jueves, 18 de abril de 2019

"Estamos sentados sobre un polvorín"

Colaboración para el diario El Periodista, de Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina.

En tiempos de ajustes y recortes. De números y cuentas. De mirar con cierto pánico la balanza de la economía y la mala palabra llamada “inflación”, tanto que no la queremos ni mencionar y menos escuchar en los medios de comunicación. En ese contexto que marca la vida diaria de cada mortal argentino, siempre es interesante conocer la opinión de expertos que entienden cómo funciona el modelo económico de
Cambiemos, hacia dónde vamos, qué nos espera como sociedad con los indicadores actuales y qué recaudos debemos tomar para que nuestro poder adquisitivo no se resienta más. Aunque todo está muy lejos de ser una panacea.

En diálogo con
El Periodista en su moderna oficina de la Ciudad de Buenos Aires, en el microcentro porteño, el tresarroyense Juan Pablo Zambotti (43 años), Licenciado en Administración (UBA), explicó en qué consiste el trabajo que realiza para el Ministerio de Producción de la Nación en el programa que otorga subsidios a emprendedores, al tiempo que sostuvo que “el país es inviable. Estamos sentados sobre un polvorín”.


Hijo de Juan Carlos, albañil y constructor ya fallecido, y Silvia, exprofesora de Biología, el exdocente de la UBA en las materias Cálculo Financiero y Administración Financiera, y en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), destacó que “la Escuela Técnica (E.E.T Nº 1) me marcó para toda la vida” y recordó que el programa “A saltar la pared”, creado por la Dirección General de Escuelas y Cultura de la Provincia de Buenos Aires, allá por 1993, fue “una experiencia maravillosa para pibes como nosotros”, entre otros temas.

Se abren las puertas de la cátedra. Una lección más como en los viejos tiempos universitarios ante cientos de alumnos… Sin tapujos.


-¿Por qué elegiste Buenos Aires para continuar tus estudios universitarios?
Ni bien terminé la Escuela Técnica me vine a estudiar Ingeniería. Estuve dos años y después me cambié a Económicas. Ahí me di cuenta que la base de Matemática adquirida era muy importante. Esos dos años en Ingeniería me sirvieron para que no tuviera problemas en progresar. Entonces, un día mis compañeros me pidieron que les diera clases particulares de Análisis, Álgebra y Física. Todo para Económicas. Y así comenzó mi primer laburo en la Facultad. Fui ayudante de cátedra en las materias Cálculo Financiero y Administración Financiera. Y después de más de diez años, me dieron la cátedra de Administración Financiera y Cálculo Financiero en la UBA. Llegué a tener seis cursos de 150 personas por semana. De, hecho en el Ministerio de Economía, debe haber muchos alumnos míos ahí. Tengo alumnos por todos lados.

- También sos autor de algunos libros teóricos, ¿no?
- Así es. La inquietud surgió porque me gusta escribir. Empezó con algo pequeño y después se  transformó en un libro donde junté todo lo que había escrito durante tres años. Escribí tres: “Matemática Financiera aplicada. El camino de los números (2010), “Finanzas para la toma de decisiones (2009) y “Tiempo de finanzas y mercado de capitales (2007) que los usaba para la teoría de los cursos mientras hacía la carrera. Ahí ya quedé como especialista en Finanzas y me dediqué a eso. Trabajé mucho con Banca Privada y ahora somos representantes de un Banco Privado de Inversión de los Estados Unidos. Más allá de laburar con SMG (Swiss Medical Group) a nivel local, me especialicé en subsidios y beneficios fiscales. Aparte con la consultora en la cual oficio de Presidente y asesor financiero para emprendedores, Dinamisión, somos Incubadora en el Ministerio de Producción de la Nación. Y en ST Consulting soy el director financiero.

- ¿De qué se trata el programa al que hiciste mención?
- Es un Programa que se llama Préstamo Semilla y ayuda a pequeños emprendedores de manera económica y financiera. Esta línea la gestionamos nosotros, a tasa cero, de 250.000 pesos y a cinco años de plazo con un año de gracia. Es un empujoncito interesante para arrancar como Incubadora. Nosotros los acompañamos en todo el proceso de llevar a cabo el proyecto, la creación de la empresa y demás. Hace un año que estamos bastante metidos con el Ministerio y ya presentamos más de 60 proyectos.

- ¿Cuál es la partida presupuestaria destinada?
- Hay presupuestos, y grandes. Pero aparte todos los Ministerios tienen programas. El de Producción tiene el Semilla, el PACC y alguno que otro más, aunque el PACC (Programa de Acceso al Crédito y la Competitividad) está discontinuado. El Semilla ahora está cerrado pero lo van a volver a abrir y van a ampliar los montos. Muchos de los beneficios de estos programas son subsidios. Se llaman Aportes No Reembolsables. Estamos hablando de aportes que pueden llegar hasta los 5 millones de pesos. Lo que pasa que no son nada conocidos. Ese es un problema que tiene este Gobierno.

- ¿Por qué creés que esto sucede cuando el Ministerio tiene un área de Relaciones Institucionales?
- Hay de todo. Hay Prensa y Difusión pero realmente no sé por qué no se informa sobre esto. No sé cuál es el motivo por el cual no se fomentan, más allá de las Incubadoras que en el país hay 400. Hay un montón pero lo que pasa es que el 60, 70 por ciento nunca presentaron un proyecto. Sucede que es fácil ser Incubadora. Se presentan los colegios, las universidades, cualquiera se puede postular, pero creo que ahora se pusieron más estrictos. Y no había que pagar nada. No son líneas difundidas porque yo tengo charlas con emprendedores todo el tiempo y ninguno tenía la más remota idea de que pudieran conseguir plata a estos niveles. La función mía es fomentar desde todas las Redes Sociales este tipo de beneficios y ayudar a la gran masa emprendedora que hay en nuestro país, que no es poca, y desde donde han salido empresas muy importantes a nivel mundial como Despegar o Mercado Libre. Son los famosos Unicornios. No digo que vaya a haber muchos, no es fácil que aparezcan, pero en nuestro país existe una cultura emprendedora muy importante.


- ¿Mercado Libre es un caso de éxito especial?
- Mercado Libre nació como una empresa de compra – venta y hoy su negocio ni siquiera pasa por ahí. Ha hecho una mutación en la parte financiera y hoy es un negocio financiero y no de una empresa de compra – venta de productos. Después, como repito, hay pequeños emprendedores con ideas muy buenas pero que no pueden sobrevivir a la coyuntura. Nosotros ahí podemos acompañarlos, darles un paraguas para que sepan qué puede pasar y estén preparados. Acá lo que hacemos nosotros es educar. Yo educo desde todos los ámbitos. Hoy te puede ir bárbaro como emprendedor, pero quizás mañana ya no. Hay que tener siempre un plan b. Ser precavidos y siempre estar a la defensiva. Nunca bajar los brazos por más que te vaya bien. Nosotros hablamos mucho de eso para darle más vida a las empresas.

