jueves, 19 de diciembre de 2013

Chica de tapa

Canal 9, Disney, Non Stop, Encuentro, Paka-Paka, Editorial Sudamericana son nombres que constituyen marcas registradas en la televisión argentina e internacional, y en el competitivo mundo editorial. La diseñadora gráfica tresarroyense Verónica Lara, residente en Buenos Aires, ha trabajado para esos grandes de la industria cultural y del entretenimiento, y en exclusiva para “El Periodista” compartió su rica experiencia. Un testimonio único, que incluye su audaz mirada sobre la televisión y sus contenidos.

Por Pablo Tano

Joaquín, de 1 año y medio, duerme en su cuna. Tomi, de 4, juega con Cali, su papá, después de darme la bienvenida con un “¡cabeza de cebolla!” Está todo el escenario listo. La Verónica versión mamá prepara unos mates, me recibe con una torta de limón y ofrece, entre varias opciones, un té, propuesta que acepto.

La cálida casa de Olivos, en donde la diseñadora gráfica tresarroyense, egresada de la UBA y con una maestría en Diseño Comunicacional, vive con sus dos hijos y su pareja, con quien trabaja en equipo en el estudio que llamaron “Hernández + Lara Diseño Gráfico”, es un ambiente ideal para comenzar una charla cordial, descontracturada, con jugosas anécdotas y otros tantos recuerdos que rozan la nostalgia y recorren el túnel del tiempo. Canal 9, Disney, Zapping Zone, Canal Encuentro, Paka-Paka, Editorial Sudamericana, entre otros trabajos, aparecen en el camino desandado por la profesional.

- ¿Cuándo emigraste de la ciudad y hacia dónde? 
- Me habré venido en el ’95 cuando terminé la secundaria. Acá en Buenos Aires estaba Marina, que es mi hermana mayor. El primer año vivimos en una pensión en Palermo. Arrancamos ahí para ver cómo te sienta Buenos Aires. Mi hermana ya hacía un año que estaba acá. Ahí arranqué el CBC de Diseño. Fue el CBC más largo del universo. Me llevó dos años más un curso de verano y agradezco a Dios y a María Santísima que nos dijeran que podíamos ingresar con, no sé… Matemática previa. Igual la di en un curso de verano, pero ahí te das cuenta a veces cómo estudia uno o cómo fue el método de enseñanza o cómo vos lo absorbiste; era un tronco.


- ¿Cómo fue la adaptación a la Ciudad de Buenos Aires?

- No sé si tanto me costó la parte de estudio, sino adaptarme a la ciudad y a la FADU. En Ciudad Universitaria eran millones de personas y lo que más extrañaba eran mis amigas. La cosa de barrio de Tres Arroyos que siempre conocés a alguien…

- ¿Ninguna de tus amigas venía a Buenos Aires?
- Nadie. Iban a La Plata, Mar del Plata, Bahía… No tenía a la mejor amiga acá. Tenía conocidas, entonces estaba como sola. Y costaba mucho y eso que a mí nunca me costó armar vínculos con gente, charlar y entablar relaciones. Así que los dos primeros años fueron difíciles. Después nos mudamos a un departamento, vino Jassia (N. de la R: su hermana menor) y vivimos un año todas juntas. Y con ella tengo mucha menos diferencia de edad, tenemos amigas en común y yo ya tenía más vida social. Olivos tiene esa impronta de barrio, ¿no? Claro. Y por suerte teniendo a la familia política acá cerca, esta cosa de ir al supermercado y ver a alguien conocido. Esa sensación de que Buenos Aires es tan grande que caminás y nos ves a nadie, al principio me dio mucha angustia. Pero como acá es más barrio, siempre voy a la plaza donde nos encontramos con las madres del jardín, al chino ya lo conozco, al carnicero también, el del kiosco… Se armó como un barrio que está bueno porque también te lo da la familia. Pero bueno, no quita que no me quiera ir igual. A nosotros nos gusta mucho el río, salimos a correr. El contacto con la naturaleza para nosotros es importante y vivo en un lugar relindo donde hay verde. Está como esta cosas de querer moverte de un lugar donde puedas disfrutar más de la naturaleza. Hay como una idea de irnos. Como el trabajo está en casa, se hace todo por Internet, la verdad que podés llegar a viajar a Buenos Aires o al lugar que necesités. Ahora estoy trabajando con gente que está afuera; tengo un cliente que es argentino y vive en Londres y trabajo con él sin problemas y ni lo conozco. El trabajo yo me lo llevo en la compu. La idea sería hacer crecer esto como para poder estar en cualquier lugar.

- ¿Cuál fue tu primer trabajo en capital?

- En el segundo año yo ya empecé a trabajar porque sólo me bancaron el primero. A los 18 años arranqué y no paré. En mi primer laburo sacaba fotocopias, armaba originales. Era una casa de fotocopias de diseño. Está bien, pero de a poco te fuiste acercando a lo relacionado con tu carrera...
Claro, con estos amigos que uno va conociendo, que les va comentando que uno estudia Diseño, me hicieron un contacto y me consiguieron ese trabajo. Habré trabajado ahí dos años y renuncié. Después estuve un par de meses sin laburar que me ayudó mi mamá. No estaba cómoda. Después me fui a una fábrica que hacía inflables para las canchas de fútbol. Tipo los inflables que observás en los recitales de AC/DC; eran pelotas de Coca-Cola. Trabajé en la parte de Diseño. Armaba desde catálogos hasta trabajar con los chicos de la costura y de la impresión. Estuvo buenísimo. De ahí me echaron en la época del menemismo, la fábrica quebró, pero me pagaron todo en cuotas y es el día de hoy que me sigo tratando con el dueño. Estuve un par de meses en la crisis del 2000, 2001. Después trabajé en una petrolera, Sol Petróleo, de recepcionista. Y lo que tenía de bueno es que ahí metí mucha materia teórica. Yo tenía 22, 23 años. Atendía por teléfono y el tiempo te daba para avanzar porque la carrera, que son cuatro años, tiene mucha materia anual y no podemos meter más de dos, tres materias anuales porque no te da el tiempo para hacer las prácticas. Entonces hacía cursos de verano porque en el laburo podía leer.

- ¿A esa altura todavía seguías con la idea de diseñar afiches de películas?
- No, ya para esa altura no quería hacer afiches de películas, sino que deseaba trabajar en televisión. Como ya había tenido materias en las cuales empezaba a animar en tele para la facu, dije: “Quiero hacer dibujos animados, esto está re bueno”. Y bueno, por intermedio del amigo, del amigo de mi amigo, me entero que están buscando gente en Canal 9 para trabajar en la gráfica del aire del canal. Bueno, tengo una entrevista y yo manejaba de los cuatro programas de diseño que se utilizan, sólo dos, y me dicen que tenía que saber Photoshop y yo no tenía ni idea. Yo usaba el Illustrator, era como una genia de ese programa; como el Corel. Y bueno, tengo un fin de semana intensivo con un amigo que me enseñó a usarlo, hablo con el que sería mi nuevo jefe y le digo: “mirá, el programa yo lo aprendo, el trabajo me interesa, te propongo tomarme dos semanas de vacaciones de mi otro trabajo y si te parece que ando bien, yo renuncio y vengo”. Pero era empezar con el monotributo, dejar otro trabajo en relación de dependencia después de dos años, donde estaba cómoda, me pagaban bien, estaba media acomodada saliendo en el medio de la crisis. Dije, bueno, de última arriesgo las vacaciones, era un trabajo a diez cuadras de mi casa, yo iba en bicicleta, vivía en Palermo y el horario era de mañana. Estaba bueno y se armaba un grupo lindo. A la semana empiezo a laburar, pero antes voy a la petrolera y renuncio. Ahí en Canal 9 trabajé un año. Y en el ínterin un amigo del amigo de mi amigo, un editor, me dice que tenía una amiga que trabajaba en una productora que laburaba para Disney. Ya me iba acercando al dibujo animado que era lo que me gustaba.

