regreso desde hacía tiempo, reclamo que se profundizó cuando llegó el descenso y se hizo esperar. Y después de ¡11 años! hoy es cuestionado junto a la cúpula dirigencial y los jugadores, por sobre todo.


El exitismo del hincha volvió a fagocitar en tiempo fugaz la figura de una gloria riverplatense que tanto le dio a River: un año, dos torneos, una temporada, bastaron sorpresivamente para que se replanteé su continuidad. Sí, en tan sólo ese lapso los reclamos fueron cada vez más agudos, genuinos, populares y también… no tantos en un contexto político inminente por las próximas elecciones, enardecieron las almas. Pero hay que decirlo. Este factor no hace más que hacer mella sobre lo deportivo sin importar nombres, historias, estrellas. Aunque de la boca para afuera algunos candidatos, como Antonio Caselli y Carlos Ávila –exdueño de Torneos y Competencias-, aseguran que “Ramón es un ídolo de River y si nos toca ganar seguirá siendo el entrenador”.

¿Y Passarella dónde está? Un presidente ausente, otra gloria del club de Núñez que no salió nunca a respaldar al entrenador. En esta ocasión, ni siquiera se encuentra en la Argentina. Está en Italia porque por estos días se cumplen 15 años de la muerte de su hijo Sebastián y tendrá una audiencia con el Papa. Pero más allá de los datos informativos, nunca bancó al Pelado, el DT que él convenció para que vuelva y hoy duda en continuar en su cargo aunque le haya renovado el contrato por dos años más por una cifra que oscila los $20 millones de pesos para todo el cuerpo técnico. Insólito. Un sueldo desorbitante cuando trascendió en las últimas horas que se le deben cinco meses de salarios al DT, el ayudante, el preparador físico y el médico. Ah, pero Díaz aclaró la semana pasada que “nos vamos a sentar a conversar con el próximo presidente para que él ponga el número que crea conveniente”. Mientras, a su lado, su hijo Emiliano asentía y reconocía que muchos hinchas y parte de la prensa lo vive criticando y lo hace responsable de algunas decisiones.

En cuanto al plantel, el único de los jugadores que salió públicamente a respaldar a Ramón fue el arquero Silvio Barovero, quien este miércoles en conferencia de prensa, consideró: “Para nosotros es un orgullo tener al técnico más ganador de la historia de River. Por lo que fue como jugador y como técnico, deseamos que siga con nosotros”. ¿El resto? Ni siquiera Menseguez, -"resucitado" gracias al riojano- usó el teléfono para llamar a algún periodista/amigo para pedirle que le dieran algunos minutos al aire para bancarlo?



Contrataciones erróneas como las de Fabbro, Ferreyra y Menseguez; planteos tácticos equivocados y manotazos de ahogado buscando la salvación en algún juvenil como Andrada, Simeone o Kranevitter, fueron un combo letal para mirar la tabla de posiciones y ver reflejado la pobrísima actualidad en el Torneo Inicial: 17º, con 4 partidos ganados, 5 empatados y 8 perdidos. Los mismos números que Olimpo, que hoy es el equipo con el peor promedio de la Primera División. Y a nivel internacional, la temprana eliminación de la Copa Sudamericana.

Tolerancia cero es la sensación que se respira por los pasillos del estadio Monumental. Crispación, descontento, ira, bronca, agravio, incertidumbre son todas las reacciones que muestra el hincha desde hace varios meses. Es tal el grado de impotencia/violencia que no se salva ni un ídolo como Ramón Díaz, aunque las críticas más fuertes recayeron siempre en Passarella y ahora, Emiliano. “Que se vayan todos”, volvió a sonar como si fuera una bandera política-social. El exitismo en estado más puro y la exacerbación del hincha fanático en su manifestación más cruel e ingrata. En el fútbol nunca hay tiempo. Siempre es tarde. Son las reglas del juego. La idiosincrasia de un país tiene su paralelismo en un fenómeno social tan masivo como este. Y suele ser demasiado peligroso…

jueves, 14 de noviembre de 2013

¿Nuevo rumbo para el deporte cubano?

En los últimos días, el Consejo de Ministros de Cuba aprobó una resolución que permitirá a los deportistas de alto rendimiento de la isla emigrar a clubes del exterior, convertirse en profesionales y sólo tener que rendir cuentas al Estado con un impuesto de acuerdo a sus ganancias. A la inversa de lo que ocurrió durante casi medio siglo. El objetivo de fondo es evitar las “deserciones” de figuras internacionales como viene sucediendo en el último tiempo cuando las distintas delegaciones viajaban a competir a torneos internacionales y, muchos de ellos, no sólo que no regresaban, sino que hasta lograban obtener otra nacionalidad y ya no representaban más a su país, disconformes con el régimen.