- ¿La mayoría de los emprendimientos están relacionados con qué áreas?
- El Ministerio de Producción está aprobando más que nada proyectos que tengan que ver con base tecnológica. Hacer un proyecto de impacto social o ambiental, y que ganes plata, son más difíciles de pensar. El 70 por ciento de mis proyectos son Aplicaciones (APPS) muy interesantes y el Gobierno, obviamente, quiere que se desarrollen. Viendo el caso de Despegar y Mercado Libre, que son bienes exportables y con un potencial tremendo, todo conduce a lo tecnológico.

Sueños de futuro

- ¿Con qué startup de las que estás asesorando ves con mayor futuro para que se consolide?
-  Te puedo decir varias. Los nombres aún no porque no están lanzadas al mercado. Tenemos una emprendedora que armó una aplicación para los chicos que tienen Diabetes. Es una madre que tiene uno o dos hijos con Diabetes y ella, como tiene una base de educación tecnológica, diseñó una herramienta para que los chicos carguen los valores de insulina de una forma más sencilla y amigable. En el mundo existen algunas aplicaciones de este tipo pero ninguna es amigable. Como ella sufre el problema de manera directa le resultó más fácil pensar cómo armar algo desde su lugar. Este fue uno de los casos más emblemáticos porque la mujer lo hizo todo a pulmón y cuando le sacamos el préstamo la verdad que no lo podía creer. Estaba muy emocionada. Laburar con emprendedores es lo mejor que te puede pasar en la vida porque es gente que la rema de abajo y cada logro que tiene es una victoria. Sería lindo poder acompañar a una empresa desde que nace hasta que sea una empresa grande. Ser parte de ese proceso a mí me parece maravilloso y a eso apuntamos.

- ¿Cómo se te presenta la oportunidad de trabajar para Producción?
- Yo había laburado con emprendedores y me enteré por eso. Estas líneas ya estaban vigentes en otros años pero no estaban bien gestionadas. No salían, no fluían y me daba la sensación de que era para amigos, no se terminaban de implementar. Pero buscando y trabajando con emprendedores me encontré con una persona que era Incubadora y me dijo que “no, nada que ver, los proyectos se presentan y salen”. Pero la verdad que el Semilla (se refiere al nombre del programa) requiere de una documentación bastante baja y puede salir en seis meses que es re poco tiempo para que te desembolsen un préstamo y el emprendedor puede hacerse de un dinero importante que le cambie la ecuación.

El desarraigo

- ¿Cuál era tu idea cuándo terminaste la Secundaria en Tres Arroyos?
- Mirá, pasó algo muy loco. Allá por 1993, en el último año de la Escuela Técnica, hubo un programa que se llamaba A saltar la pared y era iniciativa del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Fue un concurso para todos aquellos alumnos de los últimos años de las escuelas secundarias que quisieran emprender y te capacitaban. Presentabas un proyecto, lo evaluaban y si ganabas te hacías acreedor de $10.000 para que puedas llevarlo a cabo. Con un grupo de compañeros presentamos un proyecto – no era obligatorio hacerlo- para competir. Fue bastante polémico porque generó un problema adentro del Ministerio de Educación. El emprendimiento tenía que ver con realizar obras para proveer de energía eléctrica a cinco escuelas rurales de la zona. Imaginate que nos querían asesinar. Nos decían, porqué nos metíamos en ese tema y que no era competencia nuestra. Nosotros éramos pibes…

- ¿Cómo se les ocurrió ese proyecto?
- Un profesor de la escuela nos comentó que desde la institución enviaban caseteras a las escuelas rurales y no las podían usar porque no tenían luz. Entonces empezamos a investigar y descubrimos que eran cinco los establecimientos educativos que carecían de servicio eléctrico. Una de ellas era la escuelita que estaba en la curva de Claromecó y que ahora no existe más. ¿Qué fue lo que pasó? Con la plata que nos daban nosotros hacíamos la instalación de todas las escuelas y nos servía de práctica real antes de hacerlo en un tablero. Encima, la mano de obra era gratis porque la prestaba la escuela. Presentamos el proyecto a pesar del escándalo que se armó y, aunque intentaron darnos de baja, no se atrevieron a hacerlo por escrito y nos tuvieron que dejar participar. En definitiva, está claro que no ganamos pero nos dieron el dinero igual. Increíble. Nos hicieron una mención especial. No íbamos a ganar porque lo que fuimos a hacer le hubiese correspondido al mismo Gobierno hacerlo. A la primera escuela nos invitaron después y, de hecho, nos hicieron una nota para el diario. Dos años más tarde visitamos la escuela en la inauguración y vimos a los chicos que nos miraban sorprendidos y emocionados. Claro, nosotros con 18, 19 años, le habíamos llevado la luz. Una cosa increíble. No habíamos tomado conciencia de lo que logramos. Eso fue algo que me marcó para toda la vida. Haber presentado un proyecto a esa edad…Yo me había olvidado que había pasado todo eso, pero qué loco que con el tiempo lo seguí desarrollando con emprendedores.

¿El Colegio Industrial te brindó conocimientos para aprender un oficio?
- Claro que sí. Yo he hecho toda la instalación eléctrica en casa y, cuando me vine a Buenos Aires pero tuve que volver un año cuando mi viejo estaba enfermo, me dediqué a eso. La plata no nos alcanzaba. Ahí salías con el título de Técnico Electromecánico Nacional. Increíble lo que me sirvió la escuela y lo que me marcó. Esa capacitación que realizamos me llevó a trabajar con emprendedores en la actualidad. Fue una experiencia maravillosa. A veces cómo los programas que se hacen en las escuelas pueden ayudar a los estudiantes a descubrir algo que tenían latente y no sabían que les gustaba.

- ¿Cómo fue alejarte de tu familia, tus amigos 
 para seguir estudiando en Buenos Aires? ¿Cómo asimilaste ese cambio tan brusco?
- Me vine a vivir a una pensión que era de un familiar y quedaba en el barrio de Flores. Era una pensión de gente grande. Quedaba muy lejos de la Facultad y de algunos conocidos que venían también a Buenos Aires. Aparte no existía el GPS, estaba la guía filcar… Y yo cursaba en Ciudad Universitaria así que estaba arriba del bondi más de una hora. El primer año no la pasé nada bien; ya el segundo año vinieron mis hermanos, nos mudamos a Belgrano y la situación cambió. Pero no es un cambio fácil para alguien que viene del Interior. A muchos les pasa que vuelven. A mí me encanta la Ciudad. Siempre me gustó.

- ¿Qué es lo que más extrañás?
- Las amistades. Cuando viajo me gusta pasar a visitarlos. Siento que he dejado muchos amigos allá. Siempre me quedaron los mejores recuerdos. A mí mujer le encanta Tres Arroyos. Le gusta porque es chiquita, linda y prolija. Para el que viene de afuera la ve como una ciudad tranquila y pintoresca. La verdad que es una Ciudad muy linda. Nosotros porque nacimos ahí y no le damos ni bola. Y ni hablar Claromecó. Antes cuando no teníamos las mellizas (Giuliana e Isabella) íbamos más seguido.