- ¿En Canal 9 qué tareas realizabas?
- Trabajé haciendo gráficas para (Antonio) Laje, infografías. Por ejemplo era la época del asesinato de (María Marta) García Belsunce. Yo tenía que animar cómo fue el recorrido de la mujer en bicicleta por todo el country hasta que llegó a la casa, a quién visitó… Era un plano ilustrado. Lo mismo que ves en los diarios, pero en este caso animado para la tele. Es como contar un cuentito. Después hacía placas animadas de información, ya sea de famosos, que fulano se separó de mengano, o cómo fue el robo del siglo y explicabas por dónde entró el ladrón… Tenía una parte de espectáculo y otra de noticias. Y a veces trabajábamos para el noticiero, y ahí es como que me empecé a desasnar de cómo era la tele. No sé, por ejemplo decían “avalancha en Bariloche” y veía las imágenes que eran impresionantes. Entonces pregunto, ¿cómo hizo el camarógrafo? Qué bueno. “Bueno, agarramos una imagen de la película ‘Avalancha’, la mechamos un poco…” Yo dije: no puedo creer que me estén armando las noticias de esta manera. Fatal.

- ¿Alguna anécdota que recuerdes de laburar en algunos de los programas?
- La parte más divertida y la mejor fue la época de (Marcelo) Polino, con Zap.

- Dos tresarroyenses laburando juntos...
- Sí, pero yo ahí era como muy tímida, jamás le hablé, pero fui al casamiento de la enana (risas). Hacíamos todas las gráficas de Zap. Era buenísimo. El programa era un golazo. A veces iba al piso y miraba el programa cuando me dejaban. Armaba las historias de fulano con mengano, las aperturas, la pelea de Guido (Süller) con Jacobo (Winograd)… Esa estuvo genial y fue muy divertido.


- ¿Después trabajaste también en Non Stop?
- Me contacto con un amigo que me mete acá. Es una productora muy grande que trabaja con Fashion TV. Tiene como varias ramas y en esa época tenía la parte del fútbol; filmaba todo lo que cubría Torneos y Competencias, todo lo que eran partidos de la A, fines de semana. Después tenías la parte de Disney y la parte de cable con canales de moda, otro de cultura y tenías PyE, Política y Economía, que era otro espectro. Esa productora tenía contactos en distintos canales y yo entro a trabajar en un programa que se llamaba Zapping Zone -ahora creo que lo levantaron, no está más-, y que era un producto como ‘Hola, Susana’, pero para adolescentes. Tenía juegos, los chicos llamaban, pasaban series y era un estudio montado para un programa que iba de lunes a viernes, duraba dos horas e iba para toda Latinoamérica, para lo que es la Argentina, todo el Cono Sur, Brasil y México. El formato se hacía acá en la Argentina, había como 70 personas laburando y los que cambiaban era sólo los conductores. Y nosotros armamos la gráfica para toda la región. Yo entré y al año a mi jefa la ascienden y Non Stop se muda y arma como un departamento de gráfica separado y me deja a mí como coordinadora del Zapping y quedé a cargo de cinco, seis personas, depende el momento del año. Armábamos todo los paquetes gráficos para adentro, que para chicos es tener la misma base y después la vas variando. Diseñábamos los juegos junto con la gente de producción y guión, y le dábamos una bajada estética. Una apertura de programa, partidas de micro, especiales de H, de Navidad… Y también había especiales de música donde hacíamos la postproducción gráfica arriba del video. Esto iba rubricado con todos los gags de producción conocidos en los medios en ese momento. Fue muy bueno. Ahí estuve cinco años, en el Zapping. Y el último año, 2005, me voy al año siguiente. Le pedí un cambio y la productora armó con un departamento de gráfica gigante, donde había gente con 3D, profesionales, ilustradores. Era un equipo de 10, 15 personas. Estaba re bueno. Y ahí ya trabajé con otro perfil. Non Stop hizo contrato con Sony y vino Latinoamerican Idol, y me pusieron de coordinadora de toda la postproducción del programa, que era un reality show.

- ¿Ahí que función específica desempeñabas?
- Tenía que hablar con el cliente, ir a ver los shows. Estuvo muy bueno, fue una época de glamour. Eso lo hicimos dos años. No es que yo ya trabajaba para Disney, sino que le facturaba a Non Stop. Venía un tipo y quería hacer una película y ahí también hice títulos para cine, las aperturas. Fue una etapa muy buena. Me fui en el 2006, 2007. Viste cuando uno quiere crecer… Ya ni siquiera te importa tanto si te dan o no plata, la situación ya no estaba tan bien y le dije a mi jefe: “me quiero ir”. Me llamó el dueño, intentó convencerme para que me quedara, pero no resultó.

- ¿Cuándo arrancás en el “mundo” freelance?

- Después me puse en contacto con amigos con los que ya venía trabajando, me compré una máquina y ahí me convertí en freelance para Canal Encuentro, que recién arrancaba. El primer ciclo en el que laburé se llamó Horizontes Lengua, que era Lengua y Literatura para chicos de primaria de escuelas rurales. El trabajo consistía en ilustrar y animar cinco extractos de cuentos. Claro, era el sumun de la belleza, lo que yo quería hacer, con el estilo que yo quiera. Me tocó trabajar con una directora que se llama Lorena Muñoz, que es documentalista, tiene un montón de películas y confió en mí desde el principio. Hicimos los dos primeros capítulos y con los 24 que faltaban me dijo que haga lo que quisiera. Fue un laburo muy intenso y la proporción era: me pagaban poco, pero el laburo era re bueno y el trato era excelente. Entonces, a veces, cuando uno tiene un trabajo, tenés que evaluar esas cosas. A veces te pagan muy bien, pero el trato es una mierda. Yo siempre pongo esas tres cosas en la balanza. Ese era un trabajo que me iba a foguear mucho y me iba a dar un pantallazo de estéticas de diseño y de ilustración. Y ahí conocí mucha gente que estaba en el palo de edición, y músicos con los que en la actualidad, con algunos, sigo trabajando. En ese trabajo duré como un año. Con esa misma productora, trabajé para Paka-Paka. Ahí armé dos programas: uno de Historia y otro de Geografía. Yo trabajaba para una productora, pero no le facturaba al Estado. Siempre adentro del ambiente que a mí me gustaba, como eran la cultura y educación.

- ¿Cómo es laburar para Disney?

- Lo que te pasa cuando laburás para Disney, es que es tan grande y monstruoso, y tiene una bajada de línea muy fuerte en la comunicación, que hace que vos como padre cuando mires tele te vas a dar cuenta. A ver, yo sé que es cuidada la imagen, no le va a enseñar nada malo, pero es complicado. Y vos después mirás Paka-Paka o Encuentro y es otra cosa.


- ¿Recordás un ejemplo de esa típica bajada de línea?
- Sí. Estábamos haciendo notas de deportes y uno de los chicos tenía una vela de windsurf con la leyenda “No a la guerra”. Entonces tuve que hacer un trackeo y pintarle toda la vela durante los dos minutos de nota porque en Disney no hay guerra, no existe la guerra. En Disney no hay guerra y no hay sexo. Para San Valentín había que tener cuidado con las palabras. Porque capaz que la palabra romántico te daba sexo entonces ya estábamos en problemas. Era una línea finita por donde trabajar.

- Y ya como independiente, ¿cómo conseguís un cliente de la importancia de Editorial Sudamericana?
- Por un contacto logro tener una reunión en la editorial, en Random House Mondadori. En la primera reunión no pasó nada, les pasé un presupuesto y no me contestaron. Dejé pasar un tiempo, y como a los diez días, les vuelvo a pasar un presupuesto diciéndoles que estaba interesada. Y me contestan: “te interesa, bueno, te lo damos”. Empecé haciendo una revista de novedades editoriales. Ahí cobraba 1000 pesos por mes sin hijo. Y eso llevó a ¿te animás a hacer un aviso? ¿te animás a hacer esto? Y de repente el departamento de marketing empezó a crecer y hasta el año pasado hacíamos el 90 por ciento de la gráfica. Las campañas, los booktrailers, de todo. Muchísimo laburo. Editorial Sudamericana es un sello argentino y hace algunos años la compró RHM; RH es yanqui y Mondadori, italiano. Es como el Disney, pero de la editorial. Yo ahí ya me asocié con Cali. Porque con el embarazo no iba a poder meterle muchas horas, no sabía cómo me va a pegar... Y me empezaron a dar eventos como la Feria del Libro, que es marzo. Ese mes para mí es como una locura. Hacés libros, hacés tapas, hacés presentaciones…

- ¿Cómo es la relación laboral con tu pareja?

