Colaboración para el diario La Voz del Pueblo de Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina.
Madres y deportistas. Todo a su tiempo y en su justo lugar. Obligaciones, compromisos y deseos que se van planificando. Decisiones que cuesta tomar cuando se es una deportista de alto rendimiento. Se piensa en la edad, ese relojito biológico, y se analiza el presente deportivo por el que se esté atravesando para llegar a la tan ansiada y buscada maternidad.
Madres y deportistas. Todo a su tiempo y en su justo lugar. Obligaciones, compromisos y deseos que se van planificando. Decisiones que cuesta tomar cuando se es una deportista de alto rendimiento. Se piensa en la edad, ese relojito biológico, y se analiza el presente deportivo por el que se esté atravesando para llegar a la tan ansiada y buscada maternidad.
Para que no sea tan temprano ni tardío el remanso. Ese deseo. La familia. Y el volver a ser. Vidas paralelas. Compatibles. Encastrables como juego para niños. Escribo estas líneas sentado en la arena de Playa Varese, apoyado en una carpa mientras, a unos metros, un grupo de madres docentes charlan y debaten sobre los temas de actualidad que las tienen en el centro de la escena de los conflictos educativos y sociales.
La lucha eterna. Una huelga más. ¿Sus hijos? Juegan a enterrar objetos un poco más alejados, casi a la sombra de una de las escolleras emblemáticas de Mar del Plata. Historias de mujeres, madres, que merecen ser contadas.
Leona con garras
Leona con garras
La jugadora del Club Atlético San Isidro comunicó la sorpresiva decisión al cuerpo técnico y a sus compañeras tres semanas antes de los Juegos Olímpicos.
Al tiempo nació Bautista, cambió el chip y como el hockey es un estilo de vida para ella retornó al arco de la selección. Y los éxitos volvieron a florecer. Medalla de bronce en el Mundial de La Haya y la Champions Trophy de 2014 y en Río 2016. Goofy, como la apodaron sus compañeras, es la única madre del plantel y la más experimentada con 33 años.
Su jerarquía la ubica en el rol de liderazgo en una etapa de transición que atraviesa el seleccionado mayor. La meta de llegar a Tokio 2020 está en camino después de superar dos graves crisis.
Tampoco se puede dejar de mencionar a otra de las llamadas históricas de Las Leonas: Magdalena Aicega. A los 42 años, sigue jugando al hockey en su querido Belgrano Athletic, club al que volvió luego del tercer embarazo, a solo 20 días del nacimiento de Luca. “Volví por amor propio. Estaba en un 40 por ciento por el embarazo. Volví para ayudar al club porque estaba comprometido con el descenso. Volvería a cometer esta locura”, asegura.
Magui tiene tres hijos: Rocco, Indiana y el nombrado Luca. Su familia está íntimamente ligada al deporte. Su marido, Mariano Lorenzetti, es rugbier ya retirado de la Primera del Hindú Club y viven en una casa dentro del predio en Don Torcuato. La defensora y excapitana reparte su rutina entre los medios, su incursión como entrenadora de las divisiones formativas de Belgrano y su todavía pasión como jugadora. “Voy a tirar un poquito más”, desafía.
Raqueta en mano
En el ámbito internacional, dos ex Nº 1 del mundo, como las tenistas Kim Clijsters y Serena Williams, fueron madres y eso las llevó a alejarse del deporte por un tiempo, pero cuando volvieron, lo hicieron en gran forma. Los cambios bruscos en sus cuerpos fueron asimilados muy rápido a pesar de vivir situaciones complejas en algunos casos.
La excéntrica tenista estadounidense confesó que “casi muero tras el parto de Olympia. Sufrí una embolia pulmonar y se me abrió la cicatriz de la cesárea por lo que tuve que volver a pasar por el quirófano”. Así lo relató la menor de las hermanas Williams en una carta enviada a la CNN. “Me gustaría que mi hija tenga una vida normal. Yo no la tuve”, reflexionó.
Serena (37 años), ganadora de 23 torneos de Grand Slam, retornó a los courts después de dos años y, poco a poco, se fue reencontrando con su mejor versión. En el documental de la cadena HBO, “Being Serena” (Siendo Serena), la empresaria detalla cómo vive su maternidad, los avatares que padeció luego del nacimiento de su hija y cómo fue volver a sentirse una deportista profesional. Hoy figura en el puesto Nº 17 del ranking de la WTA.
La belga, por su parte, vivió un embarazo menos traumático. A los 23 años, de manera prematura, debió abandonar el circuito y le dio prioridad a su hija Jada. Luego de dos años, en 2009, y tres semanas después de su regreso, logró consagrarse campeona del US Open.
De esta manera, se convirtió en la primera tenista de la historia en recuperar el Nº 1 de la WTA siendo madre. Clijsters fue Nº 1 en cuatro ocasiones y se retiró en 2012. Hoy tiene dos hijos y fue entrenadora de su compatriota Kim Flipkens y acompañó en varios torneos a Ellie Mertens.
Y así historias de madres deportistas siguen apareciendo por todo el mundo. Vidas compatibles. Tiempo para todo con prioridades singulares. Como la maratonista estadounidense Paula Radcliffe, quien tras ser mamá ganó la Maratón de Nueva York tan sólo diez meses después de haber dado a luz o la española olímpica Nuria Fernández, quien a los 40 años, y con tres hijas, volvió a competir en el Europeo de Atletismo en Belgrado 2017.
Y así historias de madres deportistas siguen apareciendo por todo el mundo. Vidas compatibles. Tiempo para todo con prioridades singulares. Como la maratonista estadounidense Paula Radcliffe, quien tras ser mamá ganó la Maratón de Nueva York tan sólo diez meses después de haber dado a luz o la española olímpica Nuria Fernández, quien a los 40 años, y con tres hijas, volvió a competir en el Europeo de Atletismo en Belgrado 2017.
“Me decían que estaba loca, que cómo con mi primera hija y con 33 años iba a volver a la competición. Y mirá, regresé y logré mi mejor victoria deportiva: ser campeona europea en los 1500 metros en Barcelona 2010. Y me decían que estaba acabada. Las mujeres, cuando nos proponemos algo, lo conseguimos. Tenemos una fuerza interior bestial”, valoró.
No quedan muchas palabras, calificaciones o elogios. Ni siquiera hace falta hurgar para descubrir más bondades. Lo dijeron ellas con sus historias. Simplemente ¡Feliz Día!




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