- Para ir finalizando la charla, no puedo cerrarla sin pedirte un análisis sobre la grave situación económica que atraviesa el país. 
- Yo no hago predicciones, pero tengo el pálpito que esto ya lo vivimos. Lamentablemente, el nuestro es un país cíclico y si estudiamos la Historia esto no es la primera vez que pasa. La discusión de si emitimos o no emitimos, si nos endeudamos o no, si el precio del dólar sube o baja, es una discusión que la tenemos hace 70 años. Eso me hace intuir que no hemos avanzado nada, que seguimos discutiendo las mismas cosas e, indefectiblemente, esto no va a terminar bien. ¿Qué no es terminar bien? Terminará en un default o en una reestructuración de deuda, con una disparada del dólar que acomodará los precios… No digo que las condiciones estén dadas para que ocurre lo del 2001, pero la cadena de pagos está muy sentida. Las empresas no se pueden financiar a una tasa del 50, 60 por ciento. El país es inviable. No podés porque tenés una tasa que hace que las empresas no se puedan financiar de ninguna manera y, por otro lado, tenés la presión fiscal más alta del mundo. Estamos sentados sobre un polvorín. Falta la chispa para que esto estalle. Las empresas están echando mucha gente y otras cierran y se van del país. Es una situación extremadamente complicada. Si esto continúa, en marzo o abril los que mantienen el sistema se van a caer porque la carga impositiva es impagable. Y aparte no sirve para nada. Si me decís que pasa como en Alemania que te cobran el 60 por ciento de impuestos, tenés resuelto varios aspectos de tu vida. Pero acá no tenés seguridad, no tenés escuelas, no tenés salud… Para poder cambiar esto no creo que sea un proceso fácil. Necesitás un proceso de educación que no lleva menos de 15 años para que se vean los resultados. Y hay que hacer una reestructuración de todo: laboral, fiscal y política. ¿Quién va a pagar ese costo político y aceptar que el sistema de reparto está quebrado? Nadie. Y no lo digo yo. Pero está quebrado no sólo acá, sino a nivel mundial. Acá porque tenés a 4 millones de personas que cobran algo y nunca pagaron un mango. Y aparte la expectativa de vida cada vez es mayor. Antes, el sistema de reparto funcionaba porque te jubilabas a los 60 y te morías en promedio a los 65. Entonces el sistema sólo te tenía que mantener cinco años. Hoy, la expectativa está en 75 años. Eso es impagable. Y eso lo paga la población activa. La gente que trabaja es cada vez menos. La pirámide demográfica se invierte porque la gente vive cada vez más. Y en los países del Primer Mundo ya tienen un problema: después del 2060 es muy probable que haya más gente vieja que joven. Es terrible.- 

martes, 1 de mayo de 2018

Sir Mo Farah


Colaboración para el diario La Voz del Pueblo, de Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina.


Miles de refugiados cruzan el océano en balsas y botes precarios desde hace años. Embarcaciones abarrotadas de cuerpos que sólo buscan escapar de la hambruna que azota sus tierras producto de guerras civiles y persecuciones políticas. Familias enteras. Madres con sus hijos en brazos de tan sólo meses de vida. La imagen se repite y cada vez son más los que mueren en el intento. Y eso es lo que más duele.

Mohammed, de 8 años, tiene un hermano gemelo de nombre Hassan. Ambos debieron huir de su tierra natal, Mogadishu, en Somalia, y quedar al cuidado de sus abuelos en Djibouti, donde la Guerra Civil no castigaba tanto. Sus padres emigraron hacia Inglaterra en busca de un mejor porvenir y más tarde el atleta se unió a su familia.

En 1992, Londres fue la ciudad que cobijó, primero, a su padre, donde comenzó a trabajar en el Aeropuerto de Heathrow, y un año después, se estableció toda la familia Farah menos su hermano, que contrajo una enfermedad y debió quedarse en su país. A los pocos meses, la familia regresó a Somalia para encontrarlo pero no lograron dar con el paradero del pequeño, ya que había sido rescatado por otros parientes que se lo habían llevado consigo a un lugar incierto y desconocido lejos del conflicto social y económico.

El bicampeón olímpico en los 10.000 metros no sabía una palabra en inglés. Su primo fue de vital ayuda para intentar hilvanar los primeros vocablos. Con esfuerzo y dedicación, algunas frases clave como "¿dónde está el baño?, "disculpe" y "vamos, entonces", fueron el inicio para comprender un idioma nuevo y adaptarse a una cultura distinta y compleja.

Llegó a la cima del atletismo mundial

El cuerpo en movimiento


El Feltham Community College fue la escuela testigo de sus inicios en esto de poner el cuerpo en movimiento. Mo enseguida demostró dotes naturales para pruebas de atletismo, en especialidad con la jabalina, y como futbolista. Su velocidad y destreza sorprendieron a su profesor de Educación Física, Alan Watkinson, quien lo estimuló para empezar a correr.

El tiempo atestiguó el progreso de Farah a cada paso. Los reiterados éxitos como campeón juvenil británico de cross country entre colegios y subcampeón europeo junior en la misma modalidad -el primero con su doble nacionalidad- lo fueron transformando en el mejor proyecto del Reino Unido como corredor de elite de mediofondo.

En 2006, rompe con los récords y pasa a la historia al registrar en los 5000 metros tan sólo 13m09s40. "Cuando vi a los keniatas, realmente me hicieron abrir los ojos, porque era como si estos son los corredores con los que voy a competir, entonces debía entrenar más duro. Desde 2005, senté cabeza y comí, dormí y entrené. Eso es todo lo que hice desde entonces", confesaba. Tres años antes de establecer esa marca, Mo regresó a su país natal para encontrar a su hermano. "Fue una de las mejores cosas que me pasó en la vida", destaca en cada entrevista donde le preguntan qué significó para él haberse reencontrado con Hassan después de una década. Una herida abierta por años se cerraba. Era el incentivo que le faltaba para terminar de explotar todas sus condiciones y potenciarlas.

La multinacional Nike ya lo había seducido y lo apoyaría hasta la actualidad. Con el objetivo de bajar sus registros en cada nueva competencia, el hombre que se preparaba para Londres 2012, donde tendría el apoyo de 75.000 espectadores locales, se encontraba desde hacía un año radicado con su familia en Oregon, Estados Unidos. Con un flamante entrenador como el cubano Alberto Salazar, quien lideraba un proyecto deportivo respaldado por la empresa, y cuestionado en varias ocasiones por sus métodos extremos de entrenamiento y por los supuestos casos de doping que siempre rozaron a sus atletas, pero nunca se confirmó nada.