- El primer año nos matamos. El fue docente durante diez años en la FADU y estaba acostumbrado a tratar con chicos de 18 años. Está acostumbrado a dar un discurso y a decir lo que hay que hacer. Y yo, durante cinco años fui coordinadora. Igual yo para trabajar siempre soy muy tranquila, trabajo con música, a veces con auriculares… No somos de hablar mucho. Tenemos una reunión a la mañana después de desayunar con los chicos, llevarlos al colegio y cuando volvemos a casa cada uno tiene su actividad.

-¿Cómo distribuyen los roles?- Fueron cambiando. Al principio diseñábamos los dos y después, cuando nacieron los chicos, en algún punto yo dejé de trabajar más horas. Antes laburábamos 8 horas los dos, y ahora yo trabajo 5. Los días que viene la niñera compenso las horas que me faltaron. Ahora también hablo con el cliente, la parte de la facturación, organizar el trabajo, más que nada la coordinación. Y Cali hace todo lo que tiene que ver con la dirección de Arte, es como la parte creativa. Diseñamos los dos, pero él está sacando todo el trabajo. Y cuando las papas queman nos ponemos los dos y chau. Pero también hay que estar con los chicos para después tener orden. Que vos seas independiente no quiere decir que trabajes toda la noche. Cali toda la vida fue independiente y ya venía con el vicio del negrero. Arranco a las 8 y hasta que él no llegara a las 12 de la noche, seguía quemando. Y vos tenés que saber cuánto tiempo te lleva hacer una nota como a mí hacer una revista. Organizar el trabajo para después también tener una vida en familia. Tener el tiempo para salir a correr, si no, no tenés ni tiempo para hacer las compras, charlar con tu chica, bañar al bebé tranquilo… Hay que encontrar espacios. 


- ¿Qué fue lo que te sorprendió del mercado infantil de libros?
- Tenés de todo. Una cosa es cuando vos trabajas porque el otro tiene que vender y yo laburo, y otra cosa es lo que yo quiero que mis hijos consuman. Yo para Disney ya laburé, ahora estoy haciendo unas cosas para la Turner y es lo mismo. Vos decís, quién mira estos programas. Cada porquería. Por ejemplo el más grande, Tomi, muere por Spiderman, pero trato que Batman no entre a casa. Y como estoy atravesada por el diseño, los libros que les compro tienen ilustraciones que están buenísimas. Filtro mucho el material que llega a casa. El Sapo Pepe no entró a mi casa, ¿entendés? A la casa de la abuela sí, pero ella que haga lo que quiera. Mirá, a mí me copa una mina que se llama Magdalena Fleitas. Ese libro lo diseñamos nosotros, están los chicos en la tapa… Es como música latinoamericana, mucha percusión. Igual que Luis Pescetti, Mariana Baggio… En los jardines también lo están escuchando mucho. Tenés desde Adriana y Ruidos y ruiditos. A Tomi, el más grande, le compro pelis pero no le pongo las tandas que son quemadoras; y al chiquito instrumentos de música tipo tamborcito, toc-toc…

- Bueno, para cerrar un poco sobre lo laboral, ¿qué reflexión hacés hoy tomando en cuenta desde que empezaste con esta profesión?

- El ciclo que fui cumpliendo, y ahora lo estoy haciendo con Cali, desde empezar a hacer afiches de películas y pasar a hacer peliculitas y dibujos animados, y meterme en el mundo editorial y disfrutar, hacer tapas, campañas para cómo vender un libro que son los booktrailers ahora; todo eso, de haber pasado de hacer páginas web hasta aviso de infografías, esto que decís que nunca lo voy a mostrar. Hacer cosas que fueron realmente interesantes, y meternos hace seis años en el mundo editorial, en el mundo de la cultura. Me gusta trabajar con gente que me trate bien, alejarme de la gente media tóxica… No lo digo de la cosa langa de “hay, yo elijo a mi cliente”, porque a veces es difícil, pero la verdad que los tres, cuatro clientes que tengo me tratan bien, me pagan, me respetan. Vos pensá que yo trabajo en mi casa y nadie me llama después de las 6 de la tarde. Eso también habla de cómo uno responde en el trabajo en tiempo, en calidad… Y eso para mí vale oro. Trabajé fines de semana, feriados, a la noche, muchas veces sin dormir hasta las 3 de la mañana para hacer una entrega… Y ahora está bueno trabajar más ordenado, trabajar con mi pareja y estar con él como socia, y a las 6 de la tarde cortar y que sea el padre de mis hijos y poder disfrutarlos en familia. Estoy feliz. En ese sentido no puedo pedir más. Me encantaría ganar más plata, pero no elegí la carrera para ganar más plata. Mirá, me pude comprar mi casa…-

viernes, 29 de noviembre de 2013

River, Ramón y el exitismo fagocitante

Abatido, vulnerable, endeble. Así se lo notó a Ramón Díaz en la conferencia de prensa que brindó este martes en el predio de Ezeiza. Su rostro adusto y algunas de sus palabras no hicieron más que confirmar la evidencia de la presunción.

“En ningún momento vine para hacerle daño al club. Quiero que los chicos crezcan. Al final del campeonato voy a ver si sigo o si me voy”, sentenció. Claro mensaje. Y no era demagogia o ironía, cualidades que suele mostrar el Pelado y que son un sello de su estilo. Aunque se sentará a hablar con la próxima dirigencia, el ciclo parece tener un final impensado.

El riojano ganó ¡12 títulos! con el Millonario, 7 como entrenador y 5 como jugador. Es el más ganador de la historia del club de Núñez y la gente clamaba su regreso desde hacía tiempo, reclamo que se profundizó cuando llegó el descenso y se hizo esperar. Y después de ¡11 años! hoy es cuestionado junto a la cúpula dirigencial y los jugadores, por sobre todo.


El exitismo del hincha volvió a fagocitar en tiempo fugaz la figura de una gloria riverplatense que tanto le dio a River: un año, dos torneos, una temporada, bastaron sorpresivamente para que se replanteé su continuidad. Sí, en tan sólo ese lapso los reclamos fueron cada vez más agudos, genuinos, populares y también… no tantos en un contexto político inminente por las próximas elecciones, enardecieron las almas. Pero hay que decirlo. Este factor no hace más que hacer mella sobre lo deportivo sin importar nombres, historias, estrellas. Aunque de la boca para afuera algunos candidatos, como Antonio Caselli y Carlos Ávila –exdueño de Torneos y Competencias-, aseguran que “Ramón es un ídolo de River y si nos toca ganar seguirá siendo el entrenador”.

¿Y Passarella dónde está? Un presidente ausente, otra gloria del club de Núñez que no salió nunca a respaldar al entrenador. En esta ocasión, ni siquiera se encuentra en la Argentina. Está en Italia porque por estos días se cumplen 15 años de la muerte de su hijo Sebastián y tendrá una audiencia con el Papa. Pero más allá de los datos informativos, nunca bancó al Pelado, el DT que él convenció para que vuelva y hoy duda en continuar en su cargo aunque le haya renovado el contrato por dos años más por una cifra que oscila los $20 millones de pesos para todo el cuerpo técnico. Insólito. Un sueldo desorbitante cuando trascendió en las últimas horas que se le deben cinco meses de salarios al DT, el ayudante, el preparador físico y el médico. Ah, pero Díaz aclaró la semana pasada que “nos vamos a sentar a conversar con el próximo presidente para que él ponga el número que crea conveniente”. Mientras, a su lado, su hijo Emiliano asentía y reconocía que muchos hinchas y parte de la prensa lo vive criticando y lo hace responsable de algunas decisiones.