La información fue confirmada por el diario oficialista 
Granma y comenzaría a regir desde enero próximo. “Se busca generar fuentes de ingresos” “incrementar los salarios de manera gradual” de los deportistas, reza el comunicado. En otro apartado, explica que “en el caso de la contratación al exterior, se tendrá en cuenta que estén presentes en Cuba para las competencias fundamentales del año”.Hasta ahora, el Gobierno cubano financiaba a los atletas, pero se quedaba con la mayoría de los ingresos que cobraban en el exterior. Ahora, el 100 por ciento de lo que ganen se repartirá entre los propios protagonistas y sus entrenadores. A las arcas nacionales sólo llegará lo que deban pagar en concepto de impuestos.

Sólo deportes como el voleibol, el boxeo, el judo, la lucha, el ajedrez  y al atletismo gozaban de estos “privilegios”, que alcanzaban apenas el 15 por ciento para el deportista y el cuatro para el entrenador en los casos individuales, mientras que en los deportes colectivos nunca superaba el 50 por ciento, a repartir entre todos los integrantes.

En cuanto a los salarios, se otorgaban 300 dólares mensuales a los campeones olímpicos, 200 a los medallistas de plata y 100 a los de bronce, y 150, 100 y 50 a los deportistas de similar rango en Campeonatos Mundiales, en ese orden.

Otro de los cambios, por ejemplo, será que el multipremiado boxeador Félix Savón -hoy retirado-, quien ganó tres preseas doradas y seis mundiales, pero sólo cobraba por una, ahora eso se modificará. Se obtendrá un premio económico por cada una de las medallas que consiga. Y al momento del retiro, percibirán otro pago, no explicado todavía. Continuando con el deporte de los puños, disciplina que le ha dado a Cuba campeones mundiales amateur y olímpicos, gracias a la contratación de entrenadores soviéticos, también se produjo una sangría al “desertar” muchos de los miembros del seleccionado. Pero también hay que destacar que el multicampeón Teófilo Stevenson nunca quiso dejar el campo amateur y es por ello que rechazó ofertas millonarias para pelear fuera de la isla con los más consagrados exponentes de su época como Joe Frazier y
Muhammad Alí en los Estados Unidos. "Prefiero el cariño de ocho millones de cubanos. Y
no cambiaría mi pedazo de Cuba ni por todo el dinero que me puedan ofrecer",;consideró en aquel momento.

En el caso de los jugadores (peloteros) de béisbol, codiciados por los mejores equipos que participan de las Grandes Ligas de los Estados Unidos, al menos 21 de ellos, con contratos millonarios, no regresaron a Cuba. Un ejemplo  de ello fue la experiencia que vivió el jardinero derecho Alfredo Despaigne, quien militó en la Liga Profesional de México para Piratas de Campeche, considerado el fichaje del año. El pelotero se quedaba con el 80 por ciento de su remuneración económica, al revés de lo que pasaba hasta el momento con el resto de los deportistas.

La Argentina, patria del exilio cubano

El jugador de handball Lucas Cruz Guerra abandonó su país y se erradicó en la Argentina luego de una gira con el seleccionado cubano en 1994, la Copa Olé, antes del Panamericano de Brasil. En una nota que brindó al diario La Nación, en 2003, confesaba cómo tomó la decisión.
“Lo hice por una cuestión económica y para mí la Argentina era un país de paso. Yo no tenía intención de quedarme acá; yo me iba a Estados Unidos, a Puerto Rico. Pero como no se dio por cuestiones migratorias decidí quedarme y afrontar la situación. Y en estos ocho años y medio que llevo acá me sucedieron cosas muy lindas. No pensaba integrar otra vez un seleccionado, y la convocatoria fue como empezar a vivir otra vez. El handball es mi vida, y con eso nací otra vez. Así que me siento un niño (ríe). Todos lo hacemos por ayudar a quienes dejamos allá, por una cuestión económica, que es la causa de la mayor parte de la migración que existe. Y que es mi prioridad y lo será siempre: ayudar a mi familia. Allá tengo a mi mamá, mi papá, hermanos, tíos, sobrinos”.

Durante ese mismo año, el basquetbolista
Ruperto Herrera Junior “plantó” a la delegación en el Aeropuerto de Ezeiza porque dijo que estaba enamorado de una argentina. Se quedó a vivir en Buenos Aires, jugó en Ferro Carril Oeste y trabajó durante mucho tiempo como portero en un boliche de salsa. 

Cinco años más tarde, en 1999, en víspera del Preolímpico de Puerto Rico, Lázaro Borrell, Ángel Caballero, Héctor Pino, Roberto Herrera (hermano de Ruperto) e hijos de Ruperto Herrera (presidente de la Federación Cubana de Baloncesto y de la CONCECABA) 
abandonaron el hotel y horas más tarde reaparecieron en rueda de prensa junto al presidente de Obras Sanitarias, Miguel Mancini, quien explicó lo sucedido. “No se escaparon en una balsa, no son exiliados económicos, ellos están pidiendo asilo político y necesitan esgrimir su razón. Deben hablar mal del régimen para poder quedarse aquí y poner sus papeles en regla. Por eso salieron a hablar”.