Baño dorado

La cita olímpica lo elevaría hasta la cima del deporte mundial. Pero un poco antes, en el Europeo de Barcelona 2010, conquistaba la medalla dorada en 5000, en 2011 se convertía en campeón mundial en la misma distancia y segundo en 10.000. Y como no podía ser de otra forma, la intensa y planificada preparación, con muchas semanas alejado de su familia, en aislados campos de entrenamiento, un método controvertido como la crioterapia (tratamientos de piel a temperaturas muy bajas) para reducir los tiempos de recuperación muscular y mejorar la circulación, darían sus frutos en los Juegos Olímpicos.

Mo disfruta de cada logro siempre junto a su familia

Dos medallas doradas (en 5000 también quebró el récord mundial) ante su público. Instante sublime, soñado. "Ese momento fue lo mejor que me pasó en la vida. Cambió mi vida por completo; ganar significó mucho para mí. Y que hubiera 75.000 personas gritando tu nombre y alentándote, no podría haber algo mejor", reconocía luego de subirse al primer lugar del podio.

La despedida de las pistas se dio de la mejor manera. En la Diamond League de Zurich, desarrollada en agosto pasado, donde conquistó la presea dorada con un tiempo de 13m6s. A los 34 años, ése fue el último adiós de Farah al sueño rojizo para pasar a incursionar en una especialidad distinta: 42,194 km. Y todo indica que su debut en la modalidad será nada menos que en el Maratón de Londres 2018. Pero antes se tomará unas merecidas vacaciones junto a su mujer, Tania Niell, y sus hijos Amani, Aisha, Rhianna y Hussein Mo.

Y pensar que aquel niño obligado al destierro, nacido en un país tan frágil y vulnerable, que soñaba con ser futbolista del Arsenal inglés, y revelara su fanatismo por el español Césc Fábregas -tiene como regalo el brazalete de capitán del ex mediocampista del Barcelona-, iba a sellar un profundo legado como atleta de fondo.

Contra las políticas de Trump

"Donald Trump me ha convertido en un extranjero", protestó el galardonado atleta al conocer el anuncio del presidente de los Estados Unidos, en febrero pasado, de restringir de manera temporaria las políticas migratorias de siete países musulmanes. Y continuó su catarsis en su cuenta oficial de Facebook: "Soy ciudadano británico y he vivido en Estados Unidos durante los últimos seis años: he trabajado duro, he contribuido a la sociedad, he pagado los impuestos y he traído a nuestros cuatro hijos al lugar que ahora llaman casa. Ahora, a mí y a muchos otros nos han dicho que no somos bienvenidos. Tengo profundos problemas para explicarles a mis hijos que ahora papá no es bienvenido en su casa, para explicar por qué el presidente ha introducido una política que procede de la ignorancia y los prejuicios".

Una historia de película

Colaboración para el diario La Voz del Pueblo, de Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina.

Historias que continúan. Historias que conmueven. Historias y más historias de vida. El primer capítulo tuvo como protagonista al atleta nacido en Somalia Mo Farah, múltiple campeón mundial y olímpico en 10.000 metros. El camino para llegar a la gloria deportiva a veces resulta demasiado espinoso. Una nueva historia que merece ser contada. Un ejemplo de superación, lucha y perseverancia.

Ella es Yusra Mardini, de tan sólo 18 años. Nació en Damasco, la capital de Siria, un pequeño país ubicado en la costa oeste del Mar Mediterráneo, escenario desde 2011 de una guerra civil que altera la paz de sus ciudadanos. En ese contexto hostil, crecía la niña nadadora impulsada por su padre, el principal mentor. Estudiaba y practicaba natación con absoluta naturalidad. A los 13 años ya integraba el equipo nacional de su país. Y los sueños también crecían...
Tiene 18 años y nació en Damasco. Su hermana la acompañó en un viaje extremo para cruzar el Mediterráneo en 2015. Es una nadadora virtuosa.
En 2012 todo ese remanso se transformó en un tormento para la joven y su familia. La guerra recrudeció y una bomba estalló en la piscina cubierta donde perfeccionaba su técnica en estilo crol y mariposa. El destino quiso que Yusra saliera ilesa. Pese a todo, participó del Mundial de Piscina Corta en Estambul. Y en ese mismo lapso su casa también quedó destruida.


Milagro en el agua

La única salida posible, riesgosa como todos los escapes para buscar un mejor porvenir, era huir a Europa. El plan se puso en marcha y en 2015 se concretó. La odisea hacia la salvación indicaba cruzar el Mar Mediterráneo en una precaria embarcación hasta Turquía y luego allí llegar a la isla de Lesbos, en Grecia.

Mardini se subió a un bote en la costa de Turquía con otras 20 personas en la misma situación que ella y la de su hermana Sarah, también nadadora, quien la acompañó en este viaje extremo. La capacidad del bote fue triplicada. En tiempos de desesperanza controlar el número es una tarea harto complicada. Los oportunistas e inescrupulosos de siempre están a la orden del día y en situaciones límites florecen como los jacarandás en plena primavera porteña.

"Antes de subir al barco, la gente te dice que vas a morir", recuerda Yusra, "así que lo primero que piensas cuanto te subes es en la muerte. No piensas en otra cosa". El desarrollo de la travesía se torna oscuro cuando uno de los motores comienza a fallar cuando estaban próximos a llegar a Lesbos. El bote comienza a desinflarse y el final para estos refugiados -aterradora cifra a nivel mundial de más de 65 millones de personas desplazadas- se aproxima.

Pero Mardini toma la decisión y el coraje de arrojarse a las frías aguas del Mar Egeo junto con su hermana y tres hombres más. "Necesitábamos tener menos peso en el barco y nadie más aparte de mi hermana y yo sabía nadar. El agua estaba helada y en ese sentido sentí que la vida misma era más grande que yo misma. Con una mano sujetaba la cuerda que estaba atada al bote, mientras que nadaba con la otra y los pies. Toda la gente en ese barco era parte de mí. Me pareció que era mi deber saltar al agua y si me hubiera ido, me hubiera sentido mal conmigo misma por el resto de mi vida", relataba alguna vez la heroína.


Después de tres horas nadando, arrastrando el bote, arribaron a Lesbos. Y de ahí hasta la bella Berlín. Pero la odisea aún no había finalizado...

Alemania, el nuevo refugio

El Centro de Refugiados de Berlín estaba bastante cerca del club Wasserfreunde Spandau 04, lugar que se convirtió en el escenario ideal para que volviera a nadar en paz y en condiciones privilegiadas. Yusra y su familia lograron con el tiempo establecerse en aquella ciudad luego de viajar varios días por Europa buscando el destino más propicio para sepultar, con el tiempo, el maldito infierno que los había despojado hasta de su humilde hogar.

Su primer entrenador, Sven Spannekrebs, resume así las cualidades de la joven cuando la vio lanzarse a la piscina. "Tiene resistencia mental y un nivel muy alto. Es muy buena. El talento te facilita las cosas. Pero la fortaleza mental, que querés hacer y lograr es lo más importante. Tiene capacidad aeróbica y es explosiva. Tiene muy buena técnica y basta con estabilizarla. Fuera de la piscina, es perfecta".