En cuanto al plantel, el único de los jugadores que salió públicamente a respaldar a Ramón fue el arquero Silvio Barovero, quien este miércoles en conferencia de prensa, consideró: “Para nosotros es un orgullo tener al técnico más ganador de la historia de River. Por lo que fue como jugador y como técnico, deseamos que siga con nosotros”. ¿El resto? Ni siquiera Menseguez, -"resucitado" gracias al riojano- usó el teléfono para llamar a algún periodista/amigo para pedirle que le dieran algunos minutos al aire para bancarlo?



Contrataciones erróneas como las de Fabbro, Ferreyra y Menseguez; planteos tácticos equivocados y manotazos de ahogado buscando la salvación en algún juvenil como Andrada, Simeone o Kranevitter, fueron un combo letal para mirar la tabla de posiciones y ver reflejado la pobrísima actualidad en el Torneo Inicial: 17º, con 4 partidos ganados, 5 empatados y 8 perdidos. Los mismos números que Olimpo, que hoy es el equipo con el peor promedio de la Primera División. Y a nivel internacional, la temprana eliminación de la Copa Sudamericana.

Tolerancia cero es la sensación que se respira por los pasillos del estadio Monumental. Crispación, descontento, ira, bronca, agravio, incertidumbre son todas las reacciones que muestra el hincha desde hace varios meses. Es tal el grado de impotencia/violencia que no se salva ni un ídolo como Ramón Díaz, aunque las críticas más fuertes recayeron siempre en Passarella y ahora, Emiliano. “Que se vayan todos”, volvió a sonar como si fuera una bandera política-social. El exitismo en estado más puro y la exacerbación del hincha fanático en su manifestación más cruel e ingrata. En el fútbol nunca hay tiempo. Siempre es tarde. Son las reglas del juego. La idiosincrasia de un país tiene su paralelismo en un fenómeno social tan masivo como este. Y suele ser demasiado peligroso…

jueves, 14 de noviembre de 2013

¿Nuevo rumbo para el deporte cubano?

En los últimos días, el Consejo de Ministros de Cuba aprobó una resolución que permitirá a los deportistas de alto rendimiento de la isla emigrar a clubes del exterior, convertirse en profesionales y sólo tener que rendir cuentas al Estado con un impuesto de acuerdo a sus ganancias. A la inversa de lo que ocurrió durante casi medio siglo. El objetivo de fondo es evitar las “deserciones” de figuras internacionales como viene sucediendo en el último tiempo cuando las distintas delegaciones viajaban a competir a torneos internacionales y, muchos de ellos, no sólo que no regresaban, sino que hasta lograban obtener otra nacionalidad y ya no representaban más a su país, disconformes con el régimen.

La información fue confirmada por el diario oficialista 
Granma y comenzaría a regir desde enero próximo. “Se busca generar fuentes de ingresos” “incrementar los salarios de manera gradual” de los deportistas, reza el comunicado. En otro apartado, explica que “en el caso de la contratación al exterior, se tendrá en cuenta que estén presentes en Cuba para las competencias fundamentales del año”.Hasta ahora, el Gobierno cubano financiaba a los atletas, pero se quedaba con la mayoría de los ingresos que cobraban en el exterior. Ahora, el 100 por ciento de lo que ganen se repartirá entre los propios protagonistas y sus entrenadores. A las arcas nacionales sólo llegará lo que deban pagar en concepto de impuestos.

Sólo deportes como el voleibol, el boxeo, el judo, la lucha, el ajedrez  y al atletismo gozaban de estos “privilegios”, que alcanzaban apenas el 15 por ciento para el deportista y el cuatro para el entrenador en los casos individuales, mientras que en los deportes colectivos nunca superaba el 50 por ciento, a repartir entre todos los integrantes.

En cuanto a los salarios, se otorgaban 300 dólares mensuales a los campeones olímpicos, 200 a los medallistas de plata y 100 a los de bronce, y 150, 100 y 50 a los deportistas de similar rango en Campeonatos Mundiales, en ese orden.

Otro de los cambios, por ejemplo, será que el multipremiado boxeador Félix Savón -hoy retirado-, quien ganó tres preseas doradas y seis mundiales, pero sólo cobraba por una, ahora eso se modificará. Se obtendrá un premio económico por cada una de las medallas que consiga. Y al momento del retiro, percibirán otro pago, no explicado todavía. Continuando con el deporte de los puños, disciplina que le ha dado a Cuba campeones mundiales amateur y olímpicos, gracias a la contratación de entrenadores soviéticos, también se produjo una sangría al “desertar” muchos de los miembros del seleccionado. Pero también hay que destacar que el multicampeón Teófilo Stevenson nunca quiso dejar el campo amateur y es por ello que rechazó ofertas millonarias para pelear fuera de la isla con los más consagrados exponentes de su época como Joe Frazier y
Muhammad Alí en los Estados Unidos. "Prefiero el cariño de ocho millones de cubanos. Y
no cambiaría mi pedazo de Cuba ni por todo el dinero que me puedan ofrecer",;consideró en aquel momento.

En el caso de los jugadores (peloteros) de béisbol, codiciados por los mejores equipos que participan de las Grandes Ligas de los Estados Unidos, al menos 21 de ellos, con contratos millonarios, no regresaron a Cuba. Un ejemplo  de ello fue la experiencia que vivió el jardinero derecho Alfredo Despaigne, quien militó en la Liga Profesional de México para Piratas de Campeche, considerado el fichaje del año. El pelotero se quedaba con el 80 por ciento de su remuneración económica, al revés de lo que pasaba hasta el momento con el resto de los deportistas.

La Argentina, patria del exilio cubano

El jugador de handball Lucas Cruz Guerra abandonó su país y se erradicó en la Argentina luego de una gira con el seleccionado cubano en 1994, la Copa Olé, antes del Panamericano de Brasil. En una nota que brindó al diario La Nación, en 2003, confesaba cómo tomó la decisión.
“Lo hice por una cuestión económica y para mí la Argentina era un país de paso. Yo no tenía intención de quedarme acá; yo me iba a Estados Unidos, a Puerto Rico. Pero como no se dio por cuestiones migratorias decidí quedarme y afrontar la situación. Y en estos ocho años y medio que llevo acá me sucedieron cosas muy lindas. No pensaba integrar otra vez un seleccionado, y la convocatoria fue como empezar a vivir otra vez. El handball es mi vida, y con eso nací otra vez. Así que me siento un niño (ríe). Todos lo hacemos por ayudar a quienes dejamos allá, por una cuestión económica, que es la causa de la mayor parte de la migración que existe. Y que es mi prioridad y lo será siempre: ayudar a mi familia. Allá tengo a mi mamá, mi papá, hermanos, tíos, sobrinos”.

Durante ese mismo año, el basquetbolista
Ruperto Herrera Junior “plantó” a la delegación en el Aeropuerto de Ezeiza porque dijo que estaba enamorado de una argentina. Se quedó a vivir en Buenos Aires, jugó en Ferro Carril Oeste y trabajó durante mucho tiempo como portero en un boliche de salsa. 

Cinco años más tarde, en 1999, en víspera del Preolímpico de Puerto Rico, Lázaro Borrell, Ángel Caballero, Héctor Pino, Roberto Herrera (hermano de Ruperto) e hijos de Ruperto Herrera (presidente de la Federación Cubana de Baloncesto y de la CONCECABA) 
abandonaron el hotel y horas más tarde reaparecieron en rueda de prensa junto al presidente de Obras Sanitarias, Miguel Mancini, quien explicó lo sucedido. “No se escaparon en una balsa, no son exiliados económicos, ellos están pidiendo asilo político y necesitan esgrimir su razón. Deben hablar mal del régimen para poder quedarse aquí y poner sus papeles en regla. Por eso salieron a hablar”.

