miércoles, 23 de octubre de 2013

Kenia corre

El periodista británico Adharanand Finn convivió con los atletas africanos en la región del valle del Rift, y logró comprender las razones que los convierten en los mejores fondistas del mundo.
Pamela Jelimo, Geoffrey Mutai, Sharon Cherop, Wesley Korir, Eliud Kipchoge, Geoffrey Kipsang, Wilson Kipsang, Florence Kiplagat, David Rudisha… Y la lista podría extenderse a unos cuantos nombres más. Así, con sólo mencionarlos, no alcanza para dilucidar quiénes son estos atletas keniatas que rompieron
récord en carreras de larga distancia y siguen asombrando al mundo desde los ’70, con la figura reverencial de Kip Keino.
La razón de citar a estos célebres africanos tiene que ver con develar un misterio y hurgar la razón de por qué los deportistas keniatas son especialistas en ganar pruebas de fondo tanto en Juegos Olímpicos, mundiales, como en las principales maratones del planeta.
Quien se tomó el trabajo de investigar fue el periodista británico Adharanand Finn, columnista del diario The Guardian, y para tal objetivo se tomó seis meses de licencia sin goce de sueldo y se mudó con toda su familia a la ciudad de Iten, en Kenia, para vivir una experiencia de vida diferente y también aprovechar su fanatismo por el running para plasmarlo en publicaciones y en su reciente libro llamado Correr con los keniatas.

Iten, un pueblo pequeño en la zona rural del país africano, en la región del Valle del Rift, y Eldoret, es la madre tierra de donde surgieron estos humanos que no dejan de sorprender el mundo del deporte y luchan con colegas etíopes que de vez en cuando se entremeten en el medio y les ahogan algún festejo.
Finn aprovechó el viaje también para participar de la Maratón de Lewa, en Kenia, y allí poder verlos de cerca y sufrir cuando el primero de ellos cruzaba la meta en dos horas y tantos minutos, mientras él lo hacía 90 minutos más tarde. “First mzungu”, le gritaba el público: “¡Primer extranjero!”. Y agregó: “Por supuesto, es un buen logro... pero igual es un poco vergonzoso llegar tanto más atrás que el ganador. “Pero yo de todas maneras era una rareza: un atleta hombre que corría más lento que la más lenta de las mujeres”. Finn recuerda que le decían: “Algún día lo lograrás”.
La fórmula del éxito de estos atletas, revela Finn en su libro, no es la genética como muchas veces se publicó. En este caso, al menos, no. La primera clave de sus rendimientos es la niñez. En las zonas campestres, plagadas de pobreza, de donde provienen la mayoría de los atletas keniatas, los niños se crían descalzos, van al colegio descalzos, corren de esa manera. Detrás de las vacas, a buscar agua...