 El salto a Río

La meta fijada por ella, su entrenador y su manager era lograr competitividad para participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Pero el acelerado progreso de Mardini en cada entrenamiento y luego plasmado en los diferentes campeonatos mundiales y europeos acrecentó las chances de estar en Río de Janeiro.

El Comité Olímpico Internacional (COI) tomó la iniciativa política de crear, por primera vez, el equipo de Atletas Olímpicos Refugiados (AOR). Yusra fue elegida entre 10 figuras relevantes dentro de un grupo inicial de 43 deportistas nacidos en Siria, Sudán, Etiopía y República del Congo.

Compitió en dos disciplinas: 100 metros mariposa y 100 metros libre. Y no desentonó. Estuvo a la altura de las exigencias. A pesar de no haber alcanzado la final, ganó las preliminares en la primera especialidad. "Nunca hay que rendirse", fueron sus primeras palabras ante la prensa.

Luego de sorprender al mundo no sólo por su conmovedora historia de vida, sino también por su notable evolución deportiva, fue recibida por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el Papa Francisco. "Ahora esperamos tener la oportunidad de conocer a Lionel Messi", bromeó su técnico."Obama me pareció demasiado 'cool' y el Papa sólo me dijo 'hola'", confesó.


Desde que regresó de Río, lidera un proyecto deportivo en Alemania que se denomina "Berlín tiene talento". En ese marco una de las actividades comprende la visita a colegios para promover el deporte entre los jóvenes. "Me encantan los niños, disfrutan jugando y son muy abiertos", describió la experiencia. Y continuó: "Yo quería devolver algo de lo que se me ha dado. No todo el mundo ha tenido tanta suerte como yo".

El impacto mediático

Ni lerdos ni perezosos, por su parte, los productores de cine tampoco quisieron quedarse al margen de llevar a la pantalla grande la historia de Mardini. La productora Working Title adquirió los derechos de la novela que se publicará el próximo año para rodar una película. La dirigirá Stephen Daldry, el mismo de El lector, Billy Elliot o Las horas.

Los últimos dos años en la vida de Yusra fueron vertiginosos como se puede apreciar. Fue portada de la prestigiosa revista americana Time, que la incluyó en la lista de 'Los 30 adolescentes más influyentes del mundo' y figura en la de 'Las 25 Mujeres que están cambiando el Mundo' para la publicación People. Ah, y desde abril pasado se ha convertido en la Embajadora de Buena Voluntad de la Agencia de Refugiados de la ONU (ACNUR) más joven de la historia del organismo.
"El talento te facilita las cosas. Pero la fortaleza mental, que querés hacer y lograr es lo más importante", dijo su primer entrenador
"El talento te facilita las cosas. Pero la fortaleza mental, que querés hacer y lograr es lo más importante", dijo su primer entrenador. Además, en enero de 2017 participó en el Foro Económico Mundial en Davos, donde fue la participante con menor edad. Hay una frase del célebre dramaturgo y escritor alemán Bertolt Brecht que bien puede encajar con el perfil de Mardini. "Hay hombres (como raza o especie humana) que luchan un día y son buenos. Hay otros que lucha un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles".

Y ella confiesa: "Lo más importante en mi vida es la natación. Y después hablar y hacer cosas a favor de los refugiados. Cuando veo las noticias sobre Alepo en la tele, me voy a mí habitación y comienzo a llorar". Tokio 2020, es el nuevo objetivo de Yusra.-

sábado, 29 de julio de 2017

Noche estrellada

Colaboración para el diario El Periodista, de Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina.

Una noche bajo las estrellas. De esas noches únicas que invitan a soñar despiertos e imaginar en tiempos futuros con un mañana lleno de concreciones y metas cumplidas. Una noche de esas, irrepetibles, para creer en que se puede seguir creciendo cuando se deja la arrogancia de lado y se disfruta con el placer genuino sin escuchar ninguna otra urgencia.

El joven Máximo Fjellerup, de sólo 19 años, llegó temprano como la mayoría de los invitados al Polideportivo Roberto Pando del Club Atlético San Lorenzo, de la Ciudad de Buenos Aires, para la 29ª edición del Juego de las Estrellas del básquetbol argentino.

En la breve charla previa que mantuvo con El Periodista, casi a modo de presentación, puertas afuera del estadio, el escolta de Bahía Basket deslizó que “estoy muy contento de estar acá” y, ante la consulta de si su padre, Leandro, reconocido exjugador de nuestra ciudad, iba a estar presente, confirmó que “es una lástima, no pudo venir porque se quedó en el campo, pero seguro lo va a mirar por la tele”.

El talentoso base debutó en esta fiesta-show con un desempeño notable (convirtió 16 puntos) donde protagonizó volcadas espectaculares, alley-oops y asistencias de lujo, y estuvo cerca de quedarse con el MVP si no fuera por la magia de Facundo Campazzo. Aquí, el dato de color: su padrino, Juan Manuel Locatelli, había sido el último tresarroyense en participar del Juego en 2010 y ser elegido como el jugador más valioso.

Foto: Leonardo Bassini/Guillermina Luna Audiovisual

"Tenía muchas ganas de jugar y lo disfruté mucho. Estoy muy contento. Al principio estaba un poco nervioso pero después cuando el partido empezó la ansiedad se fue y me divertí. Espero tener muchos Juegos más. También quiero agradecer a toda la gente que nos apoyó y a mi familia que también vino", resumía el exjugador de Argentino Junior que hasta 2007 sólo quería ser futbolista de Huracán de Tres Arroyos. Pero un amigo y hoy compañero de equipo, Fermín Thygesen, lo convenció para que probara con otro deporte. 

Máximo ingresó en el quinteto titular del Equipo Blanco y cuando fue reemplazado por el NBA Patricio-Garino se retiró ovacionado. Jugó como lo que es: un chico con un presente brillante y un futuro promisorio. Se divirtió como si estuviera en el patio de su casa o, mejor dicho, en el campo familiar. Si hasta cantó y bailó al ritmo del hit "Despacito" cuando estaban en el intervalo del partido y mientras tiraban al aro.

En relación a los rumores que circulan desde comienzos de año sobre una posible llegada a la NBA en el corto plazo, el hijo de Leandro y Karen sostuvo que "no le doy bola a lo que digan. Esta semana me ayudó mucho estar con Luis (Scola). De cómo entrena a pesar de tener todo el éxito del mundo y sigue tratando de mejorar. Esta temporada va a ser de menos partidos y voy a contar con más tiempo para entrenar solo y mejorar en lo individual. Pero depende de cómo vos entrenes, de la dureza y lo responsable que seas y después todo viene solo”.