Borrell, expresó: “Esta es una decisión personal. Somos dueños de hacer lo que queramos con nuestras vidas y buscar mejores posibilidades deportivas para ganar más dinero. Me duele haber abandonado a mi familia, pero pasará con el tiempo. Voy a quedarme en Puerto Rico y esperaré ofertas. En Cuba no estamos conformes”.


Mancini, por su parte, lamentaba la frustrada operación después de una postura valiente. “Tengo el contrato firmado con Cuba Deportes y no les puedo reclamar nada. Tampoco puedo recibirlos porque perjudicaría la buena relación que tenemos con el gobierno cubano. Esto me partió al medio. No tengo salida”.
Un año después, Borrell volvió a Obras y jugó en tres ciclos diferentes, tuvo un paso fugaz por la NBA, en Seatlle Supersonics, y también vistió la camiseta de Boca Juniors.

Ojalá que con esta nueva “Ley del Deporte”, Cuba, que supo ser un modelo a copiar en los años 60, 70 y 80, vuelva a los primeros planos internacionales. La Revolución Cubana, impulsora de la creación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) en 1961, fue la base del despegue y hoy parece que algunas ideas retomarán el causa normal para que no sea demasiado tarde y el Estado adopte nuevas políticas deportivas en pos del progreso y asegure un porvenir mucho más auspicioso. La materia prima se sigue produciendo como siempre.-

lunes, 4 de noviembre de 2013

La pelota y la esvástica

Mezcla de mito con realidad, el fanatismo de Adolf Hitler por el Schalke 04 es reconocido desde hace décadas. Uno de los clubes más populares de Alemania, fue múltiple campeón de la Bundesliga en los años del Tercer Reich.

Hace algunos años, más precisamente en 2008, el prestigioso diario inglés The Times publicó un informe con los 50 peores hinchas famosos de los clubes de fútbol. Y como no podía ser de otra manera, el dictador nazi Adolf Hitler encabezó el primer puesto del ránking por su estrecha vinculación con el Schalke 04, de Alemania, durante los años ’30 y ’40. Esto es lo que cuenta la historia y sus negros capítulos.

Aquel comentado artículo llevaba como título: “Las celebridades que no querrías que apoyaran a tu equipo”. ¿Pero cuál era la verdadera relación entre Hitler y la institución del humilde barrio industrial de Gelsenkirchen? ¿Fue un fanático con todas las letras o usó la popularidad del fútbol para masificar su ideología? Se presentan varios interrogantes que trataremos de desmenuzar en este espacio.

Durante el régimen nazi, el club minero situado en la región del Ruhr, se convirtió en un gigante llegando a nueve finales de Bundesliga y conquistando seis, entre 1933 y 1942. Además, llegó a contar con más de 70.000 seguidores que colmaban el estadio Glückauf – Kampfbah, algo sorprendente para la época. Algunos escritores e historiadores señalan que Hitler, quien casi bombardeó Old Trafford (estadio del Manchester United de Inglaterra), apoyaba al exitoso club y que hasta los jugadores del plantel recibían honorarios del Gobierno y posiciones destacadas en las SS. Incluso, las estrellas del equipo, Ernst Kuzorra y Fritz Szepan, eran utilizados como portavoces de propaganda política.

El entonces influyente ministro de Propaganda y lugarteniente del Führer, Joseph Goebbels, reconoció en una ocasión que “ganar un partido tiene más importancia para la gente que conquistar una ciudad en el Este”.

Sin embargo, el escritor germano Ulrich Hesse, autor del libro “Tor!: The Story of German Football”, sostiene que fue un simple mito el que Hitler fuera fanático del Schalke. “El Schalke 04 era el equipo de la mayoría de los soldados nazis y Hitler, junto a Goebbels, utilizaron el fútbol como propaganda, ya que era el deporte más famoso del país”, y agrega: “Hitler sólo asistió a un partido de fútbol en su vida (fue durante los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 entre Alemania y Noruega, donde los teutones perdieron por 2 a 0). Él detestaba el fútbol porque creía que era poco masculino y muy inglés”.
“Hitler sabía que -prosigue Hesse- si quería atraer a más personas al partido nazi, tenía que utilizar el fútbol, pero él siempre prefirió el boxeo, el motociclismo y los deportes clásicos alemanes como el remo”.
Una vez más, los tiempos pasados y los acontecimientos históricos vinculan al fútbol y la política. Una relación de poder que ha sido una constante. El magnetismo que tiene el deporte más popular y pasional del mundo lo ha convertido en un rehén donde la mente perversa de muchos genocidas encontraron, lamentablemente, un espacio para difundir sus ideas adormeciendo a los hinchas genuinos con el éxito que, como alguna vez lo definiera Marcelo Bielsa, “es deformante, relaja y engaña”.-

miércoles, 23 de octubre de 2013

Kenia corre

El periodista británico Adharanand Finn convivió con los atletas africanos en la región del valle del Rift, y logró comprender las razones que los convierten en los mejores fondistas del mundo.
Pamela Jelimo, Geoffrey Mutai, Sharon Cherop, Wesley Korir, Eliud Kipchoge, Geoffrey Kipsang, Wilson Kipsang, Florence Kiplagat, David Rudisha… Y la lista podría extenderse a unos cuantos nombres más. Así, con sólo mencionarlos, no alcanza para dilucidar quiénes son estos atletas keniatas que rompieron
récord en carreras de larga distancia y siguen asombrando al mundo desde los ’70, con la figura reverencial de Kip Keino.
La razón de citar a estos célebres africanos tiene que ver con develar un misterio y hurgar la razón de por qué los deportistas keniatas son especialistas en ganar pruebas de fondo tanto en Juegos Olímpicos, mundiales, como en las principales maratones del planeta.
Quien se tomó el trabajo de investigar fue el periodista británico Adharanand Finn, columnista del diario The Guardian, y para tal objetivo se tomó seis meses de licencia sin goce de sueldo y se mudó con toda su familia a la ciudad de Iten, en Kenia, para vivir una experiencia de vida diferente y también aprovechar su fanatismo por el running para plasmarlo en publicaciones y en su reciente libro llamado Correr con los keniatas.

Iten, un pueblo pequeño en la zona rural del país africano, en la región del Valle del Rift, y Eldoret, es la madre tierra de donde surgieron estos humanos que no dejan de sorprender el mundo del deporte y luchan con colegas etíopes que de vez en cuando se entremeten en el medio y les ahogan algún festejo.
Finn aprovechó el viaje también para participar de la Maratón de Lewa, en Kenia, y allí poder verlos de cerca y sufrir cuando el primero de ellos cruzaba la meta en dos horas y tantos minutos, mientras él lo hacía 90 minutos más tarde. “First mzungu”, le gritaba el público: “¡Primer extranjero!”. Y agregó: “Por supuesto, es un buen logro... pero igual es un poco vergonzoso llegar tanto más atrás que el ganador. “Pero yo de todas maneras era una rareza: un atleta hombre que corría más lento que la más lenta de las mujeres”. Finn recuerda que le decían: “Algún día lo lograrás”.
La fórmula del éxito de estos atletas, revela Finn en su libro, no es la genética como muchas veces se publicó. En este caso, al menos, no. La primera clave de sus rendimientos es la niñez. En las zonas campestres, plagadas de pobreza, de donde provienen la mayoría de los atletas keniatas, los niños se crían descalzos, van al colegio descalzos, corren de esa manera. Detrás de las vacas, a buscar agua...