“Tienen una infancia tan activa que para cuando cumplen 16 han corrido muchísimo y quedan muy atléticos. El correr descalzos les proporciona una pisada más pareja, adquieren un estilo, una técnica perfecta. Fortalecen sus músculos, sus pantorrillas, sus piernas y el arco de sus pies”. Cuando corres descalzo, necesitas pisar más suave en el suelo, y tocando primero con la parte anterior del pie en lugar del talón. Esto es ampliamente considerado como la mejor y la más eficiente forma de correr, pero en Occidente no lo hacemos así, porque crecimos corriendo con zapatillas, lo que nos permite pisar como queramos”, considera el escritor inglés.
La alimentación también es otro factor, más allá de la altitud y la topografía del lugar. Su dieta está basada en hidratos de carbono, nada de grasa, porotos, mucho arroz y ugali: una mezcla de harina de maíz y agua que se revuelve hasta formar una pasta gruesa y se come usualmente con kale (un tipo de repollo). “Eso ofrece mucha energía para correr y está libre de las grasas que en Occidente tanto nos gustan”, explica Finn.
La otra realidad es que corren para poder mejorar su calidad de vida. Correr, comer, descansar son los tres verbos que conforman su existencia. Por eso, cuando se los ve correr parece que no sufren, que no se inmutan, van desde el principio al fin entregando todo lo que tienen. Hasta que el físico les da. Nunca administran ni dosifican el esfuerzo. La meta es correr, correr y correr. ¿Hay hambre en esta zona muy lejos del desarrollo? Sí. Y ellos tienen hambre de triunfo.
“Mientras la mayoría está apenas por arriba del nivel de subsistencia, vive en chozas pequeñas y muy humildes y cultiva lo necesario, los corredores conducen grandes autos, viven en casas enormes y se convierten en personas importantes. El hecho de que tanta gente en el área haya hecho dinero gracias a las carreras estimula a otros a imitarlos”.
Finn entrenó con ellos durante las mañanas, casi todos los días durante su estadía hasta la realización de la maratón. Por las calles de tierra de Iten y Eldoret un ejército de atletas recorre el valle buscando su mejor forma. La rutina se basa en trotes suaves (para ellos), con repeticiones en velocidad y por lo menos una corrida larga a la semana de 18 kilómetros para arriba, pasando los 30 a medida que se acerca la carrera. Usan reloj, pero no lo miran, o lo miran muy poco. El ritmo lo llevan en la cabeza.
Muchos atletas extranjeros suelen tomarse un avión y compartir algunos días de entrenamiento con los mejores fondistas del mundo. La argentina María Peralta estuvo en Iten como preparación para los Juegos Olímpicos de Londres y entrenó a 2300 metros sobre el nivel del mar, en un circuito con cuestas de 200 metros. El resultado en la competencia no fue lo esperado, ya que terminó en el puesto 82º.
Adharanand Finn, de 38 años, se dio el gusto de entrenar, correr y convivir con ellos. Su investigación sobre la cultura atlética en las tierras altas de África es un interesante material que permite conocer el día a día de los mejores fondistas del mundo. Una simple manera de trascender y sobrevivir en un ambiente hostil donde las posibilidades de progresar se convierten en una quimera.-

martes, 1 de octubre de 2013

¿Un argentino en la F-1?

Facundo Regalia despierta una nueva ilusión para la Argentina: tener un piloto en la Fórmula 1 luego de 13 años. El joven de 21 años, nacido en San Fernando, está desandando un camino largo y exitoso sin saltar etapas para poder llegar a la máxima categoría.
Cuando Facundo tenía tan sólo 8 años, su familia decidió emigrar a Madrid, España, porque la situación económica del país en 1999 había afectado la calidad de vida de todos y los problemas comenzaban a aflorar. “Hace 14 años que me fui, pero quiero correr como argentino. Fui yo el que hice escuchar el Himno en un circuito después de mucho tiempo”, asegura.
A los 15 años, su padre, Félix, le regaló un karting y lo llevó a un circuito. Desde aquel momento no se bajó más y comenzó una carrera a la cual le dedica toda su pasión y perseverancia. Regalia corrió en KF Juniors (2007), FA Karts (Fernando Alonso Karts), KF 2, Fómula BMW Europea (2008), categoría de la que surgieron consagrados como Sebastian Vettel (tricampeón campeón mundial de F-1), Timo Glock y Nico Rosberg, entre otros. Más tarde incursionó en la Fórmula 3 Italiana (2011), Auto GP y European F3.

Los inicios de su carrera fueron financiados por su familia. El padre es dueño de una fábrica de indumentaria para Racing, Polo y Padel. La empresa, Varlion, se fundó en la Argentina en 1993 y luego en 1999 se instaló en Alcalá de Henares, en Madrid. Pero en 2012, Facundo recibió una propuesta más que interesante del manager y expiloto de F-1 Adrián Campos, descubridor y ex manejador del bicampeón mundial Fernando Alonso: integrar su escudería Campos Racing en AutoGP y European Fórmula 3 Open, dos campeonatos de relevancia internacional que visitan los circuitos más importantes del mundo.
Regalia cerró una temporada brillante: tres victorias en el European F3 Open, además de seis podios, tres pole position y una vuelta rápida, más otros dos podios en AutoGP. El potencial del joven talento argentino ya comenzaba a perfilarse en franco ascenso.

