martes, 1 de mayo de 2018

Sir Mo Farah


Colaboración para el diario La Voz del Pueblo, de Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina.


Miles de refugiados cruzan el océano en balsas y botes precarios desde hace años. Embarcaciones abarrotadas de cuerpos que sólo buscan escapar de la hambruna que azota sus tierras producto de guerras civiles y persecuciones políticas. Familias enteras. Madres con sus hijos en brazos de tan sólo meses de vida. La imagen se repite y cada vez son más los que mueren en el intento. Y eso es lo que más duele.

Mohammed, de 8 años, tiene un hermano gemelo de nombre Hassan. Ambos debieron huir de su tierra natal, Mogadishu, en Somalia, y quedar al cuidado de sus abuelos en Djibouti, donde la Guerra Civil no castigaba tanto. Sus padres emigraron hacia Inglaterra en busca de un mejor porvenir y más tarde el atleta se unió a su familia.

En 1992, Londres fue la ciudad que cobijó, primero, a su padre, donde comenzó a trabajar en el Aeropuerto de Heathrow, y un año después, se estableció toda la familia Farah menos su hermano, que contrajo una enfermedad y debió quedarse en su país. A los pocos meses, la familia regresó a Somalia para encontrarlo pero no lograron dar con el paradero del pequeño, ya que había sido rescatado por otros parientes que se lo habían llevado consigo a un lugar incierto y desconocido lejos del conflicto social y económico.

El bicampeón olímpico en los 10.000 metros no sabía una palabra en inglés. Su primo fue de vital ayuda para intentar hilvanar los primeros vocablos. Con esfuerzo y dedicación, algunas frases clave como "¿dónde está el baño?, "disculpe" y "vamos, entonces", fueron el inicio para comprender un idioma nuevo y adaptarse a una cultura distinta y compleja.

Llegó a la cima del atletismo mundial

El cuerpo en movimiento


El Feltham Community College fue la escuela testigo de sus inicios en esto de poner el cuerpo en movimiento. Mo enseguida demostró dotes naturales para pruebas de atletismo, en especialidad con la jabalina, y como futbolista. Su velocidad y destreza sorprendieron a su profesor de Educación Física, Alan Watkinson, quien lo estimuló para empezar a correr.

El tiempo atestiguó el progreso de Farah a cada paso. Los reiterados éxitos como campeón juvenil británico de cross country entre colegios y subcampeón europeo junior en la misma modalidad -el primero con su doble nacionalidad- lo fueron transformando en el mejor proyecto del Reino Unido como corredor de elite de mediofondo.

En 2006, rompe con los récords y pasa a la historia al registrar en los 5000 metros tan sólo 13m09s40. "Cuando vi a los keniatas, realmente me hicieron abrir los ojos, porque era como si estos son los corredores con los que voy a competir, entonces debía entrenar más duro. Desde 2005, senté cabeza y comí, dormí y entrené. Eso es todo lo que hice desde entonces", confesaba. Tres años antes de establecer esa marca, Mo regresó a su país natal para encontrar a su hermano. "Fue una de las mejores cosas que me pasó en la vida", destaca en cada entrevista donde le preguntan qué significó para él haberse reencontrado con Hassan después de una década. Una herida abierta por años se cerraba. Era el incentivo que le faltaba para terminar de explotar todas sus condiciones y potenciarlas.

La multinacional Nike ya lo había seducido y lo apoyaría hasta la actualidad. Con el objetivo de bajar sus registros en cada nueva competencia, el hombre que se preparaba para Londres 2012, donde tendría el apoyo de 75.000 espectadores locales, se encontraba desde hacía un año radicado con su familia en Oregon, Estados Unidos. Con un flamante entrenador como el cubano Alberto Salazar, quien lideraba un proyecto deportivo respaldado por la empresa, y cuestionado en varias ocasiones por sus métodos extremos de entrenamiento y por los supuestos casos de doping que siempre rozaron a sus atletas, pero nunca se confirmó nada.

Baño dorado

La cita olímpica lo elevaría hasta la cima del deporte mundial. Pero un poco antes, en el Europeo de Barcelona 2010, conquistaba la medalla dorada en 5000, en 2011 se convertía en campeón mundial en la misma distancia y segundo en 10.000. Y como no podía ser de otra forma, la intensa y planificada preparación, con muchas semanas alejado de su familia, en aislados campos de entrenamiento, un método controvertido como la crioterapia (tratamientos de piel a temperaturas muy bajas) para reducir los tiempos de recuperación muscular y mejorar la circulación, darían sus frutos en los Juegos Olímpicos.

Mo disfruta de cada logro siempre junto a su familia

Dos medallas doradas (en 5000 también quebró el récord mundial) ante su público. Instante sublime, soñado. "Ese momento fue lo mejor que me pasó en la vida. Cambió mi vida por completo; ganar significó mucho para mí. Y que hubiera 75.000 personas gritando tu nombre y alentándote, no podría haber algo mejor", reconocía luego de subirse al primer lugar del podio.