“Tienen una infancia tan activa que para cuando cumplen 16 han corrido muchísimo y quedan muy atléticos. El correr descalzos les proporciona una pisada más pareja, adquieren un estilo, una técnica perfecta. Fortalecen sus músculos, sus pantorrillas, sus piernas y el arco de sus pies”. Cuando corres descalzo, necesitas pisar más suave en el suelo, y tocando primero con la parte anterior del pie en lugar del talón. Esto es ampliamente considerado como la mejor y la más eficiente forma de correr, pero en Occidente no lo hacemos así, porque crecimos corriendo con zapatillas, lo que nos permite pisar como queramos”, considera el escritor inglés.
La alimentación también es otro factor, más allá de la altitud y la topografía del lugar. Su dieta está basada en hidratos de carbono, nada de grasa, porotos, mucho arroz y ugali: una mezcla de harina de maíz y agua que se revuelve hasta formar una pasta gruesa y se come usualmente con kale (un tipo de repollo). “Eso ofrece mucha energía para correr y está libre de las grasas que en Occidente tanto nos gustan”, explica Finn.
La otra realidad es que corren para poder mejorar su calidad de vida. Correr, comer, descansar son los tres verbos que conforman su existencia. Por eso, cuando se los ve correr parece que no sufren, que no se inmutan, van desde el principio al fin entregando todo lo que tienen. Hasta que el físico les da. Nunca administran ni dosifican el esfuerzo. La meta es correr, correr y correr. ¿Hay hambre en esta zona muy lejos del desarrollo? Sí. Y ellos tienen hambre de triunfo.
“Mientras la mayoría está apenas por arriba del nivel de subsistencia, vive en chozas pequeñas y muy humildes y cultiva lo necesario, los corredores conducen grandes autos, viven en casas enormes y se convierten en personas importantes. El hecho de que tanta gente en el área haya hecho dinero gracias a las carreras estimula a otros a imitarlos”.
Finn entrenó con ellos durante las mañanas, casi todos los días durante su estadía hasta la realización de la maratón. Por las calles de tierra de Iten y Eldoret un ejército de atletas recorre el valle buscando su mejor forma. La rutina se basa en trotes suaves (para ellos), con repeticiones en velocidad y por lo menos una corrida larga a la semana de 18 kilómetros para arriba, pasando los 30 a medida que se acerca la carrera. Usan reloj, pero no lo miran, o lo miran muy poco. El ritmo lo llevan en la cabeza.
Muchos atletas extranjeros suelen tomarse un avión y compartir algunos días de entrenamiento con los mejores fondistas del mundo. La argentina María Peralta estuvo en Iten como preparación para los Juegos Olímpicos de Londres y entrenó a 2300 metros sobre el nivel del mar, en un circuito con cuestas de 200 metros. El resultado en la competencia no fue lo esperado, ya que terminó en el puesto 82º.
Adharanand Finn, de 38 años, se dio el gusto de entrenar, correr y convivir con ellos. Su investigación sobre la cultura atlética en las tierras altas de África es un interesante material que permite conocer el día a día de los mejores fondistas del mundo. Una simple manera de trascender y sobrevivir en un ambiente hostil donde las posibilidades de progresar se convierten en una quimera.-

martes, 1 de octubre de 2013

¿Un argentino en la F-1?

Facundo Regalia despierta una nueva ilusión para la Argentina: tener un piloto en la Fórmula 1 luego de 13 años. El joven de 21 años, nacido en San Fernando, está desandando un camino largo y exitoso sin saltar etapas para poder llegar a la máxima categoría.
Cuando Facundo tenía tan sólo 8 años, su familia decidió emigrar a Madrid, España, porque la situación económica del país en 1999 había afectado la calidad de vida de todos y los problemas comenzaban a aflorar. “Hace 14 años que me fui, pero quiero correr como argentino. Fui yo el que hice escuchar el Himno en un circuito después de mucho tiempo”, asegura.
A los 15 años, su padre, Félix, le regaló un karting y lo llevó a un circuito. Desde aquel momento no se bajó más y comenzó una carrera a la cual le dedica toda su pasión y perseverancia. Regalia corrió en KF Juniors (2007), FA Karts (Fernando Alonso Karts), KF 2, Fómula BMW Europea (2008), categoría de la que surgieron consagrados como Sebastian Vettel (tricampeón campeón mundial de F-1), Timo Glock y Nico Rosberg, entre otros. Más tarde incursionó en la Fórmula 3 Italiana (2011), Auto GP y European F3.

Los inicios de su carrera fueron financiados por su familia. El padre es dueño de una fábrica de indumentaria para Racing, Polo y Padel. La empresa, Varlion, se fundó en la Argentina en 1993 y luego en 1999 se instaló en Alcalá de Henares, en Madrid. Pero en 2012, Facundo recibió una propuesta más que interesante del manager y expiloto de F-1 Adrián Campos, descubridor y ex manejador del bicampeón mundial Fernando Alonso: integrar su escudería Campos Racing en AutoGP y European Fórmula 3 Open, dos campeonatos de relevancia internacional que visitan los circuitos más importantes del mundo.
Regalia cerró una temporada brillante: tres victorias en el European F3 Open, además de seis podios, tres pole position y una vuelta rápida, más otros dos podios en AutoGP. El potencial del joven talento argentino ya comenzaba a perfilarse en franco ascenso.

El desembarco en la telonera de la F-1

A raíz de las promisorias y sorprendentes actuaciones en 2012 con el Campos Racing, Regalia recibió una propuesta para correr en la GP 3 Series, previo paso a un test en GP 2 con dos de los equipos más prestigiosos del campeonato como I-Sport y Racing Engineering, siendo el piloto más veloz en condiciones de lluvia.
Estas dos categorías mencionadas son los pasos previos para saltar a la F-1 y comparten los mismos escenarios que la máxima categoría. De la GP2 surgieron pilotos como el inglés Lewis Hamilton y el alemán Nico Rosberg, quienes integraron el team francés ART Grand Prix, justamente el mismo equipo para el que corre en la actualidad el argentino.
Disputadas ocho fechas y cuando sólo resta una, en Yas Marina, Abu Dhabi, entre el 1 y 3 de noviembre, el piloto de San Fernando lidera el campeonato con siete puntos de ventaja sobre el ruso Daniil Kvyat. “Probé con el simulador y creo que vamos a andar bien. Llego con la confianza y la ilusión de ser campeón. Sería algo increíble”, confesó la semana pasada en su paso por Buenos Aires para descansar y reencontrarse con sus amigos.

El futuro está más cerca
La brillante temporada de Regalia en la GP3 lo pusieron en los ojos de varias estructuras de GP2 y Fórmula 1. Pero no todo es color de rosa en el horizonte. Reunir el cuantioso presupuesto fue, es y será un factor determinante para la carrera de chicos como Facundo que se lanzan al sueño americano de competir en la máxima como alguna vez lo hiciera el quintuple campeón Juan Manuel Fangio, entre otros.
El paso que hay que dar deberá ser firme, prolijo y ordenado. La Argentina, si bien no tiene un piloto en la F-1 desde hace 12 años, tampoco puede correr el riesgo de protagonizar otra “farsa” como ocurrió con el cordobés José María López –de trayectoria similar a la de Facu en Europa- y su fallido intento de integrar el US F1 en 2010. Se puede bucear en los archivos para recordar a personalidades del deporte, periodistas y funcionarios del Gobierno Nacional anunciando el soñado proyecto, primero, y luego transformando esto en una cuestión de Estado con polémicas y cruces mediáticos. Mientras, Bernie Ecclestone, el mandamás de la categoría, y la FIA, también se mostraban sorprendidos en su momento por semejante fiasco.
Cabe recordar y mencionar que los últimos pilotos en llegar a la F-1 fueron Norberto Fontana (1997), Esteban Tuero (1998) y Gastón Mazzacane (2000 y 2001). La mejor performance fueron sendos novenos puestos del arrecifense Fontana en los GP de Gran Bretaña y Alemania.
Regalia reconoció en los últimos días que tiene ofrecimientos de tres estructuras que tienen equipos tanto en la GP2 como en la Fórmula 1. “Son Caterham, Lotus y Force India y ésa es la meta para el año que viene. Pero antes tenemos que ver qué disponemos en la mano, qué apoyo confirmado hay y después de ahí, decidir”, explicó.
Otro de los inconvenientes con los que se encontró Facundo no fue menor. No pudo girar el dinero desde la Argentina por el cepo cambiario y, como lo expresa él, “gracias al esfuerzo sobrenatural de mi familia pude terminar la temporada completa y que no quedara todo tirado al final. Han pedido préstamos por todos lados. El equipo también colaboró y espero que haya sido el último año así. A partir de 2014, deseo que se me valore un poco más y que mi país me pueda ayudar para continuar representándolo como ocurre en Venezuela, Brasil y México”.
El dinero que necesita juntar el piloto argentino es una suma que duplica lo que precisa para correr en GP3: un millón de euros más es lo que exigen para cubrir un campeonato con autos más caros y un calendario más extenso. Solucionado lo del giro y abocado a confirmar en estos días quiénes lo van a apoyar para la temporada 2014, Facu sueña con volver a hacer flamear la bandera argentina y que el Himno se escuche en lo más alto del podio como en aquella última y lejana postal de Carlos Reutemann, el 17 de mayo de 1981, en Zolder, en el GP de Bélgica.-