Fjellerup compartió equipo en el Polideportivo con Campazzo y Garino, a quienes ya conoció en Estados Unidos en un entrenamiento de cinco días en Nueva York y el capitán de la Selección Luis Scola fue el anfitrión. Y ahora que el dinamarqués fue citado a la preselección Argentina se volverán a encontrar en la AmeriCup que se disputará en Córdoba y Bahía Blanca, en septiembre próximo.


“Con Pato (Patricio Garino) y Facu (Campazzo) tuve la oportunidad de entrenar unos días así que los conocí y son muy buenos chicos. Siempre están para ayudarte y te hacen mejor persona y mejor jugador. Estar ahora en la Selección y compartir momentos con ellos cuando me toque va a ser una linda experiencia, lo voy a disfrutar al tope y a sacarle el mayor jugo posible”, expresó el reemplazante natural de Lucio Redivo (se quedó con el torneo de triples junto a Eduardo Dominé) en el club bahiense por la partida de su excompañero que emigró al Bilbao Basket, de la Liga ACB de España.

Foto: Leonardo Bassini/Guillermina Luna Audiovisual

Sobre el cierre de la entrevista, Fjellerup se mostró conforme con el balance de la temporada en lo personal y colectivo a pesar de haber estado muy cerca de obtener alguna de las tres competencias (Liga Nacional, Liga de las Américas y Liga Sudamericana) en las que participó. “Creo que la temporada fue muy buena a pesar de cómo la terminamos. La temporada que viene va a ser mejor para todos; no va a estar Lucio pero le van a dar protagonismo a otros chicos, así que sólo tenemos que focalizarnos en la Liga Nacional. Y hay que disfrutar porque el equipo mantiene la misma base, Bahía Basket sigue desarrollando jugadores y lo que nosotros hicimos desde hace dos, tres años, ahora lo van a hacer otros y hay que apoyarlos”.

Antes de la despedida, el protagonista no se olvida de los amigos y los aficionados de Tres Arroyos que lo apoyan en cada partido. “Siempre cuando puedo voy para allá a saludar a mis amigos y me gusta reencontrarme con ellos y también con mi familia. Así que aprovecho para mandarles un saludo y gracias por estar siempre”.

A pesar de su corta edad, Máximo habla como juega: siempre distendido, relajado. Sabe manejar la presión y la ansiedad. Parece un experimentado de mil batallas y tiene muy en claro que este es un camino largo donde el esfuerzo y el equilibrio serán cualidades innegociables para no desviarse del objetivo y sólo pensar en jugar y divertirse. Y claro, para seguir alimentando su sueño, como lo manifestara hace un tiempo, de triunfar en la NBA. Pero ahora no lo vocifera, sólo lo siente y trabaja para ello.-



domingo, 11 de diciembre de 2016

Reverencial

Cortita y al pie. Una delicia. Una pincelada cuasi artística ofreció la Selección Argentina al golear por 4 a 0 a Estados Unidos y así acceder, por tercera vez consecutiva en dos años, a la final de un torneo. Este parece ser el momento. Este parece ser el instante justo. La hora señalada. Parece… Todo parece tan lindo, tan bello… Pero muchas veces pareció y el sueño quedó trunco… Pero hoy parece más que nunca que una postergada y merecida consagración está, ahora sí, más cerca que hace… ¡23 años en Guayaquil! Ojalá que en esta ocasión pueda serlo…

Hay una canción popular evangélica que reza en su estribillo algo así como “cada cosa en la vida tiene su justo lugar, cada cosa tiene un tiempo para hacerse realidad”. Y encaja justo con esta generación de futbolistas que desde 2014 viene logrando y captando elogios y merecimientos para alcanzar la tan ansiada gloria deportiva. Porque evangelizan con fútbol. Predican el buen juego. Pero siempre falta un paso, el decisivo, el más trascendente, porque, de lo contrario, será un nuevo fracaso, principalmente para la prensa. Y creo que a esta altura ya también lo será para la mayoría de la gente.

Es que contemplar a la Selección dirigida por Tata Martino como lo hizo anoche en Houston, en un estadio imponente, con aire acondicionado y techo rebatible, donde cerca de 70 mil personas fueron testigos de otra función sublime de Lionel Messi y compañía, la obra de arte se lució en su máxima expresión. Con ese poema de tiro libre que se coló en el ángulo superior izquierdo del arco americano, justo ahí, con esa precisión quirúrgica que sólo los iluminados como el rosarino pueden concretarlo. El arquero no dio más que un paso hacia su derecho cuando el crack argentino advirtió ese quiebre y tomó la determinación de impactar la pelota hacia ese lado. La parábola que dibujó el balón fue tan repentino y fugaz que pareció teledirigida.

Una producción colectiva sin fisuras. Alto rendimiento en la presión, en la elaboración y en la ejecución. Una efectividad implacable. El ideal que pretende el entrenador. Una celebración con récords incluidos: el delantero del Barcelona se convirtió, con 55 goles, en el histórico artillero de la Albiceleste superando a Gabriel Batistuta (54). La ecuación cierra perfecto. El mejor del mundo hace años se transformó en el mayor artillero...

Ahora será el turno de esperar al ganador de Chile – Colombia que, según Martino en conferencia de prensa, “hay que ver si estamos a la altura, de pasar Chile, Selección a la que yo vengo elogiando hace ocho años, que presiona y elabora juego mejor que nosotros”. Frontal y generoso como siempre el técnico rosarino a la hora de realizar un análisis de lo que vendrá.

Pinceladas de talento y clase desplegaron los artistas argentinos en el césped del NYG. Si hasta un fanático de La Pulga ingresó al campo de juego, durante el entretiempo, y le hizo una reverencia. Se rindió ante sus mágicos pies. Messi le acarició la cabeza casi en un gesto fraternal, tomó el fibrón que le dio el hincha y le firmó la camiseta. Ojalá que también haya firmado una vuelta olímpica que, con certeza, ellos anhelan más que ningún mortal. Y porque hambre les sobra. Aunque anoche todos terminamos pipones después de un banquete de alto vuelo.-

lunes, 1 de febrero de 2016

Los niños bonsái

Por Pablo Tano

No es un cuento chino. Tampoco una novela del premiado Mo Yan (Nobel de Literatura en 2012, autor de Sorgo Rojo y Las baladas del ajo, entre otras obras). Ni siquiera un guión del gran cineasta Ang Lee (director del laureado film El Tigre y el Dragón) o de Zhang Yimou (Sorgo Rojo y Hero). Pero podría serlo. La historia tiene todas las aristas para adaptarla a diferentes formatos audiovisuales. Por desgracia, claro. Pero existe, aunque duela. Y negar la realidad es desconocer la cultura milenaria de un país. Y en China, ocurren maltratos a niños que, acosados por sus padres, dejan de ser chicos con sueños de sociabilizar para convertirse en máquinas acrobáticas o niños bonsái.