La despedida de las pistas se dio de la mejor manera. En la Diamond League de Zurich, desarrollada en agosto pasado, donde conquistó la presea dorada con un tiempo de 13m6s. A los 34 años, ése fue el último adiós de Farah al sueño rojizo para pasar a incursionar en una especialidad distinta: 42,194 km. Y todo indica que su debut en la modalidad será nada menos que en el Maratón de Londres 2018. Pero antes se tomará unas merecidas vacaciones junto a su mujer, Tania Niell, y sus hijos Amani, Aisha, Rhianna y Hussein Mo.

Y pensar que aquel niño obligado al destierro, nacido en un país tan frágil y vulnerable, que soñaba con ser futbolista del Arsenal inglés, y revelara su fanatismo por el español Césc Fábregas -tiene como regalo el brazalete de capitán del ex mediocampista del Barcelona-, iba a sellar un profundo legado como atleta de fondo.

Contra las políticas de Trump

"Donald Trump me ha convertido en un extranjero", protestó el galardonado atleta al conocer el anuncio del presidente de los Estados Unidos, en febrero pasado, de restringir de manera temporaria las políticas migratorias de siete países musulmanes. Y continuó su catarsis en su cuenta oficial de Facebook: "Soy ciudadano británico y he vivido en Estados Unidos durante los últimos seis años: he trabajado duro, he contribuido a la sociedad, he pagado los impuestos y he traído a nuestros cuatro hijos al lugar que ahora llaman casa. Ahora, a mí y a muchos otros nos han dicho que no somos bienvenidos. Tengo profundos problemas para explicarles a mis hijos que ahora papá no es bienvenido en su casa, para explicar por qué el presidente ha introducido una política que procede de la ignorancia y los prejuicios".

Una historia de película

Colaboración para el diario La Voz del Pueblo, de Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina.

Historias que continúan. Historias que conmueven. Historias y más historias de vida. El primer capítulo tuvo como protagonista al atleta nacido en Somalia Mo Farah, múltiple campeón mundial y olímpico en 10.000 metros. El camino para llegar a la gloria deportiva a veces resulta demasiado espinoso. Una nueva historia que merece ser contada. Un ejemplo de superación, lucha y perseverancia.

Ella es Yusra Mardini, de tan sólo 18 años. Nació en Damasco, la capital de Siria, un pequeño país ubicado en la costa oeste del Mar Mediterráneo, escenario desde 2011 de una guerra civil que altera la paz de sus ciudadanos. En ese contexto hostil, crecía la niña nadadora impulsada por su padre, el principal mentor. Estudiaba y practicaba natación con absoluta naturalidad. A los 13 años ya integraba el equipo nacional de su país. Y los sueños también crecían...
Tiene 18 años y nació en Damasco. Su hermana la acompañó en un viaje extremo para cruzar el Mediterráneo en 2015. Es una nadadora virtuosa.
En 2012 todo ese remanso se transformó en un tormento para la joven y su familia. La guerra recrudeció y una bomba estalló en la piscina cubierta donde perfeccionaba su técnica en estilo crol y mariposa. El destino quiso que Yusra saliera ilesa. Pese a todo, participó del Mundial de Piscina Corta en Estambul. Y en ese mismo lapso su casa también quedó destruida.


Milagro en el agua

La única salida posible, riesgosa como todos los escapes para buscar un mejor porvenir, era huir a Europa. El plan se puso en marcha y en 2015 se concretó. La odisea hacia la salvación indicaba cruzar el Mar Mediterráneo en una precaria embarcación hasta Turquía y luego allí llegar a la isla de Lesbos, en Grecia.

Mardini se subió a un bote en la costa de Turquía con otras 20 personas en la misma situación que ella y la de su hermana Sarah, también nadadora, quien la acompañó en este viaje extremo. La capacidad del bote fue triplicada. En tiempos de desesperanza controlar el número es una tarea harto complicada. Los oportunistas e inescrupulosos de siempre están a la orden del día y en situaciones límites florecen como los jacarandás en plena primavera porteña.

"Antes de subir al barco, la gente te dice que vas a morir", recuerda Yusra, "así que lo primero que piensas cuanto te subes es en la muerte. No piensas en otra cosa". El desarrollo de la travesía se torna oscuro cuando uno de los motores comienza a fallar cuando estaban próximos a llegar a Lesbos. El bote comienza a desinflarse y el final para estos refugiados -aterradora cifra a nivel mundial de más de 65 millones de personas desplazadas- se aproxima.