lunes, 30 de septiembre de 2013

Giorgi, la que aparece en los torneos grandes

La tenista italiana, de padres argentinos, derrotó a la ex número 1 del mundo Caroline Wozniacki en la tercera ronda del US Open. Ya había dado la sorpresa hace dos años en Wimbledon. Apareció allá por el 2011 en algún court de Wimbledon, en Inglaterra. Y sorprendió al mundo tenístico porque nadie la tenía como probable jugadora que podría dar el salto en un grand slam. Pero lo hizo. En La Catedral, llegó a los octavos de final en 2012, proveniente de la clasificación, en la posición 145º. Sí, Camila Giorgi, italiana de padres argentinos, de sólo 22 años, intenta hacerse un lugar entre las mejores siendo diferente a muchas. Una historia particular que merece ser contada.
No tiene entrenador profesional –no se siente cómoda-. Su padre, Sergio, es quien la guía por el circuito sin haber tenido pasado como jugador. Su madre, Claudia, diseña la ropa que utiliza, las zapatillas se las compra y sólo firmó contrato con un patrocinador para el uso de las raquetas. Una rareza en un ambiente hipermarketinero y comercial.
Camila no regresaba al circuito desde Wimbledon por una lesión en el hombro. Es la actual número 136º del ranking de la WTA y volvió a ser noticia esta semana porque derrotó en el US Open a la ex Nº1 Caroline Wozniacki, clasificada en el puesto 6º, por 4-6, 6-4 y 6-3. Conectó 26 tiros ganadores, fue muy agresiva con su derecha y jugó pelotas profundas y “a las esquinas”, como lo definió ella.

Aunque ayer haya perdido en los octavos de final ante su compatriota Roberta Vinci (10º), una veterana del circuito, fue la contracara. Cometió demasiados errores no forzados porque siempre juega al límite, arriesga todo el tiempo y quiere imponer su estilo. Pero estuvo imprecisa, desconcentrada y no pudo sostener el prometedor 4-1 con el que había arrancado. Tiene el potencial para construir grandes logros, pero no tiene una táctica ni un plan dentro de la cancha. Tira y tira. Y muchas veces sin control. Puede salir bien y otras muy mal. Condiciones no le faltan.  Con respecto a su estilo de juego, la tenista ítalo-argentina explica: “No miro mucho el cuadro. Los partidos los preparo la noche previa, antes de dormir. Siempre intento jugar bien y ser protagonista. Me gustaría ser la Nº1”.
Giorgi es fanática del músico Lenny Kravitz y admiradora del cineasta español Pedro Almodóvar. Empezó a jugar al tenis a los cinco años en Macerata, una aldea de no más de 43.000 habitantes. En la actualidad reside en Francia y también vivió en los Estados Unidos. Pero no todos fueron momentos agradables para la familia. Su hermana, Antonella, murió hace un año en un accidente de tránsito cuando viajaba a París para rendir exámenes. “Fue muy duro y lo seguirá siendo siempre, pero hay que superarlo”, confesaba en una entrevista con ESPN.
Sergio, su padre, fue excombatiente de la Guerra de Malvinas y pensó que “no volvía”. Perteneció a la X Brigada Mecanizada Teniente General Nicolás Levalle, un cuerpo del ejército creado en La Pampa, pero que funcionó en La Plata. Allí, en las Islas, hizo base en el cuartel de los Royal Marines, en las afueras de Puerto Argentino. Cuando regresó a su ciudad natal, a los 19 años, consiguió una beca universitaria para estudiar Medicina en Roma y al año siguiente se tomó un avión.
Otra historia particular que parece marcar a los Giorgi. Y ahí se explican las razones de cómo se manejan en el circuito, con otras reglas, que a todos no les caen simpáticas. Por ello tienen algunos desencuentros como ocurrió en su momento con la Federación Italiana de Tenis, pero ahora las relaciones parecen encaminarse. Tal es así, que Camila jugaría la Fed Cup representando a ese país europeo y la posibilidad de que represente a la Argentina se diluye.-

Nueve años después…

River vuelve a enfrentar a Boca en la Bombonera por primera vez luego del descenso. Con Ramón Díaz y Bianchi en los bancos, el Millonario intentará volver a ganar de visitante el Superclásico luego de casi una década.
Córner desde la esquina derecha para River. Gallardo se aproxima a paso lento rumbo al banderín. La pegada del Muñeco siempre intimida. El reloj marca que transcurren 37 minutos del primer tiempo. La Bombonera, tiembla. Es un partido clave para escaparse rumbo al título. La pelota vuela por el aire, los nervios se crispan y ella cae en la cabeza de Husaín, quien desvía su trayectoria y, cuando parece que ésta se irá afuera de la cancha sin mayor peligro, cerca del segundo palo del arco defendido por Caranta, aparece como un fantasma Cavenaghi para ganarle la espalda a Cagna, conectar un frentazo certero y fortísimo para decretar el 1 a 0 definitivo. Enmudecen los hinchas xeneizes, celebran los millonarios. La victoria, justa y merecida, les devuelve a los de Núñez el liderazgo del Clausura 2004, le birla a su rival histórico ese privilegio y, encima de todo, le allana el camino hacia la consagración.
De aquel triunfo épico del equipo dirigido por Leonardo Astrada, en condición de visitante, pasaron casi ¡nueve años! Después, River ya no volvió a ganar en la mítica Bombonera. Esa tarde plomiza del 16 de mayo, también con Carlos Bianchi en el banco boquense como ocurrirá el próximo domingo, quizás el acontecimiento único repetirá en cancha a un sólo protagonista: Clemente Rodríguez.

Haciendo números y recopilando estadísticas, se puede inferir en que el Millonario acumula siete partidos sin poder vencer a su clásico archirrival en la Ribera. El historial  indica que se registraron cuatro victorias para el local y tres empates. Además, el otro dato curioso es que el último gol de River lo convirtió Marcelo Gallardo, en el Clausura 2009 (terminó 1 a 1 y el otro tanto lo marcó Palermo).
La presencia de Ramón Díaz será otro plus. El Pelado regresa a La Bombonera tras once años. Un recuerdo inolvidable para el riojano fue ese 2002 porque su equipo goleó 3 a 0 y brindó una lección de fútbol. Con una producción colectiva notable se impuso con tantos de Cambiasso, Coudet y la jugada maradoniana del misionero Ricardo Rojas, quien desde su propio campo y luego de eludir a dos rivales, recibió una asistencia y definió con una vaselina por sobre el cuerpo de un adelantado Abbondanzieri.
El próximo domingo los dos clubes más populares de la Argentina protagonizarán la edición nº 200 del Superclásico tomando en cuenta la era amateur y profesional. El Xeneize logró 72 éxitos, el Millonario 66 e igualaron en 61 ocasiones.
La fiesta está preparada para vivir una experiencia única, irrepetible y sorprendente. No sólo el color en las calles aledañas al estadio y en las tribunas sino la energía y la vibra que transmitirán las más de 53 mil almas fanáticas cuando salten, bailen y canten. Aunque trasuntar con palabras se hace un ejercicio complicado y merece ser contado como testigo presencial. Como planteara  una encuesta realizada por el diario inglés The Observer y respaldada por sus lectores: “Es uno de los 50 eventos deportivos a nivel mundial que uno no debiera dejar de asistir antes de morir”. Y traigo a colación las sensaciones del gran Negro Fontanarrosa al haber debutado en un Boca-River como colaborador para la revista El Gráfico, en 1988. Más allá de su edad, que no quiso revelar -cuentan en la publicación-, jamás había presenciado un Superclásico. “Conocí el mar ya de grande, cuando había pasado la veintena. Estuve después en las pirámides de El Cairo (el verdadero) atraído por la leyenda de Keops, Kefrén y Micerino, aquel terceto central como nunca más volverían a tener los egipcios. Y vi un River-Boca en cancha de River. ‘Puedo morir tranquilo -aseveró cierta vez un agudo estadista norteamericano–. He visto al hombre llegar a la Luna y he visto el perfil de Jane Mansfield’. Yo no tuve el gusto de conocer a la señorita. Pero vi una película de Isabel Sarli. Y he visto jugar al Gitano Juárez”.-