Tienen tan sólo entre 5 y 9 años. Pueblan los Centros de Alto Rendimiento Deportivos en Beijing. Uno de ellos es la escuela de gimnasia de la ciudad de Shichahai, la parte vieja de la capital, donde el lago lleva su nombre y los lugares históricos seducen a cientos de miles de turistas. Allí, en ese contexto, los entrenadores usan varas para imponer el rigor y la exigencia en el caso de que algunos declinen en el esfuerzo del intento por ser los mejores medallistas olímpicos.

Camino a Beijing 2008, este crudo y polémico escenario para lograr competir con los Estados Unidos –para los chinos, el único campo donde se los puede superar o igualar- fue una postal diaria para la cual el gobierno comunista invirtió mucho dinero con la finalidad de convertir al país en una gran potencia del deporte.


"Ganar la gloria para la patria”, “Haz a los soldados fuertes, alimenta al caballo. Cuando llegue la hora de la guerra, la victoria estará asegurada”, son algunas de las leyendas que decoraban y decoran las paredes de los gimnasios para que ningún seleccionador las olvidara y ni se le ocurriera ser benévolo en el sacrificio y la tenacidad periódica que debían inculcar a los niños. La disciplina llevada a su máxima expresión.

“Cada estudiante es escogido teniendo en cuenta la calidad de sus cuerpos, las medidas de sus músculos y su capacidad de crecimiento. También estudiamos a sus padres. Si estos son demasiado altos o demasiado bajos, sus hijos no son admitidos”, cuenta Li Yuan, uno de los responsables de la escuela donde el Gobierno chino preparó y prepara a cientos de potenciales campeones.

Los entrenadores deciden a qué deporte se dedicará cada una de las pequeñas promesas: artes marciales, gimnasia, bádminton, voleibol, levantamiento de peso y tenis de mesa. Padres llegados desde todos los rincones del país traen a sus hijos hasta aquí con la certeza de que durante los próximos 10 años apenas podrán estar con ellos más de una vez a la semana. "Es el precio por ver a tu hijo entre los mejores y quizás ganando una medalla olímpica algún día", dice convencido el señor Chen, cuya hija lleva tres años internada en el centro. "Cuando salga de aquí será toda una mujer", añade.


  La rutina de entrenamiento comienza a las 5 de la mañana. No hay tiempo para los juegos o la diversión. Realizan su ejercicio media hora después y toman el desayuno antes de irse a estudiar matemáticas, ciencias e historia hasta el mediodía. Entre la una y las seis entrenan sin un minuto de descanso. Cinco horas de práctica intensa. Un maltrato hasta para el cuerpo de un adulto. Seis veces a la semana se repite el trabajo. El domingo es el único día libre para estar con sus padres. Un régimen militar.

En China hay otras diez escuelas similares a las de Shichahai que no se destacan por su gran infraestructura, pero sí por una buena alimentación, impensada para el resto de la sociedad china. Para evitar la distracción, el ambiente es monótono como un día gris y plomizo. Como una cárcel u hospital.

Hasta el extremo

El caso de una niña maratonista de sólo ocho años, que corrió 3550 kilómetros en menos de dos meses, durante 55 días, generó mucha polémica en el país, pero como su padre fue uno de los impulsores, el plan estratégico no fue interrumpido. “Hago que el entrenamiento sea divertido para ella. No la obligo. Le encanta correr, mucha gente no nos entiende. Tanto si la gente se opone como si no, seguiremos adelante”, se defendía ante las críticas su papá, Zhang Jianmin.

La exigencia de su padre fue tal que la madre de la nena llegó a pedirle el divorcio por la manera en que presionaba a su hija e inculcaba entrenar desde los tres años. El propio progenitor reconoció que castigaba físicamente “de forma esporádica” a la pequeña con el argumento de que “los niños a veces requieren autodisciplina”.

El niño como medalla. El niño como trofeo. El niño como mercancía. El niño como carnada. El niño como símbolo de ser la única oportunidad para progresar. El niño como objeto de salvación económica para que sea el “número uno” en cualquier campo. En el país comunista las pensiones son tan bajas que los jubilados dependen de los ingresos de sus descendientes para sobrevivir. Y aquel que logra la tan obsesiva y complicada presea olímpica contará con un futuro mejor y, quizás, no volverá a trabajar en zonas rurales con su familia. Como si eso fuera un pecado. Romper con la tradición. Se ve que para la sociedad que ahora abraza el capitalismo, las ambiciones apuntan para ese norte.

Ya quedó en el pasado Beijing 2008. Y China logró su meta de superar a Estados Unidos en el medallero con 51 preseas doradas contra 36 (en gimnasia obtuvo 9 doradas sobre 14 posibles). En Londres la cosecha fue pobre porque la siembra no llegó a su pico de eficiencia. Ahora es el momento de los Juegos Olímpicos de Río 2016. Y tal vez, algunos de esos pequeños gimnastas que comenzaron su aislamiento hace más de 10 años y les “robaron” parte de su infancia por el sueño ambicioso y egoísta de unos pocos adultos, se abracen a la gloria en Brasil. Para ellos, esos pequeños corazones exigidos, esos diminutos músculos sobreestirados y esos recargados pulmones, quizás representen un instante de alivio y de comenzar una nueva vida. Para otros, el camino será desolador y frustrante.-


jueves, 9 de octubre de 2014

Operación: salven al Planeta

Vivió parte de su infancia y adolescencia en Tres Arroyos. Desde hace dos años trabaja en la logística, diseño y armado de muchas de las acciones más resonantes de la organización ambientalista Greenpeace. Allí comparte su tarea con Camila Speziale, la activista que estuvo presa en Rusia. Es Martín Bertolami, quien en exclusiva para “El Periodista” compartió además una interesante experiencia laboral en Panamá.

Por Pablo Tano

De aquí y de allá. De más acá, quizás un poco más lejos, pero no tan cerca. De todos lados y de ninguna parte. Inquieto, emprendedor, audaz, aventurero, creativo, soñador, comprometido. Con alma y espíritu bohemio. Un romántico e incansable buscador de nuevos desafíos. Así es Martín Bertolami, nacido en Bahía Blanca, pero tresarroyense y salteño por adopción. Aunque hoy, la mayor parte de su existencia haya transcurrido en la Ciudad de Buenos Aires.

Casi graduado en la Universidad de Buenos Aires (UBA) de Diseñador Industrial -le falta rendir ¡una materia!-, amante de la fotografía e integrante de la comparsa de candombe “La Cumparsa”, Martín, de 37 años, trabaja en Greenpeace -es compañero de Camila Speziale, la activista detenida en Rusia el año pasado-, como encargado del área de Logística desde hace dos años, pero antes también pasó por Sodapasta, una empresa que se dedica a diseñar maquetas, robots, objetos y disfraces para cine y publicidad, donde tuvo la oportunidad de viajar a Panamá, entre otros países.

En diálogo con “El Periodista”, Bertolami, participante ocasional en “Los tambores no callan”, una movida abierta que toma forma cuando hay motivos valederos para hacerla, rememora sus orígenes, narra su historia y describe etapas como diseñando un mapa de su vida.