Borrell, expresó: “Esta es una decisión personal. Somos dueños de hacer lo que queramos con nuestras vidas y buscar mejores posibilidades deportivas para ganar más dinero. Me duele haber abandonado a mi familia, pero pasará con el tiempo. Voy a quedarme en Puerto Rico y esperaré ofertas. En Cuba no estamos conformes”.


Mancini, por su parte, lamentaba la frustrada operación después de una postura valiente. “Tengo el contrato firmado con Cuba Deportes y no les puedo reclamar nada. Tampoco puedo recibirlos porque perjudicaría la buena relación que tenemos con el gobierno cubano. Esto me partió al medio. No tengo salida”.
Un año después, Borrell volvió a Obras y jugó en tres ciclos diferentes, tuvo un paso fugaz por la NBA, en Seatlle Supersonics, y también vistió la camiseta de Boca Juniors.

Ojalá que con esta nueva “Ley del Deporte”, Cuba, que supo ser un modelo a copiar en los años 60, 70 y 80, vuelva a los primeros planos internacionales. La Revolución Cubana, impulsora de la creación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) en 1961, fue la base del despegue y hoy parece que algunas ideas retomarán el causa normal para que no sea demasiado tarde y el Estado adopte nuevas políticas deportivas en pos del progreso y asegure un porvenir mucho más auspicioso. La materia prima se sigue produciendo como siempre.-

lunes, 4 de noviembre de 2013

La pelota y la esvástica

Mezcla de mito con realidad, el fanatismo de Adolf Hitler por el Schalke 04 es reconocido desde hace décadas. Uno de los clubes más populares de Alemania, fue múltiple campeón de la Bundesliga en los años del Tercer Reich.

Hace algunos años, más precisamente en 2008, el prestigioso diario inglés The Times publicó un informe con los 50 peores hinchas famosos de los clubes de fútbol. Y como no podía ser de otra manera, el dictador nazi Adolf Hitler encabezó el primer puesto del ránking por su estrecha vinculación con el Schalke 04, de Alemania, durante los años ’30 y ’40. Esto es lo que cuenta la historia y sus negros capítulos.

Aquel comentado artículo llevaba como título: “Las celebridades que no querrías que apoyaran a tu equipo”. ¿Pero cuál era la verdadera relación entre Hitler y la institución del humilde barrio industrial de Gelsenkirchen? ¿Fue un fanático con todas las letras o usó la popularidad del fútbol para masificar su ideología? Se presentan varios interrogantes que trataremos de desmenuzar en este espacio.

Durante el régimen nazi, el club minero situado en la región del Ruhr, se convirtió en un gigante llegando a nueve finales de Bundesliga y conquistando seis, entre 1933 y 1942. Además, llegó a contar con más de 70.000 seguidores que colmaban el estadio Glückauf – Kampfbah, algo sorprendente para la época. Algunos escritores e historiadores señalan que Hitler, quien casi bombardeó Old Trafford (estadio del Manchester United de Inglaterra), apoyaba al exitoso club y que hasta los jugadores del plantel recibían honorarios del Gobierno y posiciones destacadas en las SS. Incluso, las estrellas del equipo, Ernst Kuzorra y Fritz Szepan, eran utilizados como portavoces de propaganda política.

El entonces influyente ministro de Propaganda y lugarteniente del Führer, Joseph Goebbels, reconoció en una ocasión que “ganar un partido tiene más importancia para la gente que conquistar una ciudad en el Este”.

Sin embargo, el escritor germano Ulrich Hesse, autor del libro “Tor!: The Story of German Football”, sostiene que fue un simple mito el que Hitler fuera fanático del Schalke. “El Schalke 04 era el equipo de la mayoría de los soldados nazis y Hitler, junto a Goebbels, utilizaron el fútbol como propaganda, ya que era el deporte más famoso del país”, y agrega: “Hitler sólo asistió a un partido de fútbol en su vida (fue durante los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 entre Alemania y Noruega, donde los teutones perdieron por 2 a 0). Él detestaba el fútbol porque creía que era poco masculino y muy inglés”.
“Hitler sabía que -prosigue Hesse- si quería atraer a más personas al partido nazi, tenía que utilizar el fútbol, pero él siempre prefirió el boxeo, el motociclismo y los deportes clásicos alemanes como el remo”.
Una vez más, los tiempos pasados y los acontecimientos históricos vinculan al fútbol y la política. Una relación de poder que ha sido una constante. El magnetismo que tiene el deporte más popular y pasional del mundo lo ha convertido en un rehén donde la mente perversa de muchos genocidas encontraron, lamentablemente, un espacio para difundir sus ideas adormeciendo a los hinchas genuinos con el éxito que, como alguna vez lo definiera Marcelo Bielsa, “es deformante, relaja y engaña”.-