Ringo: del ídolo al mito

El 22 de mayo de 1976, hace 37 años, moría asesinado en Reno, Nevada, Oscar “Ringo” Bonavena. Vida y muerte de uno de los más grandes ídolos populares del deporte argentino.

Cómo olvidar su carisma, su sonrisa, su ternura. Ese bonachón de barrio, generoso, servicial, humilde y sencillo, pero que cuando se subía al ring era otro tipo. Sufría una metamorfosis circunstancial. Con la impronta arrabalera de Parque de los Patricios y de su entrañable Huracán, el boxeador Oscar Natalio Bonavena, alias Ringo, quedó inmortalizado como un personaje popular porteño, querido e inolvidable que marcó una época entre los peso pesados. El 22 de mayo se cumplen 37 años de su trágica muerte en los Estados Unidos.

En la categoría de ídolos pueden incluirse varias personalidades, pero muy pocos son a los que se podría definir, a la hora de repasar su vida con una fotografía, y considerarlos como mitos populares. Tristemente, esa consideración encaja porque en muchas ocasiones murieron a una edad temprana y de manera trágica. El caso de Ringo es uno de esos, así como lo fue también Carlos Monzón (52) y José El Mono Gatica (38); saliendo del deporte de los puños, Evita Perón y Carlos Gardel (45) para citar dos ejemplos significativos. Curiosamente, La Abanderada de los pobres y Bonavena fallecieron a los 33 años.

De infancia modesta, Ringo estudió hasta sexto grado. Hijo de una lavandera, Dominga, y de Don Vicente, conductor de tranvía. Después, fue repartidor de pizzas, empleado de carnicería y picapedrero. Se agarraba a las piñas en todos lados: en la escuela, en la calle…

El guapo de Ringo, apodo que recibió por su peinado parecido al del célebre baterista Ringo Starr, de Los Beatles, en una entrevista con la reconocida periodista y escritora uruguaya María Esther Gilio –fallecida en 2011 y que debió exiliarse en la Argentina en 1972-, colaboradora del semanario Marcha, nueve años antes de su asesinato, sostuvo: “Soy muy fanfarrón. Arriba del ring nunca tuve miedo. Tuve miedo arriba del avión. Si tuviera miedo cuando peleo no podría pelear. Yo para poder ganar trato de tenerle rabia a mi contrincante para poder pegarle con ganas. Por ejemplo, que en el diario o en la radio haya dicho: ‘A Ringo yo lo mato’ o algo así’’’.

Inició su carrera como boxeador en Huracán. En 1959 se consagró campeón amateur y en los dos años siguientes ya era coronado bicampeón sudamericano. En 1963, en San Pablo, Brasil, protagonizaría un hecho que marcaría su carrera. Al enfrentar a Lee Carr fue descalificado porque le mordió el pecho producto de la impotencia y recibió una sanción de la Federación Argentina de Box (FAB). Entonces, probó suerte en Nueva York, Estados Unidos, la meca del boxeo. Permaneció hasta 1965. Progresó técnicamente y adquirió experiencia. Venció por KO a Ron Hicks, cayó ante Zora Folley y regresó al país con la autoestima herida. Enfrentó por el título argentino de peso pesado a Goyo Peralta, en el mítico Luna Park. Por bocón, llegó abucheado por el público, pero se fue ovacionado luego de una categórica victoria.

La noche que Ringo sacó del ring al gran Alí y rompió récord de rating

 El bravo y corajudo Bonavena generó la atención de millones de argentinos cuando el 7 de diciembre de 1970 peleó en el mítico Madison Square Garden, de Nueva York, ante el invencible Muhamad Alí. El combate, transmitido por Canal 13, llegó a los ¡79.3 puntos! de rating, una cifra sólo alcanzable en las instancias decisivas de la Selección Argentina en una Copa del Mundo. La promoción de la velada estuvo bien liderada por el argentino, que se paseó con un toro por la Quinta Avenida y en la conferencia de prensa sacó a relucir su perfil de bravucón. “Chiken, chiken (gallina)…”, le gritó al gigante con coreografía incluida.

En el estadio, colmado por casi 20 mil personas, se escuchó el grito: “Rin-go/Ring-go/Ring-go”. Bonavena perdió el combate por KO en el último round y, a pesar de haber besado la lona en tres oportunidades, se dio el placer inmenso de contar para siempre que había volteado a Alí. Pero se dio el gusto “de pelear con el Negro, no existe nadie en mi horizonte a no ser Clay. No me gustaría terminar como tantos otros caminando solo por la calle con los bolsillos llenos de pelusa. Tengo una renta de 300 mil pesos viejos por el alquiler de quince departamentos, un auto Mercedes Benz que vale siete millones de pesos y dinero bien invertido”, le contaba a Ezequiel Fernández Moores en la biografía Díganme Ringo.

Machista, chiquilín, pícaro y prepotente. Pero bonachón. Tití, autor de frases célebres que quedaron grabadas en el inconsciente colectivo como: “Tanto tenés, tanto valés. Cuando perdí con Jimmy Ellis se abrieron todos y me quedé solo. Cuando gané a Mildelberger, el presidente me mandó un telegrama; cuando perdí, no se acordó. Hasta gente que yo creí que era amiga mía desapareció. Todo el periodismo, todos. Cuando alguien se acercaba era para buscar pretextos: “No hiciste lo que te dijimos…” ¿Y qué me pueden enseñar a mí? ¿Se creen que es como el fútbol que uno se cansa y le pasa la pelota a otro? ¿A quién le paso la pelota yo a arriba del ring?

El trágico y triste final en Reno

Quería revancha, deseaba el desquite. Para acallar algunas voces detractoras que lo tildaban de cobarde y para volver a alimentar su ego, Ringo regresó a los Estados Unidos para pelear con Alí y capturar la generosa bolsa del combate. Pero una bala asesina, disparada desde el rifle de Willard Ross Brymer, un matón a sueldo contratado por Joe Conforte, el dueño del cabaret Mustang Ranch, en Reno, en el estado de Nevada, agigantaba la leyenda.

Ringo, visitante frecuente del local nocturno, había discutido con un hombre encargado de la seguridad. Al parecer, todo habría estado planeado por Conforte al enterarse de un supuesto romance del boxeador con su mujer, Sally, 26 años mayor que él. Las otras dos versiones de la historia también relatan que Bonavena habría golpeado en un entrenamiento al hermano de Brymer. O que por asegurarse el permiso de residencia estuvo casado durante diez años con Cheryl Ann Revideaux, una prostituta que le gustaba al mencionado sicario. En fin…

La leyenda se agigantaba para siempre. Más de 120.000 personas asistieron a su velatorio en el Luna Park. El último adiós al bueno de Ringo. Una tribuna del estadio de Huracán, una calle de Parque de los Patricios y el gimnasio de la sede de Caseros, formador de boxeadores, llevan su eterno nombre. No era un virtuoso, pero con su valentía, potencia y desparpajo supo trascender las fronteras y meterse en el corazón del pueblo.-