- ¿Cuándo tomaste la decisión de irte a estudiar a Buenos Aires y por qué?
- Primero me había ido a estudiar a Mar del Plata. Estuve dos años allá. Me fui, entre otras cosas, porque mi novia de ese entonces había ido para allá. Luego la relación terminó y con un amigo y compañero de facultad, también tresarroyense, empezamos a planear irnos a Buenos Aires y así lo hicimos. Siempre me había intrigado Buenos Aires, lo veía como un lugar lleno de posibilidades y me parecía también que mi carrera iba a ser más rica allá.

- ¿Qué carrera continuaste?
- Tanto en Mar del Plata como en Buenos Aires, seguí la carrera de Diseño Industrial. Nunca me recibí. Me falta una materia (risas).

- ¿Al mismo tiempo ibas trabajando para poder costear de alguna manera tus estudios?
- Siempre traté de rebuscármelas, tuve períodos sin trabajar, tuve una beca, pero hice de todo en el camino: pinté casas, vendía autos en una concesionaria, fui telemarketer, hice alguna que otra encuesta...Durante cuatro años alquilé una casa grande y subalquilaba habitaciones. Pasaron muchos personajes por ahí.

- ¿Recordás cuál fue tu primer trabajo en la Ciudad de Buenos Aires?
- Sí, estaba recién llegado a Buenos Aires, vivía en una pensión por Palermo y conseguí por el diario un trabajo de cartero entregando boletas de telefónica en La Matanza. Toda una aventura.

- ¿Cómo te llega la oportunidad de entrar a Greenpeace?
- Yo venía trabajando hace mucho tiempo en Sodapasta, una empresa que se dedica a realizar todo tipo de cosas, mayormente para cine y publicidad; maquetas, efectos especiales, muñecos, robots, objetos gigantes, escenografías. Un día recibo un mail de Greenpeace que necesitaban a alguien para encargarse del taller de producción. Lo dejé pasar, y el último día del plazo para contestarlo se me prendió la lamparita, y me dije: “¿Por qué no?”. Así que improvisé un e-mail donde puse una serie de trabajos míos y lo mandé. Lo vi como una oportunidad de enfocar mi trabajo hacia algo más noble. Después me llamaron, tuve un par de entrevistas y quedé. Mi ingreso se produce en diciembre de 2012.

- ¿Qué rol desempeñás en la ONG? ¿Cuál fue tu participación en las últimas campañas?
- Trabajo dentro del área de Logística, que es el área que se encarga de la coordinación y concreción de las acciones. Yo estoy a cargo del taller de producción. Con mis compañeros y con los voluntarios hacemos todo lo necesario para que todo se pueda llevar a cabo en tiempo y forma. De una u otra forma participo en todas las campañas, ya sea diseñando y produciendo en el taller lo que haga falta; desde hacer disfraces hasta organizar un festival de música y también en el desarrollo propio de las acciones.

- El año pasado, el conductor Mario Pergolini participó como activista invitado en una acción. Se disfrazó de oso polar en las estaciones de servicio Shell en defensa del Ártico. ¿Vos tuviste que ver con el diseño que usó el empresario y los demás voluntarios?
- En el caso particular del oso, yo no participé en el diseño, ya que cuando se confeccionaron los disfraces estuve trabajando en un proyecto fuera de Greenpeace, un trabajo para Tecnópolis. Con un amigo diseñamos y armamos unos trailers interactivos para la empresa de agua AySA. Armamos un lindo equipo de trabajo, casi todos amigos. Participé en la acción de Pergolini, pero más desde la preparación.

- ¿Cómo viste desde adentro casi una cuestión de Estado que se generó con los activistas detenidos por el Gobierno de Rusia?
- Fueron tres meses muy atípicos, ya que fue un hecho histórico y de muchísima relevancia dentro de la organización. Fueron meses de preocupación e incertidumbre. Todas las campañas se vieron afectadas por esto. En lo personal me afectó, ya que Camila, que estuvo detenida, es una de las voluntarias que trabajan conmigo en el taller. Una gran persona, muy querida en el taller, todos estaban muy preocupados por ella.

- ¿Cómo la viste a ella cuándo regresó al país después de estar presa durante dos meses junto a otros diez compañeros de distintos países?
- Por suerte ya terminó esa historia y viéndolo a la distancia, creo que fue una gran experiencia de vida para ella. Pese a su inocencia y juventud lo sobrellevó muy bien. Recuerdo una anécdota muy buena que contó: “Habían inventado un código para comunicarse entre las celdas, dándole golpecitos a los radiadores de calefacción con una moneda”. De esta manera charlaban y se contenían.

- ¿Cuánta gente trabaja en Greenpeace?
- Alrededor de 50 personas sólo en Argentina, más los voluntarios de Buenos Aires y de los distintos grupos locales como Córdoba, Rosario, Mar del Plata, Paraná, Salta, Bahía Blanca.

- ¿Tuviste la oportunidad de viajar por el mundo por trabajo?
- Siempre me gustó viajar. Por trabajo he estado en Panamá, Uruguay y Chile. Lo de Panamá fue de los mejores trabajos que hice. Diseñamos y realizamos para una empresa panameña una especie de acoplado de camión donde funcionaba una supuesta fábrica de juguetes manejada por la familia de renos de Papá Noel. Era una locura, mucho movimiento, luces. Había un tren manejado por un renito que recorría todo el camión. Una gran máquina de engranajes a pedal manejada por el papá reno, un reno bebé que volaba en un cohete; un delirio total. Lo bueno y particular de este trabajo es que lo empezamos desde cero. Nosotros le propusimos la idea a la empresa, hicimos una pequeña maqueta del camión y la mandamos a Panamá. Se volvieron locos cuando la vieron y nos encargaron el camión en grande. Después de seis meses de arduo trabajo en equipo terminamos y lo mandamos en barco. Luego viajamos tres personas a instalarlo allá. Pasamos más de veinte días trabajando en el playón de un estacionamiento de la empresa. Recuerdo que llovía y paraba todo el tiempo, y cuando no llovía nos cocinábamos de calor. Trabajamos un montón. En el medio del trabajo nos escapamos una semana a un archipiélago de 300 pequeñas islas, la región de Kuna Yala. Un paraíso total, muy agreste, manejada totalmente por aborígenes, los Kunas. En las islas sólo había chozas, hamacas paraguayas y un océano transparente lleno de peces. Nunca me voy a olvidar del avión que nos llevó hasta ahí. No entiendo aún cómo hacía para volar, parecía que funcionaba a pedal. Cuando volvimos nos quedaba una semana de trabajo y nos dimos cuenta que por la lluvia se habían roto algunas cosas eléctricas del camión. Ahí empezó el sufrimiento, por suerte pudimos arreglarlo, trabajamos hasta que quedaba una hora para volvernos a Buenos Aires…. Creemos que no explotó…