Pero Mardini toma la decisión y el coraje de arrojarse a las frías aguas del Mar Egeo junto con su hermana y tres hombres más. "Necesitábamos tener menos peso en el barco y nadie más aparte de mi hermana y yo sabía nadar. El agua estaba helada y en ese sentido sentí que la vida misma era más grande que yo misma. Con una mano sujetaba la cuerda que estaba atada al bote, mientras que nadaba con la otra y los pies. Toda la gente en ese barco era parte de mí. Me pareció que era mi deber saltar al agua y si me hubiera ido, me hubiera sentido mal conmigo misma por el resto de mi vida", relataba alguna vez la heroína.


Después de tres horas nadando, arrastrando el bote, arribaron a Lesbos. Y de ahí hasta la bella Berlín. Pero la odisea aún no había finalizado...

Alemania, el nuevo refugio

El Centro de Refugiados de Berlín estaba bastante cerca del club Wasserfreunde Spandau 04, lugar que se convirtió en el escenario ideal para que volviera a nadar en paz y en condiciones privilegiadas. Yusra y su familia lograron con el tiempo establecerse en aquella ciudad luego de viajar varios días por Europa buscando el destino más propicio para sepultar, con el tiempo, el maldito infierno que los había despojado hasta de su humilde hogar.

Su primer entrenador, Sven Spannekrebs, resume así las cualidades de la joven cuando la vio lanzarse a la piscina. "Tiene resistencia mental y un nivel muy alto. Es muy buena. El talento te facilita las cosas. Pero la fortaleza mental, que querés hacer y lograr es lo más importante. Tiene capacidad aeróbica y es explosiva. Tiene muy buena técnica y basta con estabilizarla. Fuera de la piscina, es perfecta".

 El salto a Río

La meta fijada por ella, su entrenador y su manager era lograr competitividad para participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Pero el acelerado progreso de Mardini en cada entrenamiento y luego plasmado en los diferentes campeonatos mundiales y europeos acrecentó las chances de estar en Río de Janeiro.

El Comité Olímpico Internacional (COI) tomó la iniciativa política de crear, por primera vez, el equipo de Atletas Olímpicos Refugiados (AOR). Yusra fue elegida entre 10 figuras relevantes dentro de un grupo inicial de 43 deportistas nacidos en Siria, Sudán, Etiopía y República del Congo.

Compitió en dos disciplinas: 100 metros mariposa y 100 metros libre. Y no desentonó. Estuvo a la altura de las exigencias. A pesar de no haber alcanzado la final, ganó las preliminares en la primera especialidad. "Nunca hay que rendirse", fueron sus primeras palabras ante la prensa.

Luego de sorprender al mundo no sólo por su conmovedora historia de vida, sino también por su notable evolución deportiva, fue recibida por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el Papa Francisco. "Ahora esperamos tener la oportunidad de conocer a Lionel Messi", bromeó su técnico."Obama me pareció demasiado 'cool' y el Papa sólo me dijo 'hola'", confesó.


Desde que regresó de Río, lidera un proyecto deportivo en Alemania que se denomina "Berlín tiene talento". En ese marco una de las actividades comprende la visita a colegios para promover el deporte entre los jóvenes. "Me encantan los niños, disfrutan jugando y son muy abiertos", describió la experiencia. Y continuó: "Yo quería devolver algo de lo que se me ha dado. No todo el mundo ha tenido tanta suerte como yo".

El impacto mediático

Ni lerdos ni perezosos, por su parte, los productores de cine tampoco quisieron quedarse al margen de llevar a la pantalla grande la historia de Mardini. La productora Working Title adquirió los derechos de la novela que se publicará el próximo año para rodar una película. La dirigirá Stephen Daldry, el mismo de El lector, Billy Elliot o Las horas.

Los últimos dos años en la vida de Yusra fueron vertiginosos como se puede apreciar. Fue portada de la prestigiosa revista americana Time, que la incluyó en la lista de 'Los 30 adolescentes más influyentes del mundo' y figura en la de 'Las 25 Mujeres que están cambiando el Mundo' para la publicación People. Ah, y desde abril pasado se ha convertido en la Embajadora de Buena Voluntad de la Agencia de Refugiados de la ONU (ACNUR) más joven de la historia del organismo.
"El talento te facilita las cosas. Pero la fortaleza mental, que querés hacer y lograr es lo más importante", dijo su primer entrenador
"El talento te facilita las cosas. Pero la fortaleza mental, que querés hacer y lograr es lo más importante", dijo su primer entrenador. Además, en enero de 2017 participó en el Foro Económico Mundial en Davos, donde fue la participante con menor edad. Hay una frase del célebre dramaturgo y escritor alemán Bertolt Brecht que bien puede encajar con el perfil de Mardini. "Hay hombres (como raza o especie humana) que luchan un día y son buenos. Hay otros que lucha un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles".

Y ella confiesa: "Lo más importante en mi vida es la natación. Y después hablar y hacer cosas a favor de los refugiados. Cuando veo las noticias sobre Alepo en la tele, me voy a mí habitación y comienzo a llorar". Tokio 2020, es el nuevo objetivo de Yusra.-