El desembarco en la telonera de la F-1

A raíz de las promisorias y sorprendentes actuaciones en 2012 con el Campos Racing, Regalia recibió una propuesta para correr en la GP 3 Series, previo paso a un test en GP 2 con dos de los equipos más prestigiosos del campeonato como I-Sport y Racing Engineering, siendo el piloto más veloz en condiciones de lluvia.
Estas dos categorías mencionadas son los pasos previos para saltar a la F-1 y comparten los mismos escenarios que la máxima categoría. De la GP2 surgieron pilotos como el inglés Lewis Hamilton y el alemán Nico Rosberg, quienes integraron el team francés ART Grand Prix, justamente el mismo equipo para el que corre en la actualidad el argentino.
Disputadas ocho fechas y cuando sólo resta una, en Yas Marina, Abu Dhabi, entre el 1 y 3 de noviembre, el piloto de San Fernando lidera el campeonato con siete puntos de ventaja sobre el ruso Daniil Kvyat. “Probé con el simulador y creo que vamos a andar bien. Llego con la confianza y la ilusión de ser campeón. Sería algo increíble”, confesó la semana pasada en su paso por Buenos Aires para descansar y reencontrarse con sus amigos.

El futuro está más cerca
La brillante temporada de Regalia en la GP3 lo pusieron en los ojos de varias estructuras de GP2 y Fórmula 1. Pero no todo es color de rosa en el horizonte. Reunir el cuantioso presupuesto fue, es y será un factor determinante para la carrera de chicos como Facundo que se lanzan al sueño americano de competir en la máxima como alguna vez lo hiciera el quintuple campeón Juan Manuel Fangio, entre otros.
El paso que hay que dar deberá ser firme, prolijo y ordenado. La Argentina, si bien no tiene un piloto en la F-1 desde hace 12 años, tampoco puede correr el riesgo de protagonizar otra “farsa” como ocurrió con el cordobés José María López –de trayectoria similar a la de Facu en Europa- y su fallido intento de integrar el US F1 en 2010. Se puede bucear en los archivos para recordar a personalidades del deporte, periodistas y funcionarios del Gobierno Nacional anunciando el soñado proyecto, primero, y luego transformando esto en una cuestión de Estado con polémicas y cruces mediáticos. Mientras, Bernie Ecclestone, el mandamás de la categoría, y la FIA, también se mostraban sorprendidos en su momento por semejante fiasco.
Cabe recordar y mencionar que los últimos pilotos en llegar a la F-1 fueron Norberto Fontana (1997), Esteban Tuero (1998) y Gastón Mazzacane (2000 y 2001). La mejor performance fueron sendos novenos puestos del arrecifense Fontana en los GP de Gran Bretaña y Alemania.
Regalia reconoció en los últimos días que tiene ofrecimientos de tres estructuras que tienen equipos tanto en la GP2 como en la Fórmula 1. “Son Caterham, Lotus y Force India y ésa es la meta para el año que viene. Pero antes tenemos que ver qué disponemos en la mano, qué apoyo confirmado hay y después de ahí, decidir”, explicó.
Otro de los inconvenientes con los que se encontró Facundo no fue menor. No pudo girar el dinero desde la Argentina por el cepo cambiario y, como lo expresa él, “gracias al esfuerzo sobrenatural de mi familia pude terminar la temporada completa y que no quedara todo tirado al final. Han pedido préstamos por todos lados. El equipo también colaboró y espero que haya sido el último año así. A partir de 2014, deseo que se me valore un poco más y que mi país me pueda ayudar para continuar representándolo como ocurre en Venezuela, Brasil y México”.
El dinero que necesita juntar el piloto argentino es una suma que duplica lo que precisa para correr en GP3: un millón de euros más es lo que exigen para cubrir un campeonato con autos más caros y un calendario más extenso. Solucionado lo del giro y abocado a confirmar en estos días quiénes lo van a apoyar para la temporada 2014, Facu sueña con volver a hacer flamear la bandera argentina y que el Himno se escuche en lo más alto del podio como en aquella última y lejana postal de Carlos Reutemann, el 17 de mayo de 1981, en Zolder, en el GP de Bélgica.-